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pensamiento creativo

Say no more & otros poemas- Martín Gala

«Mientras yo vomito caído el sol/ en la cara de los expositores smithianos»

(dibujo de Andrés Rábago)

SAY NO MORE

El silencio se repite en las escaleras,

los peldaños se juntan alcanzando el cielo

el infierno / el purgatorio

el naraka panteón de los deprimidos.

Y vuelco las manos hacia las paredes sucias de la calle Huánuco,

cruzando la San Martín que no independiza,

ahoga

cierne las glorias oxidadas de los fracasos,

el rey de los pendejos en una esquina

estafando y volviendo física la tenacidad de su voz,

dibujándose en los afiches populares para ser el más tuerto

el cristo cavernícola de las religiones plutócratas

y así volver a juntar las transgresiones de algún mal

que perdida su fuerza es popular.

El solano trae la pos verdad y no puedo subir a la línea cuatro de los celestes,

los liberales abundan con sus conceptos

y afirmaciones sobre la libertad,

la parsimonia

el cambio social

mientras yo vomito caído el sol

en la cara de los expositores smithianos.

Es dulce el Chapulín que canta en algún cuarto mugriento

se arrastra hacia mis oídos al humano que soy,

destruyo las calles y los pasos encontrados

las líneas de teléfono sin cancelar.

Los folkloristas y regionalistas se mean en

la subcultura de lo subterráneo

y grito Say No more mientras en la hoguera

hierve mi sangre escondida en los canales de la vida.

Los punks y metaleros golpean a los sátrapas

los bajan de los sillones municipales y hacen su anarquía

el ordenado mundo de los querellados

fue el elixir de la cacósmica prisión del hombre nuevo.

De pie observo todo después del mal viaje,

y grito Say No More mientras ingreso a la franquicia

más grande de esta ciudad,

estallo y vuelvo a nacer en la certeza de las intenciones aristotélicas.

Ahora que me encuentro entre líneas a solas

en la esquina de los cuatro espacios/va desbaratándose el cuerpo.

La altura / la desaparición de los años

y, en un momento caigo

dejo de ser, solo escapando del yo

convirtiéndome en un recuerdo.

LA ASAMBLEA DE DISOLUCIÓN

Cristo aparece en todos lados

en este abrazo con el camino que pierdo a las 12:30

cuando cansado regreso hacia mi muerte.

-Mientras rezo-

las plegarias que me dictan los ángeles caídos,

y el bullicio de las cadenas que atan las culpas del mundo,

cantan las alabanzas a la nada

perdida mi mirada ausenta del mundo a mi propia desolación.

-Silencio-

que todos decidiremos la disolución de esta ausencia de cuerpos

como en un principio se destruyó el no mundo y el verbo dejó de ser

mi mundo que estaba lleno de hechuras

fue vaciado por la asamblea que devora mis palabras.

-Yo soy cristo

la muerte

la vida

la resurrección del dios judío

del hades griego

la torre de babel que multiplica las lenguas-

-La asamblea calló-

dieron paso al abandono de los momentos

en una esquina quedaron todas las respuestas

una botella de ron/dos vasos de plástico

un dolor que invade todos los espacios

hasta el último verso de mis dedos.

EL LABERINTO DE LOS ANHELOS

Te despiertas al pie de la caverna,

las esquinas del estrambótico sueño atrapan los anhelos,

que alejándose del sonido/de tu voz,

se ahuyentan.

El piso siempre el piso,

sucio,

con los ruegos del último ron,

y el vómito de los desconocidos,

El laberinto de los anhelos

anhelar/helar

idos,

¿Han de vivir estos ratos errados en algún lado inversos?

Salir la mañana, la tarde,

hallado, oculto en la noche

entre los rocíos nocturnos que empañan las ventanas de los escapados del otro lado,

regresado de los suspiros que acaecen en la tragedia del tráfico hora punta.

El espejo nunca visto,

en las variaciones exactas llenas de números,

se estrellan contra mis ojos

se reflejan así mismo en las lágrimas que no caen,

que se quedan estáticas

repiten el espejo

que no es parte del cuarto, caverna hecho laberinto.

Ido/huido,

echado de la caverna

obligado al placer de ser encontrado

alcanzando por la obviedad

-la calle/los zapatos-

las líneas que cuentan los paños de las veredas

excusa de algún ingeniero hundido en su propio estiércol,

odiado por los otros callados,

que la hipocresía se encarga de denunciar.

La noche se asesina en los espejos

en los ojos compuestos de los millones de los muchos

cómplices que anhelan en las ratios del mundo

despertar en otro mundo

otros espacios

otros dioses

otros laberintos

anhelos

otras cavernas alquiladas

huidas trágicas

más que la vida del yo que es un decir perdido.

MARTIN GALA

Escritor, docente y periodista. Nació en Piura, desde niño radica en Ica. Estudió Filosofía. Ha participado en la Antología Nueva Poesía Iqueña y Antología Poética Arawiy. Es miembro fundador del C.P. Arawiy. Publicó una serie de plaquetas y concursado en el Slam de Poesía Oral. Ha participado en los festivales Poetas en la Arena, Caravana de Poesía, Enero en la Palabra, Encuentro Regional de Escritores y Artistas de Ica, Encuentro de Escritores de la región Lima Provincias, entre otros.

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