Lenguaje Perú

Poesía

Melanina & otros poemas de Sebastian Diez Caceres

MELANINA

 

Esta taza pasó tanto aquí

que se pegoteó al velador

y ya no puedo levantarla

 

Al té con canela

está por brotarle musgo

y vellosidades grises

Canas muy finas

 

Remojaste las tuyas en ese té

¿Cuánto demoró su descomposición?

Ya llevas tanto tiempo lejos

 

Y creo a veces que es el corazón

el que se me enfría

y se llena de bacterias

            de hongos y tiempo

 

Nada más aguardo

a que a esta taza

le crezcan las canas

que me quitaste

 

 

 

 

 

SPOILER DE ALGO INMENSO QUE NUNCA OCURRIÓ

 

Puede que sea cosa de ir tocando el silbato

Esquivar perros        Un salmo para la pálida   

Que el tenista te atice uno en la mandíbula

Herida expuesta a la luz.   Error no forzado

Buscar la manera de apagar este incendio

forestal que ella propagó.  Ese no sé qué

      Charly, el vértigo es un dios exhausto

y, quizás, no exista el alma sino en el estilo

con que el cuerpo ejecuta sus artimañas

 

Sé que la amas con todo tu húmero quebrado

Pero ya consultaste demasiados manuales

para el desenamoramiento y la taquicardia.

El exceso de verso largo te tiene sensible

al yugo de la aciaga manía de perder agua

 

Pianísimo, Charly, de hecho pianisísimo

En la clandestinidad la rosa sabe más dulce

 

Escribes para los que aún no nacen

No inventaste palabras sino borraste

algunas del diccionario.     Le devolviste

el peso a otras que ya no circulan.

 

Que todo poema sea un poema de amor que todo

poema sea un poema de amor que todo poema

Te cayó mal esa gimnasia verbal             La poesía

te ofreció un audífono.       Y saltaron tus fusibles 

Fuera invierno o verano, hubo y no hubo luz

pero ella se arrimó y fue otoño y fue primavera.

Eso pasó, el oficio de enamorado dio los matices

Y las venas y arrugas te concedieron realismo

Fuiste el animal atrapado en su auto asoleado

Otra vez     Delicado de salud      Convaleciente

 

Mariposas y polillas aventaron tu incendio

Y nerviosas luego unas palomas bebieron

el agua empozada que dejara el guanaco

hacía algunas horas, esta misma mañana.

 

Viste el eclipse solar desde un parapente

Fulgor de una soldadura que es una estrella

Y rasgaste tu mandolín en una tocata punk

Y bailaste de noche todo lo que duró el Popper

Y después del orgasmo guardaste silencio

Y te sentiste culpable de algún acto espantoso

que no habías cometido    Y deseaste el amanecer

 

Inventaron la ciencia para no tener miedo

Charly, pero lo tuyo jamás fue el Tecnopop

Hiciste aseo profundo por dentro y por fuera

Cambiaste las sábanas de esa nave espacial

Colgaste la ropa bajo un diluvio homérico

Y aún así parecía no estar limpia la casa

tan pequeña y tan estrecha y tan irreal

 

Viste el eclipse desde un parapente averiado

Tiene sentido ahora caer dormido en una cama

Charly, eres una bomba atómica

 

 

 

 

 

 

 

 

Sebastián Diez (1988, Calama) Vive en Santiago de Chile. Ha publicado un ensayo sobre montaje en el poema (https://bit.ly/2XHTy3s) y dos poemas en una revista digital venezolana  (https://bit.ly/2I8DOkG).

 

 

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: