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Entrevista a Germán Carnero Roque -poeta de la generación del 60- por Julio Barco/ Segunda parte

LAS GENERACIONES SON ZURCIDOS EN EL RÍO DE LA POESÍA

Revisando lo que fue la primera parte del vídeo vuelvo a recordar aquella tarde en la casa del poeta: segundo piso en una solitaria y límpida calle de Miraflores.

El diálogo donde aparecen los amigos entrañables como César Calvo, los viajes a la India y el encuentro con el gurú Sai Baba, la poesía como un itinerario y un viaje, la necesidad de una voz periférica, el no vivir como poeta. Pienso en la generación del 60(1): Hinostroza y Contra natura, Marco Martos y su cuaderno de quejas y contentamientos, los primeros libros de Javier Heraud y la extensa obra de Calvo (2), Juan Ojeada y el arte de navegar, Luis Hernández y la poesía como caos, Antonio Cisneros y su inglés modo de ser una higuerilla en un campo de golf, traducción e inmolación, Arturo Corcuera y su delirante navegar, en fin, un bosque con sus diversos frutos.

poetas de la generación del 60

EL LUGAR DE LOS ENCUENTROS

Así se llama la antología final de la obra poética de Germán Carnero Roqué, libro que atomiza su escritura desde 1962 hasta el 2004. Uno de los más célebres poemarios es Triste Verano de 1998 donde César Calvo anota que se trata de “palabra mayor, sin duda, en todos sus sentidos, la que nos conmueve en tus poemas y sabe regresarnos a la edad sin origen de la cual tu existencia y tu poesía son un solo testigo inolvidable (3)” Título que nos invita al viaje y al encuentro de la voz de Carnero entre sus primeros brotes de poesía clara y combativa hasta la búsqueda mística que emprende en Triste Verano y culmina con aquellos versos que, como señala el poeta en la segunda parte de la entrevista, incomodaron por su nihilismo al crítico Gonzales Vigil.

CARNERO ROQUÉ: EL POETA DEL ACÚSOME PADRE

Y es así que terminamos esta entrevista, y yo vuelvo a los versos del emblemático poema Acúsome Padre, que brilla con su intensidad propia y sus campos de apertura a una mente más comprensiva y libre.

En esos versos donde se respira la total apuesta por los amorosos jugos terrenales, por pese a todo comprender que vivimos -como dice el bardo- para gozar. Un canto himno soplado en la noche infinita de la poesía.

Lima, Seremsa, abril 2019
Juli Barco

Notas


(1) Es evidente que la poesía supera aquellos engranajes críticos que la sitúan por periodos de tiempo concreto (generación del 50, generación del 70, etcétera) solo como punto didáctico sirve, sin olvidar que lo idóneo es seguir ejercitando propuestas más amplias que puedan contemplar la poesía como procesos y entidades del ser. En ese sentido, es recomendable leer las formas en las que ordena la poesía peruana – siguiendo sistemas de espirales- autores como Paúl Guillén en su necesario libro sobre poesía: Aguas móviles (antología peruana de 1978-2006)

(2)Personalmente, de toda su producción poética, que disfruté en la primera adolescencia, me quedo con el extenso poema Para Elsa, poco antes de partir.


(2) Originalmente aparecido en la Revista n· 582, 14 de septiembre de 1998.

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