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Poesía para descargar #12 “Los arrecifes” de Ludwig Saavedra-PARA DESCARGAR- GRA(TU)ITAMENTE

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Los arrecifes” de Ludwig Saavedra



PEQUEÑAS PIEDRAS QUE FULGURAN COMO JADE,
o la poética del viaje virtual/visual de Ludwig Saavedra


Que la poesía ilumina la vida de los hombres y los atormenta es un suceso que se viene comentando hace ya más de tres mil siglos. El Quijote, por ejemplo, nos sitúa en esa bisagra de la mente donde sucede la ficción y la realidad, trastabillando entre los dos una sólida lucidez para entender la realidad, la vida y la palabra. El poeta es, hay que agregar, un ser poseído por la fragilidad del fuego de las palabras que, más allá de lo simbólico, desarrolla trazos mentales palpables dentro de su dialogo interno, su diálogo más vital, dentro de la experiencia de las neuronas y la psiquis se trazan agudos nervios, siderales pensamiento o -simplemente- tajantes puertas a la realidad, a sus pétalos, a su configuración/destrucción: apertura. El poeta consciente, frente a esa masa caótica, se rebela ofreciendo una nueva forma de descifrar lo ínsito. El poeta vive y encarna en el mundo la totalidad de la experiencia.

Es así que, siendo expulsados desde Grecia, divagaron en diferentes siglos. Dentro de nuestra poesía, es Vallejo quién aprende y difunde la energía del ritmo a través de la palabra. Otro diablo fue Chocano, más dulcemente agudo Eguren, amargo contra todos Hidalgo, frenético y delirante Málaga, solar Alejandro Romualdo. Ese seguir la música más lírica, inclinado más a la prosapia de los César Moro y amigos. Atrás de todos, con la Lírica en la mano, Rubén Darío arroja estos lirios. (1)

Ya llegando a la primera mitad del siglo xx que para algunos (2), se despuntan los ritmos, cantos, sensibilidades de nuestra poesía. Si seguimos la idea de Darwin (3) de que los arrecifes son seres que brotan del hundimiento inevitable de los volcanes, estos versos serían una suerte de flores sobre el montículo de piedras de nuestra tradición, que como seres marinos, tienen la precisión de respirar bajo el agua(4). Es así que llegamos al breve pero intenso poemario de Ludwig Saavedra, “Los arrecifes” dividido en dos guzlas (5) y un go surfing final (6)

La poesía canta y desencanta, y sin duda es un trabajo arduo (7), pero es también una suerte de niña que cruza la fronteras del ser y vaticina su travesía. Como una suerte de concierto de lentas y sentidas melodías ululantes, ingresamos al yo espiritual de Saavedra y nos enquistamos como crustáceos a las rocas que fulgurantes brillan: La Poesía es un viaje nocturno/ sin puerto / sin faro/ sin costa” (8) Pienso en los bardo de nuestro país que de alguna forma descifraron su poética, es decir, el movimiento interno de su música. Por ejemplo, Javier Heraud, con su poema sobre el propio oficio, donde entre sus versos señala que la poesía es una lluvia de palabras silenciosas, y un trabajo que se pierde o se gana a través de los años. Ritmos y ritmos, en algunos como en Heraud más inclinados a una revuelta social que finalmente otorgue la virtud y justicia perseguida por los oprimidos, en el caso de Saavedra un ritmo que lo colina con el romance de la propia canción.


El cantar como un itinerario propio, como una ciencia oscura. ¿Será por eso las constantes alusiones al mundo místico entre sus versos? (9) Aunque, lo cierto, es que dentro del paisaje de Saavedra más se coordina y dialogan con temas enreverados dentro del propio arte de la percepción estético/poético (10) con la realidad, con su experiencia respiratoria; lo que sitúa su poemario como un tratado para envolvernos de calma, respirar ese lenguaje fulgido, replantearse la posibilidad de la fe y del oído (11) como sonido mental para comprendernos, comprender el arte y la magia detrás de los versos; sin que bajo esas coordenadas la miseria, el sinsentido y el hartazgo no nos asechen (12) Pues se va creando una suerte de puente, una especie de bisagra entre lo endurecido de la ciudad y lo límpido que puede dar la poesía, aunque también se muestre como un espacio no necesariamente infinito como la naturaleza. Siendo justamente el corazón de todo el texto un poema con título de soneto de Quevedo, que cierra la totalidad del punto entre verso y realidad y experiencia vivida:

El amor no me salva/ me salvará mi canto/ Y mi canto / es un viaje infinito/ entre la niebla/ y el mar(13)

En el fondo, entiendo que la bitácora de los arrecifes es devolvernos a esa naturaleza sumergida como una especie de tesoro en nosotros mismos. Y todo esto me recuerdan -ya como para terminar este tintineo que hago en el teclado con el viento grávido de aves y el suave grisáceo del atardecer- a unos versos que leí el otro día donde Lezama Lima (13) pinta a su alter ego, el famoso José Cemí, que es una figura cercana a nuestro Saavedra y bien sintetizan lo compenetrado de su lenguaje magnético: El arte lo acompañó todos los días,/ la naturaleza le regaló su calma y su fiebre,/ Calmoso como la noche,/ la fiebre le hizo agotar la sed/ en ríos sumergidos,/ pues él buscaba un río y no un camino.

Finalmente, se cierran los cantos con el cuerpo del sujeto amado (14), con el gozo del olvido de uno mismo -respira/expele- estamos ya dentro de los arrecifes.


Seremsa, sábado de abril,
Perú
Julio Barco


NOTAS:

1. Del poema Ama tu ritmo:
Escucha la retórica divina
del pájaro del aire y la nocturna
irradiación geométrica adivina;
(Rubén Darío)

2.Como para Mariátegui que en sus 7 ensayos sobre la realidad peruana, expresa el nacimiento de cierta sensibilidad más peruana dentro de la vanguardia, que se desapega de lo que fue la estética española.


3.http://www.madrimasd.org/blogs/ciencia_marina/2009/11/24/129184

4. oh peces amigos decidme/ el secreto de los ojos abiertos (V. Alexaindre)

5. Dentro de la tradición de la poesía de los pueblos eslavos de los Valcanes, se usa la guzla-instrumento musical de una sola cuerda- como acompañamiento de la poesía nacional.

6. Es decir, un volver al viaje, un volver a los navíos, al sendero dibujado por el viento.

7. Leer el ensayo sobre Góngora y sus versos ambiguos que durante siglos mantuvieron en disertaciones a ciertos estudiosos

8. Y sigue diciendo en otros versos: Y la poesía es

un relámpago maravilloso,

una lluvia de palabras silenciosas,

un bosque de latidos y esperanzas,

el canto de los pueblos oprimidos,

el nuevo canto de los pueblos liberados.
(Texto completo aquí: http://artespoeticas.librodenotas.com/artes/1079/arte-poetica-1962)

9. Verbigacia: malaquita, Hécate, Sheeva, meditación, etc.

10. “Las palabras resuena y encalla lejos de las playas perdidas” (página 6) “un poema desvirga la estación veraniega” (página 9) “Los más bellos poemas son nada frente al mar” (página 11), “te explico una y otra vez/ el denso mineral (del) pensamiento que me acosa” ( página 14), “Les recito poemas de Luchito Hernández a mis alumnos” (página 15) “amo la poesía” “pero la poesía no es una anécdota/ Ni una carta es/ un relámpago maravilloso (los dos de la página 25)

11. Tema que ingeniosamente trata Paulo César Peña, en el blog de la Mula, comentando el libro Vinilo de Sonido :

La poesía para Saavedra es fe en las palabras y fe en su labor para con las palabras. Todo para saber compartir con los demás lo que le ha tocado vivir. Lo que deriva en que se halle en un permanente movimiento de un lugar a otro de la realidad.

(Texto completo: https://dinamodelima.lamula.pe/2014/03/16/un-vinilo-de-sonido-eterno/paulocp/)



12. Verbigracia: “un poema sobre el vacío o la desolación o la sencillez de las cosas” (página 20); “detesto las mañanas en cambio me hallo a gusto en las madrugadas” (página 16); Por ejemplo, en medio del tráfico mortal de / una ciudad con el aire más impuro de Latinoamerica (página 7)

13. Poema página 18, títulado CONOCE LA FUERZA DEL TIEMPO Y EL SER EJECUTIVO COBRADOR DE LA MUERTE (F. Quevedo)

13. De la novela Paradiso.

14. Amo la poesía / como el buzo de un arrecife (página 25)

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