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Poemas inéditos: Bernando Rafael Álvarez

Poemas inéditos de Bernardo Rafael Álvarez:

 

 

SITIS

 

 

 

1

Amenazado de vida
mas no de muerte
y acribillado por las esquirlas del amor
y sus consecuencias,
solo me queda asumir la luz
que tímida y asustadiza
medio acobardada

se asoma fugazmente como espía o ladrón
agregando imprudente
a mi peso de nube
la ruda carga de los sueños y su alimento.

 

 

2

Estás aquí,
y este es tu lugar y el almácigo de tus sueños.
Y aquí has de quedarte,
jadeando y floreciendo, como una luz
que parpadea dudosa pero imperturbable.
Abriendo, de par en par,
la ventana de la esperanza y la libertad,
mientras el paisaje huele a hierba fresca
y a nuevo día.

 

 

3

Beberé tus palabras y gemidos
como agua de acequia
sorbiéndolos desde su propia fuente, la oscuridad
húmeda y luminosa de tu garganta desbocada,
y ebrio de poesía y deseos
gritaré tu nombre invertido
como la nada que explosiona en tu vientre
inventando universos y esperanzas
mientras nuestras lenguas se entreveran, 
verbo hecho carne y saliva,
como un duelo de sables enceguecidos
por los sueños el error y la certeza.

 

 

 

 

 

 

 

ME IMPORTAN

 

 

Qué me importan los demás, dije

 

Y hubo sonrisas medio borrosas
insolentes
como garabatos en pizarra de escuelita abandonada
Palabras ahogadas
olas que se desleían suicidas y desgaritadas en una roca musgosa como grosería desconsiderada
Eructos fofos
desganados
Inurbanos
sin razón ni hedor

 

Vacío
Brillo de moneda ruin

 

Hubo hambre
Hubo cadenas y rejas y alambrada de púas y condena
Espejismos y ronquidos que cuarteaban el encanto de los sueños

 

Hubo indignación como catarsis y ablución desvergonzada
placer orgásmico
onanismo exultante
Rock and roll sin carne ni acústica

 

Y hubo
siempre
un día siguiente colgado como almanaque o periódico mendaz
en el quiosco de la esquina
Y un volver a comenzar desguarnecido

 

Qué me importan, dije

 

Pero los demás nunca dejaron de ser mi mismo desierto y desconcierto
mi misma soledad y compañía
mi misma asfixia
mis mismas ganas de morir como una cucaracha
mi misma resurrección a la hora de la oración y el desayuno de milagros
La misma sinfonía de estiércol y pétalos de girasol
Mi silencio y el rumor de no estar solo

 

Porque me importan todos a pesar de ellos mismos
porque los demás soy yo
y yo me importo como me importa un espejo y su mirada sin fondo ni pesadillas
(El espejo que retobado e impenitente repite
la letanía de la esperanza y su bendita imprudencia a la manera de un verso leproso
que escarba en la basura
en busca de pan
y luz)

 

 

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