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Antología: Exordio de los Gatos -selección Walter Velásquez & prólogo de J. Barco

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ARRIBA LAS MANOS, ESTOS SON LOS GATOS
-Antología de poemitas Sad-

Por Julio Barco


Y la verdad es que siempre me intrigó ese verso de César Moro “Perros y gatos = Julio César” Pertenece al poema Chiens et Chats. ¿Por qué me intriga? Por la simpleza, primero, y por, bueno, lo evidente ¿qué significa esa línea, haiku, saber sintetizado de Moro?
Tal vez César quiso, simplemente resumir un saber mayor, universal; ¿atomizar tal vez la condición humana o simplemente decir vagamente irónicamente un tema de paso? Viniendo de Moro, lo dudo. Siempre sentí que en la experiencia de Moro -pasión y poesía- era un solo indeleble y poderoso trazo.
Y citando a Moro llego nuevamente a sentarme en la puerta de la casa que ahora visitarás, curioso lector. Este exordio de gatos te descubrirá un mundo alucinante: poetas que son versos, versos que andan caminan, respiran y escriben rigurosamente su pulsión. Tíos, jóvenes, niños, adolescentes, mujeres, hombres: todos aquí en un solo coro.
He aquí un puñado multicolor de voces de todo el Perú: textura y sensibilidad, unidos tal vez por temas afines: el amor y lo sad (1), los arrebatos místicos, la simpleza del verso bien bruñido, la confesión de un profesor amante de la lingüística y de las ideas que como piedras a la orilla del mar forman una sintaxis bella y delicada.
Voces que son sensibilidades. Sensibilidades que son rostros. Y ahora pienso, ¿Qué poetas acá son gatos? ¿Cuáles perros? ¿cuáles simplemente jocosos como perros? ¿Cuáles indómitos y elegantes cómo gatos? O ¿Cuáles jocosos y sofisticados? ¿Quiénes multiplicados en su yo hasta el universo como Pessoa (2)?
Usted busque, según su espejo, cuáles son los que más se acercan a su rostro y angustia y amor.
Lo cierto es que el amor y la poesía nos destruyen y construyen, nada somos frente a su itinerario, simplemente aves de itinerario en itinerario, creando nuevos nidos para la contemplación, nuevas a inexplicables formas de repetir lo que se dice siempre: sentido + piel = realidad poética.
Quizá los aquí presentes no llenen auditorios donde los profesionales del éxito inmediato – ¿autoayudas dixit? – y otros vendedores de aire meten a las masas. Quizá el exordio del poeta es más fino e íntimo, y, por eso, más duradero y poderoso. Este es el exordio de un puñado de poetas gatos / poetas perros / o poetas chiens et chats: explosionen todo. Ahora yo me quito de la puerta y los dejo entrar al concierto. Oigan el relumbre de la filarmónica.
Lima, 2019, marzo

  1. Lo triste, la pena que da amar desbocadamente.
  2. El tío Fernando Pessoa tuvo la locura de la multiplicación al infinito.

Los participantes

  1. Walter Velásquez

No hubo infidelidades y desengaños
Perdimos la sinceridad y la expresión
No hubo caricias, besos y hermosas palabras en los últimos meses
Solo llamadas telefónicas y mensajes de texto sin ninguna emoción
Nos encontrábamos en nuestro hogar, sin ningún respectivo abrazo
Nuestra cama era solo lugar para dormir
Y así transcurría los días con Supongo que este es el final de nuestra historia
Sin rencores y lamentaciones
Existió amor, pero ahora solo queda el desamor
las mismas secuencias
La que sería nuestra cena romántica, fue nuestra última cena
Miradas de desánimo, molestia e inconformidad
Pero con el claro objetivo de dar fin a la etapa
Nos levantamos de nuestros asientos
Para decirnos adiós y suerte
Sin saber que uno de nosotros
Iría a la estación del tren
Para culminar esta romántica
Y triste historia

