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Yo estaba vuelto hacia el sur & otros poemas de Américo Reyes

YO ESTABA VUELTO
HACIA EL SUR

Yo estaba vuelto hacia el sur
cuando encallecí mis palmas.

Era un niño-choclo
parido en una guerra
en la que todos vencían.

Un chacalito de greda
que soñaba por primera vez.

Asimismo, sentía vergüenza
de morir, de no pecar
contra mi piel y el aire.

Sin medir las consecuencias
me iba al río a beber
el vino robado a mis mayores.

*

A VECES ME PERMITÍAN SUFRIR

A veces me permitían sufrir
y nadar sin aspavientos
en un mar de dudas.

A veces me vestían
con una pluma y a veces
yo mismo era la pluma.

A veces me arrullaban a deshora
llenándose la boca con un pasado
que estaba en todas partes.

A veces me permitían bailar
bajo una luna cuya sombra
pesaba lo mismo que su luz.

*

ENTREGADO AL CALOR
DE LAS EVIDENCIAS

Entregado al calor de las evidencias
admito que siempre me sentí a mis anchas
en las ciudades sucias y desordenadas.

Ciudades con olor a sopaipillas y anticuchos,
con escupitajos y condones tirados en lugares insólitos,
con grafitis obscenos incitando
a la rebelión y al beso colorinche
y cantores de música guachaca en las esquinas
y números de teléfonos en sus baños públicos.

Fueron mi fascinación
las plazuelas atestadas de inmigrantes
y paisan@s drog@s pero decidid@s
ejerciendo a rabiar una prostitución improvisada
y grasienta, gutural y barata, entre latas de cerveza
y murallones carcomidos por el polvo y la paja.

En vez de almorzar
me sentaba en los paraderos
a escuchar las conversaciones apenas murmuradas
que aludían con incontenida pasión
al crimen cometido horas antes
en algún boliche clandestino.

Con el corazón latiendo a full
me enteraba de los detalles del cogoteo y del chantaje,
del nombre del pederasta y de la dirección
del motel que frecuentaban los amantes mórbidos.

En ese instante un quiltro pulgoso y gris
venía a echarse a mis pies: así
yo comprendía que todos éramos
criaturas celestes, provenientes
del mismo vientre malhechor.

Américo Reyes Vera, nacido en Cu­ricó, Chile, el 3 de noviembre de 1960, ha sido incluido, entre otras selecciones de poesía,  en: 100 años 100 poemas. Centenario Natalicio Pablo Neruda (LOM Ediciones, Santiago 2004); Poetas del Maule. Antología para el Bicentenario (Editorial Universidad de Talca 2007) y en Antología de poesía chilena, Tomo III, de Thomas Harris, Teresa y Lila Calderón (Editorial Catalonia, Santiago 2018).

En el año 2016 fue finalista del Premio Municipal de Literatura de Santiago, con su libro El Confesionario, publicado por RIL Editores.

Es autor, además, de los siguientes libros de poesía: Los poemas plumaveral (Ediciones B 612, Curicó 1992); Boleros son boleros (Mosquito Editores, San­tiago 1995); Antología Secreta, junto a Rodrigo González Langlois (Ediciones Zaguán, Curicó 2001); El centinela y su cánta­ro (Ediciones B 612, Curicó 2010); Que los cuerpos cumplan su destino (RIL Editores, Santiago 2012); El flautista (Ediciones Inubicalistas, Valparaíso 2017) y Black Waters City (Nueve Noventa Ediciones, Curicó 2018).

Los poemas que siguen pertenecen a Hijo del Guaiquillo, poemario que será publicado por ETNIKA EDITORIAL en Santiago de Chile, en el mes de noviembre de 2019.

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