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pensamiento creativo

Nueva reseña a Respirar, épico poemario de Julio Barco

«RESPIRAR» (2018)
Escribe: JOSEPH MAWARA

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Respirar es un acto de vida o muerte. Sujestivo titulo de un magnífico libro, ya consagrado, del poeta Julio César Barco Avalos (Lima. 1991) Libro breve pero intenso, cargadísimo de versos que golpean y te hacen regresar la mirada. Versos que como la función fisiológica del acto de respirar (inhalar y exhalar O2) transportan un halo de oxigeno puro, a nuestra ya agobiada poesía de antaño y su modelo clásico. La poesía de Julio BARCO, navega por las ahuecadas calles y callejones de Lima la horrible, casi elevándose, estirándose y caminando de puntillas para lograr mirar el horizonte y respirar, entre tantos escribidores, como no los ha habido antes. Y cómodamente, logra hacerse un espacio. La prosa de sus versos, logra con suma efectividad, esquivar piedras y palos, se impone con toda justicia «toreando carros en la calle» (gracias a su empeño y sacrificio de horas de lectura y relectura y al empuje para la construcción de versos «no me importa la teoría del poema» dice. Poesía de la levitación, del desahogo, del sufrimiento y de la esperanza. Poesía que clama, se agita y se rebela con justicada razón (como en los claustros universitarios de San Marcos) contra su mismo yo y también contra el yo de quien la lee y/o se atreve a desmenuzarla para reelerla por partes o de un solo tirón (aunque sospecho que esta posibilidad, es la que menos chance tiene, puesto que a mi modesto entender, son versos verasteguianos, que requieren una reelectura, para hallar en ellos, una comprensión más adecuada y justa, como belleza y mensaje) Poesía de la investigación, el análisis y replanteamiento del lenguaje, como eje central de su escritura, el estudio y su aplicación: «salimos del lado derecho de la vida» «qué son dos cuerpos amandose en un planeta azul» Julio Barco Avalos (28) es a su cortísima edad, un poeta prolífico y estudioso de «la construcción del poema» también ha escrito «Me da pena que que la gente crezca» 2012.

Y, ha recibido el «HUAUCO DE ORO» 2019 como un merecido y justo incentivo a su labor creativa, por «Arquitectura Vastísima» (en edición) Julio Barco escribe y talla su poesía, como un orfebre de la palabra escrita, como si sus genes, se reclamasen herederos mismos por la razón y nada por la fuerza, de los consagrados Hora Zerianos, o mejor aún, continuador (mucho más refinado y «desparpajado» a la vez, para decir las cosas por su nombre, como lo había hecho antes, Enrique Verástegui, de quien se reclama filio predilecto) Barco construye su poesía, con imagenes cotidianas de la realidad que lo rodea y lo circunda (amo a Mara) y también que lo tortura y lo desanima por espacios, pero el poeta, hace un alto, respira, bebe un trago de agua y emprende rápidamente la marcha. Es consciente que la misma vida se lo exige. Cotidianidades de un transeúnte de la calle, que se emociona hasta las lágrimas, al mirar las estrellas de una noche limeña o también de ver a un vendedor ambulante ofreciendo sus productos en la calle «compre caserita por favor» pero Barco poeta, también sufre por la realidad que lo rodea, que lo estruja y lo estrella contra la pared, porque ama la vida como cualquier hijo de vecino y anhela vivirla como Dios manda. Sin tapujos, sin medias tintas y sin hipocresías (en una sociedad como la limeña, saturada de todos estos males, producto de las injusticias y la política perversa y amainada) en un país con tanta riqueza material y tanta pobreza mental, eso es una constante que nos avasalla y nos JODE, como el pan nuestro de cada día. Por ello, el Perú es una nación donde nuestra niñez, nace predestinada a garabatear poesía desde sus primeros días en la escuela del barrio «el Perú es un QUIPU si todos nos abrazamos» dice Julio. La poesía en el Perú ha estallado últimamente con demasiada fuerza y mucha y afinada puntería y es entendible, después de un periodo donde hubo tantos muertos, heridos y mutilados ¿Qué ha cambiado desde aquellas fechas? ¡NADA!. La injusticia sigue su curso como un río de sangre y es normal y sano, que hombres y mujeres escriban para liberarse de tantas tensiones, para hallar la explicación negada. «Muchos serán los llamados y pocos los escogidos» Dejemos que los vientos de la aurora, hagan bien su trabajo y mucha poesía, que vayan separando la paja y que vaya quedando el color dorado del trigo. Que POETAS NATOS y de estirpe como Julio Barco, entre otr@s much@s, sigan escribiendo para nuestro gozo y deleite, como en sus versos lo dice Barco: «todo es de todos» Bienvenida la palabra.

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