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Mis aguas vuelven a encauzarse, Lo que el valor me nego & Otros poemas – Pamela Janet Rodríguez P.

Biografía:

Pamela Janet Rodríguez P. (Lima, Perú). Poeta Inca. Mujer de pluma. Interesada en toda pasión y afición de creación artística poética. Nacida el 5 de septiembre. He pertenecido a la Escuela Literaria del Sur-red de Escritores y Escritoras por el Alba (Venezuela). He colaborado en revistas literarias de formato digital como artesanal: Revista Cinosargo (Chile) La Máquina de escribir, Delirium tremens de Perú, Revista digital Papirando(Argentina) La Fanzine de España, Alcanza poesía (Argentina) y La Revista Cultural Calle B (Cuba-Cumanaguaya) Participando en las antologías poéticas: Libertad en mi cuerpo yo  decido, Cascada de Palabras, Cartonera (México), Grito De Mujer (República Dominicana) Antologías poéticas Mil Poemas a César Vallejo, Mil Poemas a Sor Teresa De Calcuta, Antología Poesía Hembra (Perú) y POETAS SIGLO XXI ANTOLOGIA POESIA + 13.800 POETAS DEL MUNDO: Editor: Fernando Sabido Sánchez (España).

1er lugar Cuento Internacional Letras Sueltas -Escritores De Cali Fundación.

 

 

(Para mis queridas amigas  y compañeras de estudio del recordado colegio secundario de mujeres “Angélica Palma Román”)

MIS AGUAS VUELVEN A ENCAUZARSE.

Pescando buñuelos en tardes de chelo

retornan en mi mente

los ficus de joven bosque

remembranzas juveniles, jocundas,

oriundas de abriles;

Pintados en campos de colores párvulo.

Mi jardín aun conserva

el simiente de primaveras

en verdes campos, vestigios aquellos.

El aire que sopla, me trae a la memoria aquellos años

de juventud que aun titila;

deposito de antaño que aun palpita,

en follaje de oro, robledal y brizna.

Siento en mis manos la nieve vieja y el terreno seco.

Se extraviaron palabras con el pasar de prisa.

Recuerdo bien, fue nuestro tiempo un aliado.

Si hubiéramos cruzado la orilla

el mar y sus olas no hubieran desandando el olvido

y la savia de los bosques absorbería liquidas reliquias.

Voy cocinando candidez en sartén hirviendo

para el sazonar de recuerdos.

¿Recuerdas nuestras danzas bajo el alba del día?:

– yo te recuerdo sin prisa.

 

“Desearía estar sobrio

Para poder ver claramente

que la lluvia se ha ido.”(J.B)

 

 

LO QUE EL VALOR ME NEGÓ.

Ahora que quiero escribir,
quiero decir
lo que el valor me negó,
quiero atrapar los momentos
cautivos en sus manos;
ahora que el ayer es lo hermoso,
ahora que es hoy.
.. ..
¿Que son ahora un abrazo, y un feliz día papá?
ahora hermosos recuerdos,
ahora frío y lluvia,
soledad.
.. ..
En fuegos intensos
creída de mí,
creída en un sueño
desperté….
y en un cielo despejado,
como tiempo de llover,
recordaba sus palabras,
me decía:
¡Se simple bailarina de la vida!
monte abajo, monte arriba
sin perder esa sonrisa,
que entre rocas vislumbre.
Monte arriba haste el paso
de cualquier tarde a la deriva.

Monte abajo, la ladera,
la voz de un invierno abismal,
sin el son de sus palabras,
sin la audacia de su alma,
de su sonrisa real;
bendecida por su don,
acunada por su abrazo.
Se abrirá la escalera al cielo,
habrá luceros en el alba,
por el amigo, padre eterno y amoroso
que estuvo y siempre estará.

Escrito en memoria de mi padre.

 

 

BRAMANDO MI MUERTE HACIA LA ORILLA DEL MAR

Encaminándome por sueños diluidos
voy aberrando los recuerdos;
Como arena entre mis manos
de tiempos desvalidos.

