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Allá, Ritmo terrestre, Viento de fuego & Otros poemas – Yván Yauri

 

Yván Yauri (Quillabamba, 1963). Ha reunido en Rastro los poemarios Viento de fuego (2007), Saga errante (2009) y Reapertura del sumario (2007), que de alguna forma representan, cada cual, otros tantos registros poéticos. Viento de fuego ha aparecido también por Ugly Duckling Presse, New York, 2011 y Saga errante por Baile del Sol, Tenerife, 2013. Este mismo año grabó el CD Viento de fuego. Residió en Europa entre 1984 – 1997 y dirigió  posteriormente diversas publicaciones escritas y radiales, eventos y agrupaciones culturales en las ciudades de Cusco y Lima. Mantiene una antigua militancia marxista. Reside actualmente en el distrito de Wanchaq.

*

*

Poemas

*

Viento de fuego

.

Allá

en el pueblo

cabalgante

astro de la provincia

territorio del cosmos

un poeta

recorre los portales

anunciando

somos todos transparentes

como viento tórrido de monte.

*

*

*

Ritmo terrestre

A 800 km/h

y 10.000 m.s.n.m.

siento viajar en la luz

menuda de los valles

a los arrieros del sonido

.

historias de tambo tibias

en los triciclos

carretillas de piedra chancada

grasa de mecanismo rodando

sangre de leña

.

se oye chirriar los rostros

.

barro derramado en su sabor

a estuco áspero de faena

desde acá   se toca

el ritmo terrestre

su manta sucia marcando los minutos

la tensión de los nudos el vértigo

bravo del milenio   nuestra guerra

de movimientos contra el veneno

del Dueño   un Tiempo

que resopla por agrestes callejones

se advierte

.

el color del camino

.

el uso perfecto

del silencio

al aterrizar

en nuestra piel

.

el húmedo suelo

al acercar

nuestro sabio olor

de tibio mate.

*

*

*

Ritual

Resbalo de tu cadera parda

amo los otorongos que respiran

lamo tus flancos de marea

arde una cuesta

donde tus pechos

revientan de mangle

de látex   de mercurio

polen tibio en su abismo

araño con mi rumbo

tu pupila de nieve   tu laringe

mi aliento quema la distancia

la calma del beso en el desierto

penetro en tu vértigo

en tus peces

para temblar como canto

como grano de sonido

ritmo de maíz

siglo  cráter  estrella

dardo urgente

en el aroma de tu frío

mundo de viento

atroz alumbra y nado

la música de tu piel

curso de arcilla

granizo y vuelo

piedra vegetal

eco de piedra que mira

roca   mundo limpio

llueve sed para la tierra

mansa en nuestra piel

ocre temblando de sed

ahora que falta la trama

en la quebrada su

punto de luz

su fuego de torrente

ombligo de la nieve

sobre tu rastro morado

arrumaremos los vivos

y los muertos.

*

*

*

Otoño en el tiempo

.

                                               Con ciertos materiales

hemos levantado el arrojo en cualquier sitio

                                             pero también la angustia

                                                   la nostalgia

con esta pendiente escarpada

envuelta en perfume de fogón

una extensión cubierta de picos atareados

con estas nubes casi sin carga

encima de tienditas

 y waynitos de radio.

.

                                         Más allá de la curva la gente

                                                     acumula su paso cauteloso

                                                                        diestro en el intento.

Como singulares criaturas artesanales

acuden y vuelven a las carreteras

se mueven en la construcción los empleos

                                la zona monumental

                                                                 los bordes de la Universidad.

.

En el regreso de la fría ventisca

                                                 ella nunca más severa que

la frustración de tantas / tantas épocas

ocurriendo lo inevitable.

El despliegue acompasado de las furias

sobreviniendo a marcha forzada

en tracción o en avioneta

                                       para luego replegarse crudamente

              hacia los mandos de cómputo.