2. Carlos Cavero

La lengua y las sienes
De aquella pineal embudo
Sumida en el teléfono
Malogrado que es la pista con sus huellas
Del esfuerzo
Por la reconstrucción de los helechos
Recuerdo el mirar hacia abajo
Mientras buscabas
Divertirme con anécdotas hermosas
Yo solo quería dominarte
Yo la boca
Con las manos
Yo las piernas
Con los dientes
Yo era tu Mil y una noches
Porque cuerda en vocales
Un ejército de tráquea te mordía
La lengua y las sienes
Relampagueaba en ti este mismo cáncer
Que a mí ya me robó tres cuartos
De la vida
En tus occipitales
Aglutinándote seseos en la boca
Convivían allí tras tus molares
1.El ser hermosa y breve
2.Tres personalidades
3.Cuatro fobias sin relación entre ellas
4.Rocanroles obsoletos incluso para mí
5.Las Pretty Little Liars
6.Los ensayos holísticos de tu padre
Y su horror a mis tatuajes
Me llamaba delincuente
Pero era mi cómplice
7.Tu madre siendo madre y lectora de ficciones
Algún cuentista ruso
Cuyo nombre tarareaba al escaparse
Sin avisar y con pareo a la piscina
Los ojos deambulando en la terraza
Ella me llamaba buen hombre que ama a mi hija
Pero era mi némesis
Las primeras palabras que dijiste
Ante mí
Vestida a solas
Soy hija única
Me gusta el rock sinfónico
A veces también las baladas
Pero solo cuando suenan como tambores
La primera pregunta que hiciste
Ante mí
Desnuda a solas
Siempre quise saber
Cómo es cuando te duermes
Dime ¿tú lo sabes?
Yo solo quería dominarte
Yo la boca
Con las manos
Yo las piernas
Con los dientes
Yo era tu Mil y una noches
Porque cuerda en vocales
Un séquito de tráquea te mordía
La lengua y las sienes.

3.Julio Barco

A MI GATA CUYA SABIDURÍA GERMINÓ LA LUZ DE ESTE POEMA

Para Marianna.

Mi gata me dijo, hey
julius deja ya de querer
escribir mejor que Verástegui y vamos
a jugar

al parque.

Entonces bajamos las
escaleras negras herrumbrosas
De caracol. Observé
con amor cómo el payco
tímido, aunque absolutamente
restallante y
glauco, crecía. Nadie lo sembró,
pero ahí estaba
Ladeando sus hojas al viento. Mi gata era
filosófica y me explicaba que Dios
es un niño que ama jugar. Le señalé que,
según Goethe, debíamos seguir
a la naturaleza. Ella
se mató de risa. Me dijo que los simbolistas amaban las
nubes
dado
la transitoriedad de todo. “El vacío es
unidad sobre la ceniza
en la que bailan los números y el 1
es
potencia en la ecuación de la belleza” Anoté dos
versos y mi gata
me dijo
que la siguiera detrás de las
Lomas Amarillas. Llegamos al Río
Hablador, y unos niñitos
jugaban pelota
y otros intentaban
arrojar sus cometas al cielo. MI gata se sentó
cruzando las piernas,
arrancó un diente de león
y me
habló de wang wei
y de los poemas
como ejes temáticos
ensamblados
a la virtud del conocimiento. Le expliqué mis
últimas dudas estéticas
Y me ofreció
-moviendo
jeroglíficamente la cola-
tres opciones
para encaminar mi
trabajo. Volvimos a casa.
Le di su comida
Y empecé a escribir
este poema.

4. María Font



La noche de Wallpurgis
Nos quedamos los tres arrodillados sobre los pergaminos de Urdanivia, como en el inicio…
 
Antes de la creación de nuestras piernas, se sabía que todo terminaría así. Seis ojos mascando cassettes antiguos para, entre las sombras de los fotogramas, encontrar la torpeza del presente.
 
