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Nublado, ciudad cansada, & Otros poemas – Elio Ramos Parque

Elio Ramos Parque: Sicuani – Cusco, 1986. Antropólogo, escritor, poeta y cuentacuentos; escribió reseñas y cuentos en la revista “Discursiva” de la facultad de letras y ciencias humanas de la UNMS, entre los años 2007 y 2008; colaboró con cuentos y poesía en la  revista “Juego de palabras” – Cusco, entre el 2012 y 2013; participó en el festival de poesía “Enero en la palabra” en los años 2016 – 2019. Publicó el cuento “Illachiy” en la revista Enigmas N°4 de Arequipa en noviembre del 2016 y su versión extendida en el compilatorio de cuentos “Willayninchik” en el 2017. Forma parte de la antología de poetas de “Enero en la Palabra” publicado por la municipalidad del Cusco el 2018. Participó en el “I encuentro de escritores del Sur Andino” desarrollado en Sicuani en el mes de Abril del 2018 como poeta y narrador invitado; y fue co-gestor del evento “Caravana de poesía” en Sicuani en Octubre del 2018.

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Poemas

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NUBLADO

¿Para qué el frío?

si siento el color de tu rostro en mis ojos.

¿Para qué los pasos?

si mis pies se pierden en tus cimientos.

 

Sumido está en su ceguedad diurna

el gélido cemento de la rivera de muertos,

en aquel clima todo, cansado; nublado.

 

Las piedras se arrancan a gritos

la piel de sus años gastados,

donde se encuentran impregnados en memoria

el pasar de bestias malévolas, solitarias;

que rumian la vida a pedazos.

Mueren ahogadas en su sangre seca, cansada; nublada.

 

Las heridas sangran

de aquellos viejos vidrios escondidos;

y en sus lágrimas cansadas,

los ojos posan sus desprecios

para ver a las figuras grises

de la ciudad de los vacuos condenados,

dentro de su burbuja sabor a miedo…cielo; nublado.

 

El Dios está ya muerto,

en las nuevas iglesias del desconsuelo;

el pecador silencio se apoderó de la carne divina,

de aquél cáliz ya no beben más

la salvación eterna y la humana existencia.

 

Las lóbregas paredes se desgarran a gritos

esa piel impregnada de rezos vacíos;

así como sus cansadas piedras

que guardan en memoria

la vida consumida a grandes tajos,

por sus santos rumiantes.

 

Y de noche, un manto rojo cubre el firmamento;

como cielo ardiente de infierno,

como sangre de dioses

derramada en nubes putrefactas,

como leguas de fuego en hierros hirientes,

sobre esta ciudad maldita

de habitantes demoníacos –solitarios-,

ciegos, y sobre sus ojos; lo nublado.

 

Nuevas palabras se posan en los labios,

la hipocresía altiva se viste

de sonidos dulces, hermosos y melodiosos,

cuyo nombre lo pronuncian orgullosos

“¡esto es poesía!”;

mas su mundo mecánico sigue ahí; en lo nublado.

 

Esa es nuestra ciudad con sus muertos,

que andan errantes sobre veredas asesinas;

las piedras aún arrancan de sus pieles,

el sabor de lo humano en su aliento;

y tú, mi cielo, aún muestras tu color en mis ojos,

en este lugar todo, cansado; nublado.

 

CIUDAD CANSADA

Llueve sobre la ciudad cansada

y las gotas de lluvia

discurren por entre sus paredes ancestrales

como lágrimas de aquel dolor oculto

que tiene en su ser.

 

Y son mejores los domingos de lluvia

con sus calles mojadas y vacías

sin aquellos ángeles oriundos traicioneros,

sin aquellos demonios forasteros

que hieren con su presencia tu maltratada piel.

 

Un cielo color infierno cubre tus noches

cielo de aquel humo llamado “progreso”

progreso endiosado por tus ángeles traicioneros,

progreso devastante traído por esos demonios forasteros.

 

Ciudad de piedras cansadas

recuerdo de glorias olvidadas

respiras tu agonizante belleza

en días colmados de agonía extranjera.

Y es en lluvias como esta

que muestras tu dolor ahogado

y que quieres llevar oculto

en ese tu terco orgullo.

 

LLUVIA

 

 

Llueve

y las luces nocturnas se reflejan en los charcos

a lo lejos alguien me llama

y mis pasos andan en medio de las calles mojadas.

 

Mi alma quiere

esconderse en la noche

a lo lejos alguien me llama

y no sé de dónde;

veo las gotas caer como lágrimas

en esta lluvia

sobre la ciudad cansada.

 

Mis pasos andan

lejos de las calles mojadas

allá, más lejos, mi madre me llama

“vuelve hijo, vuelve”

y mi alma agotada

se aparta de la vida

en esta noche

de lluvia cansada.

 

INCENDIAR EL MUNDO

Aprieto tu mano

y voy entendiendo en tus palabras

que tenemos que seguir nuestro camino

a pesar de que la corriente va contra todo

a pesar que la foránea hipocresía

contamina nuestros días

¡Vamos acompáñame a incendiar el mundo

que todos mueran

en el fuego de nuestras voces y nuestros actos!

 

Somos la piedra de sus zapatos

somos la rabia de su romanticismo

somos la agonía de sus ambiciones;

qué esperas y no sólo seamos eso

¡Vamos volvámonos el combustible de su muerte

incendiemos todo lo formalmente acordado

rompamos el paradigma de sus imposiciones

quememos la piel de sus sesos opresores!

 

Caminemos a la orilla del mundo

siendo malabaristas del inestable conformismo

juntos de la mano

como cadena de nuevas esperanzas

¡Vamos e incendiemos todo;

las ciudades que se hagan cenizas

los gobiernos que se consuman en nuestro fuego

que los campos generen su fuego reprimido

y que juntos logremos quemar todo

acompañados de nuestras voces y nuestros actos!

 

PIEDRA OLVIDADA

Piedra

olvidada

como extraña en el camino,

voz opacada por el río

ese que quiere arrastrarla

a las fauces de su olvido

y quiere lavarla

quitándole todo su orgullo,

acomodarla a sus aguas

formarla a su propio gusto

arrebatarle voz, piel y esperanza

de gritar  toda palabra del recuerdo

de aquellos tiempos que quieren ser olvidados

o de aquellas letras que aún no se han leído.

 

Piedra

olvidada

que aún hace frente a los vientos

que rompen con su tiempo

cada vida en guijarros

y quieren con su suavidad

calmar las heridas de su historia

que calla por las voces

de los ríos y los vientos embrujados

que se alimenta

por la voz de muchos

que no saben lo que pasa o ha pasado.

 

Piedra

olvidada

así a veces somos todos

con nuestras letras

aún no escuchadas.

 

SERPIENTE  LUMINARIA

Desciendes desde las alturas

cual serpiente

que surca

y divide infinitos horizontes.

Trino ser

unificado en uno;

cuerpo, luz y grito,

representante

de aquel tu pueblo

ese que viene

de allí

más arriba que los propios andes

tocando el cielo

que se enciende

con tu cuerpo incendiario

con tu voz vigorosa

y tus fuerzas celestes.

Serpiente luminaria

que anticipas tormentas;

ven con tu voz y tu pueblo,

trae tu presencia calcinante

ilumina las ideas

y enseña con tu voz

que nadie nació callado

sino siendo

el anticipo de la tormenta

que ha de cambiar

estos oscuros tiempos.

 

ENSÉÑAME CIUDAD

Enséñame

ciudad

a no odiarte

con tu cúmulo de luces nocturnas

que maquillan tu rostro de impura

abusada y maltratada por el tiempo

te has acostumbrado

al deseo de lo foráneo

y se han vuelto tus calles

ríos cargados de lo insano 

aguas acumuladas

de odio, rencor o indiferencia.

 

Ciudad

ahora indolente

¿Es que acaso el frío ha cercenado tu tacto?

¿Ya no sientes más el calor de tu historia?

Y por estas veredas transitadas

de náufragos sin memoria

se van dibujando

tus formas artificiales

y el placebo de tu veneno.

 

Enséñame

ciudad

a no odiarte

con tu tufo de discordia

con tus ritmos disonantes

y con todos tus complejos.

 

Seres que roen la vida

hacen fiesta

en tus heridas entrañas

bailan sobre tus llagas

y beben la sabia de tus heridas

Enséñame

a no odiarte

con tu risa fingida

que muestras hacia todas las miradas

sólo para creerte

hermosa y confortable

cuando sabes bien que en tu cuerpo

lo pútrido te destruye

lo enfermo habita

y contamina 

a todo aquel que se acostumbra a tu cuerpo

o trata de beber

el veneno de tu placebo.

 

Enséñame

ciudad

a no odiarte

y no me mires

con esa mirada suplicante

pues ya te has acostumbrado a lo insano

y negociaste tu esencia

a aquellos postores

que te ofrecieron más indecencia.

 

Ahora,

mírame sinceramente

y enséñame

a no odiarte.

 

PAMPA: RUTA DEL VIENTO

Pampa

ruta del viento

voz que calla el aliento

con tu respirar gélido

y abrazo infinito.

 

En el cielo de tus noches

me pierdo entre dibujos estelares

pintados de brillo

en tu manto negro.

 

Y ,

de rojo sangre

me cubre tu piel en atardeceres

viendo

la agonía del disco solar

muriendo

en el horizonte de tu cuerpo

mostrando

azul después

la entrada de almas infinitas

que recorrerán tu suelo

plagado de brisa ondulante

sobre sueños, anhelos y recuerdos

plasmados en relatos legendarios

o inventados mitos

que surcan noches y tardes

alumbrados del lienzo

negro de la noche

pintados de brillo

y volver

azul el amanecer

viendo regresar a las almas

a su olvido habitual

en tu cuerpo infinito

a mis ojos.

 

EN LA ESQUINA DE ALGÚN LUGAR

En la esquina

de algún lugar

el alma transita asesina

nuevos caminos se bifurcan

laberinto de decisiones

dédalo de posibles vidas

cúmulo de voces reencontradas

y otras

despedidas.

 

En la esquina

de algún lugar

la distancia se transforma

en ángulo opuesto al tiempo

la muerte pierde su camino

y otras veces

los reencuentra

en el  mismo punto

donde la vida se bifurca

y un dédalo de posibles decisiones aparece.

Todo

en la esquina

de algún lugar

 

 

MEMORIA

Aunque tu idioma, se sobrepuso a mi idioma

no hay palabras suficientes

para explicar nuestro todo.

Aunque tu vestidura, se sobrepuso a mis ropas

no existen atavíos que se sobrepongan

al color original de nuestras pieles.

Aunque tu escritura, haya impuesto sus reglas a mi lenguaje

no hay reglas finitas

para expresar lo complejo de nuestro pensamiento.

 

Mi alma

jamás será presa de todas tus creencias;

pues vuela libre

junto a las serpientes aladas que los andes surcan.

 

Mi cultura

se sobrepondrá a tu falsa historia.

Mi boca hablará libre

usando tu idioma

para expresar lo callado

por más de 500 años.

y todo aquel que lea o escuche

al fin podrá entender que:

 

Nosotros existíamos

mucho antes de que tus navíos

siquiera se aventuraran

por la piel de la Mamacocha.

Nosotros existíamos

mucho antes que tu tiempo lineal

descubra el serpentino y cíclico tránsito

de nuestros tiempos.

Nosotros existíamos

mucho antes que tus ojos entendieran siquiera

que las maravillas estaban

muy lejos de vuestras tierras.

 

Nacimos aquí

donde las venas doradas de la madre tierra

fueron destrozadas por tus ambiciosas manos.

Nacimos aquí

donde las arterias plateadas de la madre tierra

fueron saqueadas por tu codicia hambrienta.

