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«Alas del alma»: antología de poetas peruanos del siglo XXI publicado en España

DALE CLICK Y BÁJATE «ALAS AL ALMA» ANTOLOGÍA DE POETAS PERUANOS DEL SIGLO XXI

En Lenguajeperu.pe celebramos el trabajo del Blog Escrito en Mayúsculas, liderado por Manuel Quiroz Salazar, quién, desde España, tuvo la lucidez de antologar a poetas de nuestros tiempos, de varias regiones a nivel nacional. Este, como ven, es un trabajo sin fines de lucro, simplemente guiado por la pasión que desborda a los que amamos y seguimos el respirar de las letras. Como cualquier antología, es arbitraria y subjetiva, no obstante, permite visualizar las voces de un puñado curioso de autores. No obstante, el mapa que nos plantea Quiroz Salazar no es ajeno a un sentimiento de totalidad. Hablemos de los poetas.

Se nos presenta primero la voz de Anaomi Alayo: «mi cuerpo / es la casa más vacía» con un verbo simple, casi transparente y confesional, como un buen rock directo a la vena. Herencia de los rápidos años del conversacionalismo latinoamericano y de la exposición de la globalización; termina finalmente con versos más ligados al mundo amatorio, a la intimidad del cuerpo a cuerpo en el fulgor de la carne «tal vez el amor es/ sobre todo/ para gente triste» o en el poema abro las ventanas: como se esconden los amantes/ mientras aman un sexo/ que no es su sexo». Interesante observar la onda de Anaomi con la poesía del cuerpo de los ochentas, con María Emilia Cornejo y con las piruetas verbales intelectuales psíquicas y apasionadas de Carmen Ollé.

Alayo afirma en sus versos su propio sentido psíquico. Por ejemplo, en el poema Sin título, se oye «mi propio yo destruyéndose para confiar en ti/ y en tus veintiún años» Este tono también la acerca a la movida adolescente pop de estos lares, organizada por autores como Castro, J. Stiven Medina o el primer Julio Barco, quién con Me da pena que la gente crezca abre esta forma de poetizar desde la intimidad puberta. Versos, en suma, que se alejan de la Tradición y se apertura a concientizar la geografía interior. De Alayo, vamos a Andrea Cruzado, desde Trujillo, nos arroja su tono ávido de intensidad, su voz desde lo desgarrado: «podré vestirme frente al espejo/ Mirando lo sucio de mi carne/ Podré limpiar la mugre incrustada entre/Mi almohada y mi boca» Sin embargo, destaca su voz en explosiones breves como el estupendo (por lo bruñido de su trabajo) poema «Hoy por ejemplo» donde nos afirma que «Sobre el rastro de tu boca/ te supe hallar/ te supe/ joven/ 18 años y no estuve virgen» Volvemos a la misma sinfonía del cuerpo, de la intimidad expuesta y de la frescura y facilidad de lenguaje.

No hay nada impostado ni forzado en su trabajo, es limpio como una sinfonía de sedas lanzadas al aire de forma áurea con el fin de trazar rojísimos y azules figuras. Ya en el poema Las palabras que me gustan, vemos a una Cruzado más lúcida en el manejo de sus fortalezas: naturalidad para el lenguaje poético, sinceridad, facilidad para situarnos en sus ojos. Poema que finaliza con un pasaje que bien podría ser herencia de Zweig cuando, en sus ensayos sobre la naturaleza de la creatividad, nos explica que uno mismo debe ser su propio arcano. La poeta, siguiendo la onda del prosista, nos dice: «Es un verbo/ que yo misma/ he de construir»

Para situarse como su propia Herodes de su viaje verbal. Pienso que Alayo, como Cruzado, o como Marroquín u Otta, comparten la onda de estos tiempos: uso del lenguaje poético como uso de la conciencia real. Bien captó Cernuda el juego de la realidad y el deseo que ello genera en el usuario. Cruzado, cierra estos poemas con dos títulos – Si me besas siento: y Cook Love – que se ajustan al esquema romanticon de sus anteriores versos.

