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Homicidios & otro poema de Ayato Chirinos Uribe

HOMICIDIOS

Mis ojos de madera juegan a desvestir la noche y cubrirla de palabras arrancadas de mi piel.

La sangre de la palabra ausente susurra un placer de otros tiempos.

Soy la noche entre los bostezos del día que despierta para ser saciada.

Un ser humano que respira muerte entre las moscas que serpentean una mirada vacía.

Soy uno de ustedes maquillando mis delirios

Disfrazando de palabras mis eternos homicidios.

HERIDA

Frente a su cuello ensangrentado de estrellas,

una niña sin voz marchita sus lágrimas.

Anochecen los fantasmas encerrados en su mirada

Al escuchar los susurros de un universo alterno;

desprenderse sutil de su herida,

de su aliento vacío empapado de agonía.

MI VOZ

Mi voz huyendo con la noche a un valle de atardeceres,

y mis pensamientos mordidos por el vacío

Abrazan la agónica sonrisa de un jardín desgarrado;

la herida espera paciente la llegada del silencio

mientras la palabra ausente en mi voz

alumbra desde su horizonte una tardía madrugada

poblada nuevamente de sombras que me anochecen.

AÑO 845

Un niño contemplando el cielo en el año 845,

su mirada camina ebria de palabras,

por avenidas pantanosas donde ladra la locura;

acompañando a un muro apolillado sin memoria,

descansa un cementerio de sonrisas deshojadas.

Mis ojos se arrastran,

fumando mi impotencia entre humaredas de subpoesía,

desencadenando la intensidad de mi verbo anónimo,

frente a un laberinto de máscaras que observan mis palabras;

y mis pies tropezando con un hoyo de voces,

arrebatándome,

del jardín de nubes que sopla mi calma.

El cielo es mi regazo,

es el descanso de las miradas que me muerden.

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