 

La palabra negada

por siglos de historia,

hablan que fuimos primero en estos suelos;

donde el sol latía en nuestros pechos

y el universo compartía sus misterios

con nuestra conciencia.

La lluvia y los ríos,

son la vida de nuestras tierras;

y la sinapsis de los astros

construyeron nuestras vivencias.

 

Aun tú no entiendes

cómo pudimos moldear la indómita piedra

y una sobre otra

construimos la memoria milenaria

que tus ambiciones

quisieron borrar de la historia

a fuego, plomo y sangre derramada;

de la cual hoy brotan,

palabras suficientes,

para explicar nuestras hazañas;

denominadas por tu boca

como hermosas maravillas.

 

Bautizaste a nuestro suelo

con la palabra América

nombre bastardo y limitado

que no puede compararse

a los infinitos nombres

pronunciados por nuestras bocas en cientos de lenguas;

que hablan en signos,

lo que significa nuestra tierra.

 

Hoy, que todo aquel que escuche y lea

que mientras tu historia combatía guerras por oro y plata;

aquí en estos suelos milenarios,

nosotros entendíamos la paz con la naturaleza.

Tú nunca entendiste

la esencia de nuestra existencia;

que hoy estalla

con tus letras y tu idioma

para decirte:

Que tú no me descubriste;

que nosotros existíamos

mucho antes que tu mente adormecida despertara

para entender

nuestra memoria milenaria.

 

QUÉ DECIRLE A LA MUERTE

Qué decirle a la muerte

directo a esos sus abismales ojos

en aquellos últimos instantes

donde va sorbiendo nuestro aliento.

Decirle que quizás:

La vida fue dura huyendo de ella;

que a veces nos aferrábamos a un instante de felicidad

con tal de que no llegara

y llorábamos a rabiar

cuando queríamos que nos encontrarla.

 

Qué decirle a la muerte.

Decirle: Que mi padre

nunca esperó encontrársela en el camino,

y que el olvido de su rostro

se posó en mis ojos entonces

en aquella mi corta edad sin memoria.

Que sus manos imperdonables

Cegaron el hálito a conocidos de mi generación

sin poderles decirles adiós en vida.

Que a veces su bruma enlutaba muchos caminos

sumiendo en lágrimas carreteras sin olvido

donde los muertos deambulan

buscando el camino opuesto hacia el tuyo.

Qué decirle:

Que al vecino del barrio te lo llevaste por ser pobre;

que a pesar de ser bueno y trabajador para sus hijos

estos lo olvidaron,

así, en el olvido

no tenía más para beber alcohol y nada;

la tuberculosis de los años gastados en sus respiros

agotó sus palabras;

que una fría noche de esas

con sus ropas solitarias;

te lo llevaste sin pena ni gloria

y fue enterrado en cajón barato

sin carroza, banda, ni lagrimas familiares;

sólo el lamentoso aullido

de sus caninos amigos.

Pero aquel que vive del sudor de otros

de la sangre de otros,

de la fuerza de los otros;

ese carroñero de la vida que te hace la competencia

que feliz bebe sus tragos finos con amores pagados

y come como descocido

manjares cuyas sobras van a parar a la basura

ese que se llena las arcas de su ego

con la sangre, el metal y los hijos de la tierra;

a ese, los males le afectan poco

a ese, ni la enfermedad le susurra

ese vive mucho,

y es más, hasta será recordado

no se perderá en el olvido de tu nombre.

Qué te puedo decir muerte

si te veo a esos inmensos ojos abismales;

que nunca fui lo que esperó de mí la vida

hasta ella se decepcionó de mi nombre;

que estas letras cargadas de nada

son tan vacías como un orbe sin estrellas.

Muerte.

Te puedo decir, que te he esperado y te he huido.

Que de mí sólo extraerás

decepción, soledad y nada;

pero he visto tu derrota en los ojos de mis hijos.

Cuando al fin te vea

mis ojos no conocerán más

que el camino de tu alcance a mis pasos

en el final de este

el destino de nosotros todos.

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