                                       Practico mi fuero al preguntarme

                                       por el bálsamo de la Era

                                       mientras observo acopiar alambre

                                         y soga

                                       quizá para asegurar este otoño

                                                  a la superficie del tiempo.

                                       Qué tersura especial traerá ese bálsamo

                               que propiciamos con tan deslumbrante certeza.

                                       Qué cantar designará nuestro puerto

                                                               de montaña

                                               tras agitar esta elipse atronadora.

.

Hay un potente sol comprensivo.

Mi sombra espera amansada bajo mis botas.

A veces quedo tranquilo como un

cactus del camino

y a veces tajo vientos abismales.

     En el retorno a la ciudad

                                                 el río rugirá otra vez

   apresuradamente.

*

*

*

Tiempo tokapu

.

Región cromática de mayo

tiempo tokapu

por las cimas mestizas.

Brusca prole

de tejados voladores

y sonoros gestos recortados en la brisa

de la hoyada madre.

Este aroma arrebolado

entre los pastos

tejiendo su horizonte

para la dura saga de la muchedumbre.

.

El mundo cuesta arriba.

El alto y hondo mundo acompasado

con su clara claridad erguida

sobre desolladas gredas.

Dulce prole tenaz

vieja es la estela de la agreste chicha

rojo y garzo

el viento del ocaso en la Plaza del Cusco.

.

La amada libertad es la armonía.

La rancia esclavitud el caos.

No hay demiurgo sideral bajo los Andes.

El poeta es el demiurgo que galopa.

La ciudad es un poeta exorbitado.

Y redimido tramonto hacia los valles.

La yerba seducida por los ríos

transporta nuestra bárbara nobleza.

Las tonadas de la cálida gleba

divagan tamboreándonos por dentro.

.

A tiro de piedra

el trajín tornasolado

de los pueblos.

Una frágil fiesta de turtupilines.

Un veloz estruendo de loros

contra los kapulíes.

.

Tras la floresta me detengo a ser feliz.

Más feliz que esos límpidos zumos

en el bullente Mercado de Quillabamba.

*

*

*

Retorno de la lluvia

.

Tirado en la yerba el cielo

cobra su verdadero carácter de espejismo

la gravedad muestra su peso en nuestra

condición de artrópodos nos abstraemos

respirando aceptamos seguir pescando cazando

recolectando estos mares de guano donde pastamos

donde nada es más serio que el frío cortando

los labios del estómago salvo

un cráneo en la hoguera

el hacha del amo dándonos alcance hasta contar

la grasa pesar los alaridos bajo la tromba

fétida del arsenal del Imperio

la fisión del odio la peste

el agua viva y remota lejos del hollín

de los pies porosos con que se quiebra el miedo

la intacta soledad los llanos de azufre

en que buscamos capturar la muerte para siempre

desde la yerba la rotación

continúa hacia el retorno diario de la lluvia

de la música de los pasos en los cerros

reuniendo el tiempo en su caldero

por los desfiladeros del recurso

aparecemos          desaparecemos          para volver

en el embate de las asambleas

arremetiendo

cuando todo surge          y se transforma con

la fuerza de nuestros órganos

hasta devastar los albos predios          y cuando ahora

seamos la red

y luego mar negro profundo

todavía persiguiendo el salto de los saltos

el diámetro          el vértice          la imagen

la comarca del Sapiens

su gota de arena          el espacio

la poesía

*

*

*

Viento de fuego

.

Aletazo de Viento Sur

mece las fuerzas que trasiegan

asola vivo las figuras colocadas en su pulso

presas de su única salida

los perfiles tensos o versátiles

sujetos a sí mismos

por un ancho flanco de los tiempos arriba

el tropel de festivos ropajes sonoros

que se descargan hacia vastos parajes

donde se combate junto a mansos molles trasluciendo

los faroles ámbar del crepúsculo

mientras un limpio sinfín imprevisible de cristal celeste

devela el amor que se agolpa en las esquinas

se estrella los costados

contra los filos de las puertas inquietantes

en su barrio de crespa hierba y fauces reposadas

deambula sobre un montón de pena rígida

alterando el paso de la guerra.