Y me tomaste de la mano esperando que Catalina no nos viera y dijiste: las brujas todavía nos aclaman. Lo imposible no se acabará entre su pluma, Delia.
 
Delia, las brujas te esperan con el monigote despeinado sentado en medio de la hoguera.
 
Las brujas del oeste, norte, sur y países bajos (que bien podrían ser nuestros países o los de los otros o los de los otros que pudieron ser nosotros).
Las brujas del oeste, norte, sur y las que caminan cojeando desde las praderas de las fosas del desencanto.
Las brujas sangrantes con las que terminabas botellas enteras de vino sin chistar, las que te miraron con desprecio mientras sostenían el crucifijo con la mano izquierda, las brujas de las blusas celestes y las piernas manchadas por primera vez, las que escupieron tu nombre en medio de las olas crecientes de la bahía de las desquiciadas.
 
Las brujas del norte, sur y oeste.
Las brujas del destierro y las que aún no terminan de lamer la sangre de los no nacidos, Delia, te dijo, el final se acerca.
 
Soy culpable, dijiste:
 
La madrugada del 18 de diciembre le entregué mis ojos envueltos en papeles que fueron en realidad los mapas de landing. Le serví mis piernas entre un festín de cuervos mientras el rostro de Patty, Catalina y Emilia se reflejaban en sus pupilar. Y soy culpable, camaradas, porque la noche del 18 de diciembre dije:
he caído.
Me eché de espaldas, mientras su cabeza me decía sobre mi pecho que debía aguantar. Soy culpable, porque tuve al enemigo atrapado entre mi pelvis y lo dejé ir. Las navajas se perdieron entre las voces que me pedían nuestra liberación.
Y soy culpable porque me entregué al señor
homúnculo cuando el cielo aún no era cielo.
 
Guillotina, cadalso, bomba, espada
 
Las noches de los colegios de Lince, los arenales de Villa El Salvador, la madrugada del aeropuerto de Nuevo México y los pasaportes falsos
La falsa lactancia, my love, I still miss you y el bicho insolente que se construyó un nicho entre tus bajos vellos.
Culpable
Delia, dijiste, no serás mártir.
Delia, querida, los ídolos de cera no serán en tu nombre.
Delia, estira bien tu cuello que hoy serás el adobe de la nueva historia.
Delia, me dijiste tomando mi mano:
Hemos sido las peores.

5. Pamela Janet Rodríguez. P

Mis aguas vuelven a encauzarse.

Pescando buñuelos en tardes de chelo
retornan en mi mente
los ficus de joven bosque
remembranzas juveniles jocundas,
oriundas de abriles;
Pintados en campos de colores párvulos.
Mi jardín aún conserva
el simiente de primaveras en verdes campos, vestigios aquellos
el aire que sopla, me trae a la memoria aquellos años
de juventud que aún titila
depósito de antaño que aún palpita;
en follaje de oro, robledal y brizna.
Siento en mis manos la nieve vieja y el terreno seco.
Se extraviaron palabras con el pasar de prisa
recuerdo bien, fue nuestro tiempo un aliado.
Si hubiéramos cruzado la orilla
el mar y sus olas no hubieran desandando el olvido
y la savia de los bosques absorbería líquidas reliquias.
Voy cocinando candidez en sartén hirviendo
para el sazonar de recuerdos.
¿Recuerdas nuestras danzas bajo el alba del día?:
-yo te recuerdo sin prisa.