David Ruiz Madero Cruz es el siguiente antologado y sentimos un súbito desaliento. El primer poema, por ejemplo, nos presenta un ambiente desasosegante: «caminos que se recorren con lágrimas secas,/ nichos cerrados sin restos que guardar,» El poema gana con el efecto que finalmente logra al «pensar que todo está bien…» Es curioso el uso de los tres puntos suspensivos (…) herramienta de nimio uso dentro de nuestra tradición. Los siguientes poemas denotan una medianía y son, como uno de sus títulos, «gestos ambiguos» donde se presiente un murmullo crítico como en el poema Lluvia silente donde expresa el bardo que «somos lindos, somos queridos, somos bienes… ¿O somos licuables objetos de difusión?» O en el poema Apto para todos donde el hálito de desaliento se observa en versos como «los sueños, sueños rotos son…» (que, por cierto, solos y sin compañía, suenan bastante pobres) o en otros como «la seriedad es un bocado/ en la larga cena amarga…» donde vuelve el tema del desencanto.

El siguiente en la lista es Eduardo Saldaña nos hace pensar en un poeta más cuajado. Con versos libres, entre la prosa extensa y el la bruñida imagen, descolla con poemas como Sin fecha de caducidad. La épica de las imagenes («me inspiré con la mariposa de tu fémur y un gusano cíclope aprendió a volar dentro de ti») lo acercan a cierto creacionismo pos-huidobriano, y, por otro lado, su juego metaliterario («Entonces Jorge Espinoza Sánchez en su cuento: «por los siglos de los siglos muñeca mía» hubiera dicho que nuestro caso fue deja vu más efímero») amplifican y ramifican las redes en las que ciñe su verboica.

Luego, en otros poemas como Después de leer el cuenta «Jabón» de Onetti o algo así» o el poema «Numen» regresa la voz adolescente, nítidamente marcada en versos como «porque parecías el Hada/ a quien Peter Pan/ le podía confesar/ que ya no era un niño extraviado» Para terminar con el poema La geografía humana de los espamos donde se descubre una veta maldita, repleta de guiños sobre enfermedades mentales como psícosis o la ebriedad, que cuajan en una onda verásteguiana, donde lo primario es lograr vocalizar cierto compás en la música de la prosa recortada. Respirar en Venus, con cita de José Watanabe, es un remix de la onda anteriormente comentada y finaliza con un diálogo lírico llamado «El útero invisible» donde lo llamativo es la situación de las voces y el uso del pasado y de la juventud como modos de abrir y reflexionar sobre la temporalidad y la situación de la familia en la cadena de vida de la descendencia.

Con Fernanda Berdiñas se ciñe el espacio de la pasión y del cuerpo. En poemas como «En cruz» se asume un itinerario crítico en versos como «Clamé en sermones, que dolían y mutilaban./ Abdiqué reinados y caminé descalza, / Mi voz fue diluvio en desiertos sinuosos.» Hay una representación del itinerario del poeta que se acerca a la luz, como un aprendizaje místico, donde se reivindica la postura de la libertad y los ardores purificadores del cuerpo «¡en un grito, que enmudeció la noche» según señala la autora. «Tango» y «En el altar de tu cuerpo» son poemas atravesados por el mismo sortilegio: «Hazte barca. Soy náufraga y necesito orillas.» Poemas ligados a la intensidad del cuerpo, del erotismo, asumidos con fe cuasi religiosa, otorgan belleza a estos versos. Finalmente, en el poema Tormentas de luz, la poeta busca una propia definición que nos recuerda a Vallejo cuando dice «Presiento que nací en un día de intensa tempestad.» Fiorella Gutiérrez Lupinta, desde Lima, nos propone una geometría del amor y del cuerpo, en poemas lúdicos donde «Las circunferencias de nuestros corazones proyectan el mismo radio/ alcanzando el ortocentro de nuestras almas» En los siguientes poemas (como en Bioamor) detecto una preponderancia por usar un lenguaje abigarrado ( glucocalix, epiteliales,melanina) que si bien le dan más ángulos a su verso, también lo (para mi gusto subjetivo) cargan demasiado. Los siguientes poemas son breves pincelas donde retoma el tema universal del amor.