Atrayendo un afloro palpitar
como eco a mi oído
navego hacia lo desconocido.
Y el abad de mi ministerio yace perdido
Voy anidando los lamentos en la solana
de mi tejada y tu sombra en una esquina
sin emitir palabra.

Con mil sentimientos y pensamientos ecuménicos;
dialogo ya con las memorias
y espero esa ola de verdades
que me ahogue por la mañana.
Acordes unísonos
descubiertos en el abismal
de unos labios
que me van degustando la demencia
deletreando su abecedario
esperando la llamada.

Suenan las campanas de mi ministerio
abriendo sus puertas en su frágil fe
y este pútrido gusano que me devora las entrañas
rasgos de muerto, miradas que no hablan
y tú en una esquina sin emitir palabra.

Mientras se desvanece mi reflejo en el espejo
suenan campanas de duelo
bramando mi muerte
hacia la orilla del mar,
he partido al fin
al más allá.

 

 

VERSOS CON GRATITUD Y CARIÑO. (A SARA VAN).

Te escribo entre notas, y cálidas valoraciones; donde al abrigo de letras, donde poemas al borde,
donde cuentos de mil penas,
donde el tiempo no sé mide, donde el espacio no consta,
donde se acunan los versos y el verbo es prisión,
donde el espejo es la imagen del otro,
donde silencio y mensajes, donde cordura y pasión.
Te lo ruego,
dale a tus letras la fuerza
que le faltan de tu firma,….
quédate en esta quimera
que invade y sin remedio
se extiende

Arrópate en valor,
muda tu puño en letra
y derrota a la vida maltrecha,
¡adelante, derriba, derriba!
a la torre en la que penas;
.. ..
Hay un trozo de tu vida
a fuego prendido en la fragua
que me esculpe,
que da vida a esta vieja armadura.

Que me quedo con las rosas
y el corazón pintado
entre nubes de colores,
sabor de Madrid, perfumes de magnolia muy peruanos que te siguen extrañando.
Y pedazos de amores
al otro lado del charco.

Me quedo con la poesía
con las manos llenas
y los ángeles de la guarda – ¡te lo juro, los he visto
entre nosotros están, luz en la niebla!

Sara Van, «Cardo ó Ceniza», presentación: Félix Casaverde (Letra: Chabuca Granda)

Para quien escribe, crea, canta, en un lenguaje lleno de imagines, metáforas y contra-sentidos para narrar la vida con una sensibilidad extrema.
Y es ahí donde se desnuda el sentido oculto de sus coplas y su musicalidad; donde entiende y desentiende, para enredarse y desenredarse en el verso sin fin, que es su universo
.

 

 

INVIERNO

Como lluvia estucada en la sombra,

aspiro fruto y semilla.

Hojas de sal

en la boca;

sin augurios ni mar,

culmine desierto ausente de glorias.

Un ligero toque de verde,

pobre y desgastado,

andariego inmóvil,

se vuelve helado.

 

 

¿DÓNDE ESTÁ LA SOMBRA?

¿Dónde está la sombra? ¿Dónde está ahora su
fuente añil que brota
en la memoria? Su manera de evocar
fusila, se convierte en humo vago
con el paso de los años, consume
a diario,
apila en el almacén
del corazón, la evidencia de haber vivido.
Donde se acepta un nuevo crepúsculo –
lamenta su ausencia esta noche,
preguntándose dónde ocultar sus pasos….

(Poesía inconclusa…)

 

 

DEMENCIA SENIL

Altos corredores
aleados con gotas de aluminio
¿Qué es esto de perderse y encontrarse?
En este aforismo venidero
un agudo cincel congela su canción alborotada
y el delirio abre sus rejas de ayer.
Címbalos, avispan el cerebro cual chispa
¡Oh ciudad de los gritos!
Libérale en cordero de Dios y sacramento.
La guardia civil siembra fusiles y pólvora negra
serpenteando en su cabeza,
estallan en guerra.
La vejes no entiende de tiempo,
perdido en reloj sin manija
con locura se cobija,
embarcándose en telegramas
de voces viejas y heladas;
Siempre viajan
en el lado equivocado,
donde al sol le entra pereza,
donde el respaldo está helado.
Viajan solas las memorias;
en esencia consumada,
la visita de su adiós,
de su brisa contenida
Ya no hablan,
ni siquiera escuchan;
cierran los ojos y miran
los cuerpos recién nacidos,
a los que ya no tiene vida.
En tanto que la profundidad lo envuelve,
un muro llora sin poder autorretratarse…

 

 

OLEAJES PARA CÉSAR VALLEJO:

Glorioso poeta, vespertino como el horizonte de esta tarde,
bello como el color
verde de Chuco.
Hombre que enciende 
los huecos nocturnos;
en silencio elegido 
duerme cansado. 
Hoy te celebro
¡Oh sagrado cóndor de los andes!
con los tragos que te debo,
y palabras, hierbas al viento.
Hoy tus versos, fuego al aire
mueven el mar
y el tiempo
en ese oficio de trazar gestos
de pura tinta
sobre colonias e imperios;
A lo largo de la frontera, 
tus letras no han muerto
siguen dispersas
sobre batallones y gritos de fiesta;
la sangre gotea
ida y vuelta 
para guiar a los barcos 
y marcar 
el sitio de los palacios.
La división del puño, terco,
desbocado,
los remolinos hablan:
otoño se aclara,
París desanda nostalgia 
hasta cavar fosa a futuro.
Mira al llano pueblo de Chuco
aventura entre sus huestes,
y en el suelo, el orgullo
del escudo estirpe.
Gran poeta
de mirada imperturbable;
sólo Dios
fue testigo al penetrar
la congoja de su alma,
de sollozos
que se ahogaban
en el dolor de su sien.
Con la espada de la mano,
tinta en sangre
Tu nombre César Vallejo como tan noble estandarte;
apologías como las olas rompientes y vitales
Ramaje hispano y evocado, 
dolor en la médula, que intransferible nace
de los riachuelos llenos de espuma
y transparente bañan sus palabras eternas.
Hombre temerario en desmesura;
épico fulgor flamígero 
de índigos mares subversivos 
que a tus musas dieron sentido. 
¡ testarán los pueblos desde el ébano infinito!

 

 

EL INFIERNO MUSICAL

 

Mil voces cantando,

engendros productores

de rondas nocturnas,
como perros vagos;

asesinos y suicidas

afuera duermen sin saber de mi vigilia.

Espíritu y alondra,

lo ebrio se contrasta en trino

y mi locura cuelga de una rama,

gorriones mudos me delatan

¡Neruda grita sus versos!

a través de los rocíos fríos
que salen a morir por un momento.

Los rojos versos

sonríen al espejo

góticos diafragmas ilustran

palabras mutiladas

buscando asilo en mi garganta.

Un espasmo cerebro vascular

asalta el eco de lo insensato

metáfora y jilguero, como en el diván de una plaza

escenarios de vanguardia

porque mis delirios vuelan

ceniza al viento.

¿Y por qué esta locura, y esta apuesta?

que reverbera en esa hoja con filo de un cuchillo.

Usurpa mis horas

al sondear sus sombras.

¿¡Sera demencia lo que tengo!?

estremeciendo el limo dormido

evocándose a sí mismo en un onirismo

ángeles y demonios
que dormitan extramuros

sola con mi criatura
con su alma y con la mía,

¡esquizofrenia maldita!

guardar tu gesta
una y mil veces recitada.

 

 

ALZHEIMER SENIL

Altos corredores

aleados con gotas de aluminio

¿Qué es esto de perderse y encontrarse?

En este aforismo venidero

un agudo cincel congela su canción alborotada

y el delirio abre sus rejas de ayer.

Címbalos, avispan el cerebro cual chispa

¡Oh ciudad de los gritos!

Libérale en cordero de Dios y sacramento.

La guardia civil siembra fusiles y pólvora negra

serpenteando en su cabeza,

estallan en guerra.