6. Alex Suyo

All is just an Illusion in your fragile mind

All is just an Illusion in your fragile mind
Todo es solo una ilusión en tu frágil mente
Silencioso el viento
agolpa impotencia tan discreta y dolorosa
ojos quebrantados a punto de llover
por el augurio malestar del presente
lastimeras en un dulce quiebre de labios
como tratándose de un juego
cuyo recuerdo repite
Todo es / // // // / / // // / ilusión / // / / // / frágil mente
Y hastiados cuerpos adormecidos
bajo luces navideñas en enero febril
se descomponen tras la llegada nocturna de una voz sin retorno
tarde con sabor a desprecio
titubeante desenlace jugoso placer el de la nada
abrir esta noche
las extenuadas almas cayendo como cascada
en un cielo aglutinante de melancolía
esperaremos el nuevo amanecer
because
All is just an illusion in your fragile mind

7. Libélula Roja
Berlín no es un mapa de trenes
ni una guía para ingenuos turistas,
es, a pesar de sus imperfecciones,
un hombre que sufre al caer la tarde.
Conversa solitario en un parque
y bebe para olvidar su última ilusión.
Observa la puntualidad de los trenes
y se pregunta en silencio
sobre los días de sol.
Berlín no es un libro de fotografías
ni los tulipanes de un lindo almanaque.
Berlín es un hombre que sufre en soledad   

8. Rosella Di Paolo

Balneario de Invierno
        Mar en desuso
abandonado en la playa
entre restos de barcas y pelícanos.
 
El malecón se pasea, antiguo,
del brazo con el viento
detrás de una lluvia de memoria desgarbada.
 
Hay un muelle desdentado
tumbado bajo las gaviotas
y este aire endurecido
con un tufo amargado de salitre.
 
Fantasmas que recurren a las bodegas
a apostar ojeras
genuinas
del más puro sueño de oriente.
 
Mar: habría que repintarte
       y lustrar tu superficie.
       (qué dirían de ti
        tus futuros inquilinos)

9.Soledad Aráoz Cartagena

Qoylluriti

Purinkichus 1, pies granizo sueltos en la
escarcha, tejidos de ichu cual mimo
glacial marchitan tartamudeando,
calan alientos hilvanando trenzas a los pajonales
Purinkichus, rastrean inquietudes
pelan cebollas y ajos, en la olla sopa y
guiso saboreándose por las carpas
merodean bocas danzarinas ensalivan
Purinkichus, desolados y jadeantes
de trecho en techo como felinos de paja
disimulándose con algunas piedras
van retorciendo entrañas
calman fríos despolvoreados
y se tumban encogidos
Purinkichus tejen sus pasos
el sol fecunda a la tierra.
(1 Caminantes)

10. Nelly Patricia Orccon

Susurros
pienso en el vuelo de mis cabellos
elevándose por las nubes,
 extrayendo sutilmente mis memorias
de cuando navegamos,
sumergidos en la locura
intoxicados por nuestros relatos
extraños, místicos, muy humanos.
                                      siento tus manos entre mis cabellos
                                      la oscuridad se expande
                                      la frialdad absoluta del silencio
                                      nadie levanta la vista
                                      dos en la oscuridad mientras la luna nos besa el alma.
 silencios de ansiedad entre mis dedos
 si pudiera atravesar tu alma
mis manos podrían desenredar las maldades del mundo que se esconden entre tus ojos
sigo percibiendo en tu ausencia los cuerpos que proyectas, y en ellas,
observo tus dedos con delirio,
como devoras cada milímetro de tu mano
y tu sonrisa diabólica esconde tu alma
risas estallan
orillas de ríos que se desvanecen
entre las aguas, entre tus uñas
brisas
 es el miedo contenido, aquel que observo por las aberturas oscuras de mis dedos
por las señales que dibujo en tu piel
al sentir tu cráneo ingresando ligeramente
por tus cavidades vacías
brisas de mar que se encuentran a tres mil paraderos desde donde estamos
memorias de caminos desérticamente oscuros
con sabor a quiero extender mis brazos-algas y navegar por el humo de esta ciudad