Un poeta que viene sonando es Gian Pierre Cordalupo. En esta muestra nos ofrece, como ciruelas, un buen puñado de versos para degustar su verbo. En poemas como Voz y Muerte & El poema que soy el bardo de Piura nos deja ver su mundo interno: «para sujetarme al poema que soy,/ al poema que pienso, escribo y refracto.» o «Mi voz/ es un recinto/ para la soledad» son poemas que delatan cierta frescura ante las cosas, ante la realidad y, evidentemente, la realidad verbal del propio autor. Se siente el frescor de los primeros trazos escritos a caballo entre la juventud y el crepúsculo. Los otros poemas (Antes de partir y Tiempo al que no llegaré nunca) son de la misma factura, aunque ajenos a la metapoesía reflexiva, donde predomina una necesidad del olvido, un deseo de ser «una melodía inconfundible/ y no/ una gota/ en el rocío». Yo siento que todavía hay bastante juventud en sus versos y una inconfundible timidez, de seguro, en su propia travesia épica hallará su propia épica del ardor.

El siguiente convocado es Jener Paul Roa Neira. Directamente, sus versos nos trazan sus motivos: realidad y deseo, sentimiento de enajenación en la calle, descubrimiento de la poesía gracias a entender que «el único color que existe en el mundo es el nuestro» para pasar después por poemas sobre cóndores («vuelan los cóndores y forman un halo / y los hombres bailan, yo aplaudo») donde no sabemos cuál es la estética detrás, aunque pretendemos intuir que estamos frente a versos todavía de una incipiente calidad. Por ejemplo, en «Ilusión de amada» vemos que «Soñé que la amaba, mas no recuerdo a la dama»

Un verso así denota musicalidad y dulzura y ternura tal vez pero también cierto trazo de vetustez lírica. Tal vez, las influencias más núcleares del mundo poético de Roa Neira son los añosos, aunque siempre lúcidoz y filosóficos, versos de Antonio Machado, como los de Lorca (¿no hay un guiño en el uso de la «luna» como de la «amada» que nos recuerdan poemas de Romancero Gitano?) Es como si la lectura de poesía del señor Roa se hubiera detenido hace unos cien años, e ignorará el fulgor de la vanguardia latinoamericana, por ejemplo, y el manar interno de su lírica venga de antaño, cual oblonga flauta tejiendo en los goznes del tiempo la simetría de su lengua. Lo cual no merma algunos logros pictóricos: «La fuerza que pintamos no caerá, ¿qué haría Newton?«

El siguiente poeta es Julio Barco (es decir, yo) Y pueden ver comentarios sobre estos poemas en los siguientes links:
*Sobre Respirar: https://lenguajeperu.pe/2019/07/09/nueva-resena-a-respirar-epico-poemario-de-julio-barco/
*Sobre Respirar: https://www.connuestroperu.com/actualidad/miscelanea/58307-sobre-el-poemario-respirar-de-julio-barco
*Sobre Respirar:
https://editorialhiguerilla.wordpress.com/2019/07/19/respirar-oxigeno-para-vivir-y-morir-de-amor-por-armando-arteaga/

Para continuar con Martín Gala, escritor, docente y periodista de Piura. Vemos en sus versos una exploración desde la rebeldía, la desolación y lo eufórico. El laberinto de los anhelos, El círculo secreto, El lago de los espantos, Escalofrío atómico y Honor a las últimas estrellas nos invita a un viaje -casi trance- violento verbalmente y oscuro,una sinfonía furiosa donde «es como si alguna fuerza/ centrífuga/ contradictoria/ nos alejara/ todo el tiempo/ y solo sirva para escribir poemas» Lo cual nos trasmite lo titilante de su trazo y vértigo. Son poemas muy sentidos. Son, en suma, versos que avanzan con su ritmo propio, fluyen, se arrojan como ríos de seda al vacío de la hoja.