La vejes no entiende de tiempo,

perdido en reloj sin manija

Con locura se cobija,

embarcándose en telegramas

de voces viejas y heladas;

Siempre viajan

en el lado equivocado,

donde al sol le entra pereza,

donde el respaldo está helado.

Viajan solas las memorias;

en esencia consumada,

la visita de su adiós,

de su brisa contenida

Ya no hablan,

ni siquiera escuchan;

cierran los ojos y miran

los cuerpos recién nacidos,

a los que ya no tiene vida.

En tanto que la profundidad lo envuelve,

un muro llora sin poder autorretratarse…

 

 

BARRANCO, DISTRITO DE AMORES BOHEMIOS.

Barranco, distrito de vibrante

pincelada,

y apuntes en sus matices,

de versos criollos sutiles.

 

Del Puente a la Alameda

enramadas hojas agravan

su sigilosa e hipnotizada belleza.

 

Y el recuerdo ha de ser,

reposo,

el pájaro misterioso

que vuelve al anochecer.

 

Es que la fiel voluntad

que al fino bohemio alegra,

funde en vino la uva negra.

La trova el pájaro cantor,

la copla del payador

anuncian al verso y poeta;

enarbolando el incendio

como estandarte de guerra.

 

Mar y cielo,

su galope al sueño arranca.

Los dulces suspiros que el mar y el alma perfuman,

dan, celeste ascensión,

la noche…, los ojos…,

y las manos llenas de corazón.

 

Y de noche la música,

dan divina calma al mar Barranquino

donde la luna dilata

largo reguero de plata

que induce a peregrinar.

 

Y manifiesta en la memoria

la delicia inerte

de un silencioso río

con rumor de mañana,

«De Jazmines en el pelo y Rosas en la cara.»

 

Del Puente a la Alameda

como un suspiro al pasar,

palpitando entre las hojas,

murmurarán su Fina Estampa,

la brisa crepuscular.

 

Barranco,

poseído por casonas y amores de antaño

en el ansia del ser amado.

 

Amores bohemios que habitan

en sus desembocados rincones,

más ya la plenitud de la promesa

fundiendose en un jubilo tan blando,

que en sus labios suspiran quedos . . .

y sus almas estremecen en sus dedos

como si se estuvieran deshojando.

Florecen en los lirios de poesía

la cándida luna que de noche sale del mar,

y en flébil de azul melodía,

 infunde de amar.

 

¿Es Barranco acaso una ciudad o un buque

en el que fuésemos

felices,

y con tal pureza,

que sólo nuestras almas

en la blancura plenilunar vivieran?…

Así cuando toda calle

en el revivir suelto,

recobra el tronco esbelto

la elegancia de su talle.

 

En la copa, que su alteza ofreciera,

viene casi delirado

en un ligero frenesí

de guitarra y cajones.

 

¿Y Por qué sede la ventura

a pecho lleno de amor la divina

 flor?

Entregará con ternura

al viento sonoro

el mismo reguero de oro

que dejaba su hermosura

La Flor De La Canela, El Puente De los Suspiros, Y Su Fina Estampa.

 

 

EL ALMA DEL BOSQUE

Crecí yo junto al bosque inquieto,

me reconoce al verme cada vez.

Y tiene alma.

Ese secreto

lo descifre aún en mi niñez.

 

De otro modo

nunca sufriría

nuestros dolores

y nuestro pesar.

No siente el cansancio de los días,

Y sigue con nosotros sin cesar.

Los troncos con su savia amarillenta

dan forma al hogar en construcción,

y al instante, si a la obra entras,

verás la luz del día en sazón.

 

El bosque va dejando en cada casa

un poco de su alma ancestral.

¿Por eso nunca fue ni será escasa

la calidad bondad tradicional?

 

Lo bautizaron guerras, años duros,

la gente misma la ha echo sufrir,

más hoy mi bosque se alza, verde muro,

estoico y gallardo hasta el morir.

 

Separo ramas y entro al mundo verde,

respiro al paso su sinceridad…

Hay gente que hoy aún no crece

que tiene alma y vive de verdad.

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