.

Bajo la sorda trampa de los cables aéreos

los anfibios vagan sacudidos por las tormentas

un tamborileo seco de sus órganos marca

el vaivén de los cepos según metrónomo

aplastando nobles desencantos

la más notable reproducción

de objetos funcionales jamás prevista

sin duda la más alta y asombrosa maquinaria jadeante

dúctil y ruda en su llave maestra generando

la fuente de su propia encrucijada

y a pesar de todo se baila entre las horas

con júbilo de voces crepitantes

con brillo de siluetas fulgurando los senderos

saboreando los rítmicos celajes

antes de que un furioso temporal destartale

las magras copas de estos célebres vestigios

colérico arrase los campos infamados

y un viento de fuego reviva los bramidos del mundo

depure el aire viajando ferozmente

aletazo tenaz

que anuncias la borrasca

la onda inexorable de tu asalto

  como joven pedrusco decidido vuelo

aceleradamente en la tormenta

discurro diestro y azotando

hasta el centro de tu fuerza navegable

porque en el fondo claro

de tus bravos ríos

quiero encontrar

la libertad.

*

*

*

Bajando el

tumultuoso rio

*
*
*

Porque vuelven

 a marchar

despedazando

mi caudal ardiente

qué atronador emerges

tras los muros.

El que insurge vigilante

de sus ásperas espaldas

se lanza inexorable

entre los siglos.

Porque somos

nuestro origen final.

Esta furiosa luz

sobre el abismo.

*
*
*

.

*

El que espía

la perspectiva de estos mundos

jurando transitar

en cuarto creciente.

Captura el éter para lanzarse

sobre todos los mortales.

Éste que ronda

los escondrijos

más furtivos de la noche

que ingresa a la vigilia.

Extravía las secretas fuentes

cuando insurge babeando

su escritura.

Al que pertenecen los alaridos

como llanto y mareas.

Éste que descansa

sobre sus espaldas.

*

Éste

de aquí

somos

tú.

*

Porque vuelven a marchar

triturando nuestro rastro solar.

Mi estela sudorosa

de vinos y temblores.

*

Repasan acremente

desalando la escarcha.

Opacan y amordazan el barro

que dormita en los párpados

de tu acequia.

Cinchan hebillas

alrededor de mis suburbios.

Desuellan con sus armaduras.

*

Pero cómo persigues las variables

hirviente entre los muros

como rajas contra el cetro

tu rostro de latir.

*

Así como rebuscas la canción

en su guarida

otro infructuoso averno

de métricas inútiles

resuelves maldecir y derrumbarlo.

*

Cómo redimes

la certidumbre más permeable.

Como te refractas de vital intento

cómo explosionas.

*

Creo una enramada

enhebrando tendones

cardumen y plumajes.

Pero con mis

propias esculturas

ellos saltan y arremeten.

*

Reaparecen todavía

más garfios

sus tentáculos.

Taladran con histeria

estos albergues.

Con gula marcial

extorsionan mis espejos

dormidos junto al cielo

y la soledad antigua

del soplo que amamos.

Sus espolones torturan

el caudal que me alimenta.

*

Eres un puntito que trepa

con terquedad.

Que se prende al yeso

húmedo y se impulsa.

Pura escama de cirros

en eufórico viaje

de insólito alquimista.

*

Escandalizando

los dominios cortesanos

encabritando convexos

como candentes globos

sueldas la sangre

y el semen

para apiñarlos

al anverso y reverso

de las piedras.

Hiendes tus huellas

sobre los pechos hirsutos

de mis rústicas abuelas.

*

Eres un puntito desde lejos.

El extraño encaramado

que precipita un delta

incandescente

por sus venas.

*

Con mórbido tufo

a súbito dios

han deshojado

el aullido blanco

de la noche.