11. Mario Montalbetti
LLEVA AL MARRANO MÁS ALLÁ DE LOS CERROS
 
Lleva al marrano más allá de los cerros
y regresa antes de que comiencen las lluvias.
Cenaremos, me dirás que me amas y encenderás
la última vela que nos queda en el armario
para que pueda leer y tú jugarás con el perro
pastor que mantiene unidas las ovejas del rebaño
y luego
saldremos juntos a contemplar la Luna (Las lluvias
habrán cesado) y entonces me dirás
(Los pinos apenas se mecen con el viento
La cerca de las vacas necesita repararse)
Que mañana partes para las montañas.
Me propondrás dormir
afuera y entonces
entendí que tu serenidad era real y un beso
y en el arte como solitario desayuno
no tendré noticias tuyas sino hasta después
de un año. El tono de mi vida habrá cambiado.
Perderé la costumbre de leer y pasaré
las noches (los días me serán casi imperceptibles)
tratando de entender las constelaciones.
Miraré Orión y también algún capitán extraviado
en el Indico lo hará y hasta llegaré a ver la
estrella polar desde el hemisferio sur.
Las noticias dirán que lograste llegar
a Europa, que te civilizas,
y que un finlandés próspero maderero
te divierte interminablemente entre los pinos
(sus pinos) marrones. Recordaré entonces
nuestra última noche. Y luego de dos, tres, cinco
hijos y dos cesáreas y el finlandés
en Nápoles y luego en Grecia
y luego en Austria tu salud comenzará con la tos
a derrumbarse, pero el finlandés en Dinamarca
y entonces quedará muy poco de ti apenas
un borroso recuerdo mío y una tarde y el
finlandés perdido en el mejor desierto africano y
entonces ya no tendré las redondas constelaciones
Encima y todo paraíso estará
Irremediablemente perdido.
Vete ahora;
Lleva al marrano más allá de los cerros.

12. Harold Wilson

Desdén

Se han perdido mis amigos
En el tiempo
Y en los vasos;
He gastado mis palabras sin encontrarlos;
Se han perdido los colores
Del recuerdo de vivirlos
por hacerme de las letras con las que escribo mi desdén.
Es mi cuerpo el que conecta las penurias de las tardes,
mi saliva la que embarra la grasa de mis alimentos,
mi cabeza,
mal puesta en mis pies,
la que se destruye desde adentro
acostumbrándose al salado de mi voz.
Y mis noches,
De lunas cortas,
De lunas largas,
De super lunas
Me transforman en el insecto que siempre he querido ser
Aferrándome profundamente a mis contradicciones.
De quien nazca la paz
Que me regale un poco.
de quien nazcan la ira
que la vede,
quien encuentre mis pasos
que los compre;
así será más fácil.


13. Emilio Paz

Orbitales galileanos

  1. Deje de escribir. No lo van a leer. Posiblemente me equivoque. Pero el riesgo es innecesario. Salve árboles, evite su escritura.
  2. Y cuando haya más árboles, habrá más oxígeno. Así los pulmones estarán mejor.
  3. Pero evite el cigarro. No quita el estrés ni el frío. Solo ayuda con algunos nervios. Pero mismo efecto tiene el sexo.
  4. Cuando quiera hablar de sexo, no lo haga en público. Eso es suyo. Por eso evite escribir. Generalmente, los hombres de letra no conocen de pudor.
  5. Y si va a escribir, no se divorcie de la moral. Ya hay muchos hombres sin ser hombres y poetas que son otorongos.
  6. Antes de dormir rece, coma algo ligero, lea un buen libro. Quizá muera de un paro cardíaco, pero morirá tranquilo consigo mismo.
  7. Alimente a los gatos y perros. Ellos saben decir gracias con el silencio.
  8. Aprenda a elegir sus gobernantes. Tantas marchas cuando uno mismo los elige. Pero así es la dinámica: es imposible marchar contra uno mismo.
  9. Si tiene colegas doble moral en el trabajo, no se preocupe. Con doble moral también se adquiere la doble muerte: la corporal y la espiritual.
  10. No siga este protocolo, porque si lo sigue morirá feliz. Y, posiblemente, usted necesite leer a manos de un poeta. No necesita sobrevivir.

