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Princesita, Los meses que acaban conmigo & Otros poemas – Gabriela Fernanda Pinares Payne

Gabriela Fernanda Pinares Payne

Nací en Cusco el 23 de junio, dos días después del solsticio de invierno, creo que por eso suelo ser lenta, desde pequeña me gustaba imaginar las razones del porqué de las cosas, a través de las letras encontré como expresarme y vivir ya que soy egresada de la carrera de Derecho. Me encanta la fantasía y la magia y trato de expresar ese amor en mis poemas.

 

PRINCESITA

Princesita de los pies descalzos deja de sufrir por aquel que se marchó,

sin importar aquellas lágrimas que amenazaban salir por aquellos luceros que ya sin brillo se encuentran hoy.

Aquel que por mil mares cruzó,

no sintió remordimiento de dejarte tan demacrada tan desesperada.

Princesita de los pies descalzos encuentra el consuelo que yo te entrego hoy,

princesita de los pies descalzos que sientes agonía en tu pesar,

deja que la brisa y el mar tu mente despejar,

pues tus pequeños pies de tanto caminar lastimado se encuentran ya.

Deja de llorar por aquel que se fue,

solo respira y empieza a recordar

aquellos momentos donde la felicidad no podía caber más,

princesita de los pies descalzos encuentra aquella paz que tu alma ya dejó de buscar.

 

 

LOS MESES QUE ACABAN CONMIGO

Se acabó como un sueño de abril,

que para mayo ya era amor,

para junio locura y pasión,

se acabó como el delta en el mar,

que comenzó a marchitar en julio y con los vientos de agosto volar,

se acabó como la noche da la bienvenida a la madrugada despacio muy despacio,

como setiembre acaba con mis esperanzas,

con la lluvia invernal de octubre me dejé caer,

en noviembre me sentía tal capullo muere en el rosal,

para diciembre las luces tenues de las fiestas dejaron de brillar,

en enero comprendí que ya no volverías,

para febrero alisté las pocas cosas que quedaban como tu sonrisa, tu aliento y mi agonía,

y en marzo sin nada más decidí partir.

 

 

CANTO DE UN ATARDECER

El atardecer con la luna saliente y el sol caliente,

hace que mi amada se asome a su ventana.

Ahí espera con cierto desespero,

al jilguero que canta con desvelo,

para que ella lo espere sin dezmero.

Él sabe que su amada un creciente está y que le espera la pena valdrá,

como gran orador todas las tardes en su balcón se posa para cantar esta canción,

para él, ella es la más bella creación,

de ese cabello negro no existe ninguna comparación

de esos labios rojos que parecen capullos de tulipán

ella, esa amada que espera con ansias su cantar. Él con pesar en su existencia

que ella pruebe los labios de alguien más,

de que él sea solo un recuerdo más.

Con el alma y el corazón en sus manos,

ella solo sabe que es preciso encontrar una solución para que el pesar.

Jilguero, que tu voz ya sonó,

espera la respuesta de la que te juro amor,

sabes que si ella se niega,

volarás a aquel el lugar de donde  jamás volverás.

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