*

Destazaron al peso

los febriles alientos

del abismo

y despedazan las

sílabas ardientes

que dibujan

mis murallas.

*

Estrepitoso el asalto

el momento en que

emerges creando

esta diurna horizontal

de tibias dimensiones.

Insondables otoños

animan tu refugio

mientras cada falange

teme cuando brotas.

*

Presencio entonces

cómo se dislocan

el armazón servil

los engranajes

viscosos y secuaces.

Sus insignes blasones

encerados. Sus necios

entramados supurantes.

*

Qué atronador

qué fúlgido el instante

con que firme sumerges

aquel vano mármol

en su mendaz

nomenclatura.

*

Volvemos a jadear

porque somos punto

y además segmento

crepitando ahora

mientras el subsuelo

yace vertebrado

por nuestras córneas.

*

Más allá de graves

y estridentes decibeles

a nueve metros

por segundo

al cuadrado

volvemos a redoblar

a tañer las entrañas

haciendo jirones

el óxido de las cucharas

en los últimos arneses.

Porque agitamos

el zorzal como chispa

en su zafra.

El huracán como

musgo tenaz.

Porque aún los anales

resuellan zumbando

sin más fuero

que sus gélidos galones

fruncimos el grito

parpadeando

y frenéticos nos blanden

ciegos neutrones.

*

Demasiadas almas

les restan por salvar

sobre los campos

donde siempre la mies

surtió tan abundante

como las tiñas ratas.

*

Somos

nuestro más

exorbitante

y mínimo común

multiplicado.

*

Desaguamos

ahora.

*

Soplamos

una

furiosa

luz que

resbala.

Que arrasa

y purifica.

*

Desaguamos

al aura

este

inexorable

rumor

creando

sin tregua.

*

Cómo fuese

deslizarse

justo

a la trinchera final

que perseguimos

hasta el preciso

inacabable

rancho trashumante

donde aligerar tu voz

y la mía

en nuestro viejo vagón

*

pero existe el cronómetro

la hectárea

colmados de sudor

el antes del impulso

y el después

existe sed como perífrasis

de tosco resbalar

prontamente

hacia la luz

largando más atrás

mis paladares

mis atuendos

un rusticano rengueo

todo aquel

reconocimiento del terreno

tan dispuesto

a engullirnos

*

y retrucamos

porque nos ha correspondido

almacenar

estas astillas

esta claridad

diseminada

amontonarla

en rumita prolija

impregnada de voces

resarcida de mundo

para que tierna nos arroje

por sus cuatro retaguardias

tartamudeando a borbotones

hallando en su silencio

sus radiantes iris

agujereando

profusamente

descamisamos las corazas

de huesos radioactivos

*

hay un rastro que perseguir

entre los tambos

y saber que nos ata

y olfatearlo  lamerlo

atragantarse

fundirse en su licor

porque nos guardan

los talones

aquellos que aguantamos

sujetando las fibras

durante el crudo

trance cabal

para no arrinconarse

donde hubimos

de anunciar

lo que quizás

forjamos a tiempo.

*

Cuando reparas en mí

que no soy

sino el bruñido perfil

de nuestra enorme

refulgente nube

descargando su furor

entonces permanezco

sumergido

en tus preguntas

tan antiguas

con que pinté de lúdico

archipiélago el guepardo

y rebuscamos

hasta el más áspero

y remoto cansancio

nuestro origen final

nuestra arista veloz

este reencuentro

esa antigua cerradura

en el arcón del cosmos

que sigues intuyendo

son mis latidos

de pies que reaparecen

soy nosotros

como glóbulos

y muslos con pestañas

tu ombligo  mis rodillas

pelambre acostillado

eres mis uñas

tus lúgubres amígdalas

soy nudillos rutilantes

que habitan mis pezones

la savia esperma occipital

el destierro violento

del atroz expolio

soy la bella espada

sin infame hierro

somos

todos los dioses

el equinoccio del siglo

la luna a mediodía

los más eternos mortales

del planeta.

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