14. Ytalo Aparicio

Ateo


Ese huérfano dios
Sucede a veces 
Detrás de las palabras
Como una llaga fisgando 
Entre un ojo del mármol
Y el cemento
Emerge en el vientre
De aquello que olvidamos
(Que el fragor de la sangre
Nos nutre hermosamente por ejemplo)
Aparece con traje de turbio asombro
Los ojos de neblina siempre atentos
Y una barba de crepúsculo
Por encima del mundo
No hay bastón 
Para ese inmenso cuerpo
Ni para la abultada angustia
Que significa llevar todos los sueños
Y en pies de humo
Lo adivinan antes del desayuno
Pero ya no dicen su nombre ni su apellido
Es un dios indocumentado
Alguien lo ha visto bailar 
Al son del vals del mundo
Hasta el bostezo del alba
En los altos de los empobrecidos cerros
Y en los salones lujosos 
Y las fiestas de gala 
Bebiéndose un trago con un desconocido
Luego cojea hasta la avenida más cercana
Y trata de tomar un taxi
Y nadie desea llevarlo hacia ninguna parte
Quizá (rumorean) se hace viento o polvo
O línea tibia húmeda y amarilla
Lo cierto es que llega hasta una plaza
Cuando ya no hay policías ni serenos 
Y vigilado por un héroe inmóvil 
Se acuesta en el pasto de la mañana
Y sobre su lomo cansado
Crece una flor bellísima
Que se marchita al anochecer.

15. Mike Paredes

69 (soundtrack ¨Pale blue eyes¨)
Ahora todo en calma.
la quietud de las cosas.
¿Es así en el cielo a la medianoche?
No supe hablar más del viento.
La poesía terminó (por así decirlo)
sólo llevo palabras y recuerdo tus ojos
el humo que inhalamos
Los libros, el descuido
los cuadros que no entendíamos, pero nos hacían ver fantásticos y sublimes
las flores de barranco en un puente sin suspiros
luego, los corazones rotos
El sexo que aprendimos a lo largo de los años te dio frutos
ahora escucho las mismas canciones a solas
sigo rompiendo las cuerdas
A diferencia de todos yo veo al sol de frente
sin cerrar los ojos
…..
Detrás de mis anteojos escondo un abismo
y aún te veo:
Sometimes I feel so happy
Sometimes I feel so sad
Y me repito:
Thought of you as everything
I’ve had but couldn’t keep
Y te pido
Nena, quédate esta noche
no vayas a disparar.

16. Raúl Allain

Etcétera nacional
Difuminadas, las barajas de opciones
en la mediocridad de sus palos
desde oraciones mutiladas.
Tácito, redundante
denotan verdades discernidas
a conveniencia pérfida
para alimentar los andrajos isogenéticos
que conforman nuestra educación.
Superficial irritante
postulas la decadencia mental inundante
que criminal, rehúyes
pues ante una cita fatal
surcas descomunalmente, los pretextos.
Absurda generalización
demanda sempiternos debates
que precisarían conceptos a plantear.
Soberano del ser engorroso
lúbrico del memorizar frustrante,
del lucubrar
en la consagrada institución
adueñada por humanoides.
El tiempo discrepará tu repulsión
y al percatarte, te derrumbarás
como edificio sin bases,
como deudo del fallecido
social y educativo.

17. Eduardo Saldaña

Entonces te conocí un lunes de resaca, mientras acariciabas la mirada lasciva de los peatones que atravesaban la calle con un tráfico de hormigas hambrientas.

Entonces pregunté tu nombre y me respondiste que no hablabas con desconocidos, mucho menos con un espantapájaros con la sonrisa cocida.

Entonces aprendí a llegar hasta ti, purificado ante una canción de Bach y 123 excusas para no resignarme y solo volver a encontrar mis manos frenéticas.

Entonces te invité a salir y dijiste que las calles sin nosotros eran mejores pero que los parques después de las doce son ideales para aprender a hacer el amor.

Entonces te miré las piernas por primera vez.