El siguiente trabajo es de Mónica Blanco La Rosa, quién apela a la mirada lírica clásica en versos de un compás bastante armonioso, «hipnótica simbiosis de voces trenzadas» para también intentar un verso más armónico con el tono mental de su realidad «las palmas truenan tras esos ojitos enamoraos/ Y el lazo de tu casta se casa con la noche en vela.» Nelly Patricia Orccon, por otro lado, posee la cualidad de lo espontáneo: sus versos respiran sobre la hoja y lograr ganar espacio por su ternura y los frescos sentimientos salpicados sobre la hoja. Por ejemplo, «Voy en bicicleta/ el mundo es mío/ nos miramos/ y toco el cielo»

Para luego expresar un tono más cósmico en poemas como Centro del mundo: «la inmensidad de la nada/ enlazada con el centro del mundo/ piedras que sostienen células» Pietro Igarza nos trae un tono más circunspecto, con poemas como ¿Quién eres? donde los «sordos abrazos», las «caricias mudas», la «invalidez de tu rostro» nos sugieren una propuesta bastante clásica, con poemas de corte amoroso y existencial. En sus siguientes poemas, agrega a sus acuerla algunos sonetos (como Soneto a la luna clara) de temas igual de asiduos. Rima XI no agrega más a lo dicho.

Vanna Urquía Chávez se retoman los versos libérrimos e intimistas antes mencionados. En versos como «Me voy/ Me voy/ perra, pulida y vestida.» Destaca el uso del cotidianismo en los títulos como «El pañuelo se entrega en la combi» donde observamos versos como «Coquetea por un plato de chaufa» (Si mi memoria no me falla, otro poeta que apela al Chaufa como recurso lírico es el poeta bizarro Luis Bocelli, buscar info) El poema Ego escritora & nos muestra un espejo de la propia Vanna en el verso que dice «y sal con el buzón de correos/ que no escriba/ Vanna/ colonia francesa de mujeres peligrosas» Walter Velásquez brilla con luz propia: joven dedicado al cultivo del periodismo se da tiempo para dibujar sus prosas pequeñas – conozco algunas ya- y sus versos con carga rebelde y contestataría. Este joven autor no escatima riesgo y va directo al grano «Abusador de poder/ demostrando que solo tienes ganas de joder»

Lo que nos deja el sabor de un grito, un tanto urbano, pero también de una necesidad de autonomía frente a la Tradición y a los versos de sus contemporáneos; para volver a repiquetear sobre la mente del lector «caerás sucio polícia» En Manchester y Replicantes vemos que los temas se expanden como la masa caliente derretida del queso en la pizza y leemos que «el humano es rey/ y el replicante es el esclavo/ viven con miedo/ viven con verguenza/ viven con dolor» para terminar con el poema (casi una añoranza adolescente): Manchester,donde se dibujan los anhelos de este joven latinoamericano «Me siento atraído por la historia/ de ese bello destino/ Al estar ahí me sentiría/ Como Noel Gallagher» que dibujan su propia idiosincrancia atiborrada de la globalización y sus efectos y deseos y anhelos y añoranzas que genera. En los otros 3 poemas El final, Pajarito, Existencia vemos pinceladas de lo mismo, incluso un verso sugiere que «Tu amor es el pincel/ que le da color a mi vida» para preponderar el lado activo del creador de versos frente a la deplorable realidad donde vive. Con Walter se cierra esta antología y también yo cierro la boca de mis dedos. Buenas noches.

Julio Barco

Lima, 2019

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