Entonces enloqueciste en el rubor de tus gestos, cuando empecé a contarte la historia de los años que conviví con la sombra de tus ojos hasta reconocerte en el eufemismo de la esta ciudad psicótica.

Entonces aceptaste ser cómplice del crimen por incendiar un ocaso como si arrojáramos los cuerpos desde un edificio en llamas siendo rescatados por serafines vestidos de enfermeros que nos atendían sin usar recetas médicas.

Entonces intenté describirte, con frases en forma de insectos devorados por los miles de lagartos que dormían en mi lengua.

Entonces trataste de hablarme sobre tu pasado pero no quise escucharte, solo caminamos hasta la Plazuela del Recreo que era un baño público de cometas y constelaciones que se dibujaban en la desnudes de tu espalda.

Entonces creí tener el secreto para un poema pésimamente cursi pos moderno vanguardista romántico arrecho y con síntomas de todas las alucinaciones que se delineaban cuando nos besábamos los ombligos.

Entonces te regalé ese poema antes de desecharlo junto con otras cosas que jamás prometí.

Entonces tus llamadas, los martes por la mañana fueron reconstruyendo mi infancia perdida en una exhalación de nube gris.

Entonces me inspiré con la mariposa de tu fémur y un gusano cíclope aprendió a volar dentro de ti.

Entonces falté a clases para besar tus senos mientras escuchábamos el sound track de nuestras voces en forma de caballos de cristal que lloraban en el agua.

Entonces el delirio de los cuervos que traías bajo el rímel fue tan puro que se vio reflejado en todas las confesiones de amor con grafiti sobre las paredes de mi barrio.

Entonces solías andar descalza con tu pantalón de chica hipsther escribiendo con tu lápiz labial vino esas instrucciones necesarias para lanzarse desde un puente sin paracaídas. Pero yo no era Celán.

Entonces trasmutamos la piel hasta ser dos insectos masoquistas al final del arcoíris desheredados de la belleza que se contempla a solas.

(Entonces te dije que lo eras todo.)

Entonces por fin, quise saber sobre tu pasado, pero no respondiste más que flores amarillas.

Entonces empezaste a aparecer en cada pensamiento neuróticamente excesivo y anhelé saber a dónde te habían llevado los micros que no tomamos juntos.

Entonces tus caderas hicieron que mi saliva fértil fuera la respuesta para el secreto del polvo en los cosmos.

(Entonces tú dijiste que yo no podía serlo todo)

Entonces reprobé materias de línea, solo por acostarme contigo intoxicado con el desorden de ser el único m.l.embro que podía desabotonarte las horas.

Entonces ya no supe nada de ti.

Entonces me pediste tiempo.

Entonces te vi besar a tu novio.

Entonces dejaste de seducirme con tu boca de virgen abusada e intenté llamarte desesperado, desde casetas telefónicas descompuestas.

Entonces se fueron a la mierda los domingos tanto que sentí la soledad de los columpios oxidados en los parques.

Entonces pregunté por ti de madrugada a las meretrices que mastican chicles y no tiene un precio exacto igual al tuyo.

Entonces salí a buscarte enloquecido como una rata perseguida por la luz.

Entonces no contestaste ninguna carta, verso, llamada, humo, llanto, grito, pregunta, trastorno, ruego, perdón, o alguna excusa mal expuesta.

Entonces el THC me devolvió la halitosis de esas alucinaciones coloreadas con fragmentos descompuestos de las fotografías tomadas con tu mirada desierta.

Entonces Jorge Espinoza Sánchez en su cuento: “por los siglos de los siglos muñeca mía” hubiera dicho que nuestro caso fue su deja vu más efímero.

Entonces te escribí un poemario inédito donde los únicos signos son cardiacos y hasta ahora he decidido publicarlo.

Entonces volvió a ser lunes estoy ebrio y nos hemos acabado de encontrar tras nueve meses de resaca, pero no quiero acercarme, porque tú no hablas con desconocidos.

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