Lenguaje Perú

Poesía

Esparcir las cenizas & otros poemas de Jimmy Polo Herrera

 

 

ESPARCIR LAS CENIZAS

Y este insomnio otra vez
ardiendo en mis ojos
quemándolos
en horizontes confusos
donde el tiempo
perdió su importancia
goteando despacio su bálsamo:
vida y números de reloj mezclados
en momentos de ímpetu.
Estoy sentado
entre personas con llagas en las manos
que se mueven lento
por estas paredes de lo mismo
que se estiran y duplican
repitiendo palabras que no sirven:
“no hay nada que podamos hacer
estamos muriendo, inevitable”
pero es el miedo a la muerte
lo que no saben decirse.
Se derraman
los pensamientos
como de una fuente que no se cansa
bajo este techo inmenso
que sólo existe en los desvaríos.

CUANDO VENCE LA NIEBLA

Desde mí
la noche se hace
como un violento caos
bajo silenciosas estrellas
como testigos indiferentes
de esta destrucción de soledades.
Vientos tristes
soplan en esta oscuridad
donde me atrapo
buscándote, buscándome
en el necio empeño
de seguir soñando
un jardín con flores de plástico.
Fueron nuestros dedos de piedra
y la cólera en sus yemas
los que escribían letras
como animales mutilados.
Luego
todo se vino abajo
sin límites de asolamiento.

 

LA SED DEL OTRO

La belleza de la lucidez
y su esplendor maravilloso
se ha refugiado en sí misma
con miedo
en una mente destruida
por el odio del mundo
que no quiso decirle poesía:
palabras como imágenes
que entren por los ojos
y se mezclen en sus venas
con la sangre
que pide instantes cósmicos.
Pero su tiempo se volvió en contra:
le tiraba piedras
derramaba sal en sus heridas.
Así se fue apagando una luz
en la infinita noche demencial
y era tan triste
como lanzar el último lirio al ataúd.

 

PIENSO EN NOSOTROS

 

Más allá
detrás del último horizonte
que se derrumba
sobre sí mismo
estamos tú y yo
hartos el uno del otro.
Hemos vivido apresurados
el tiempo de la aurora
que se daba a nuestras manos.
Lo que existe
simplemente siendo
ya no lo queríamos compartir.
Las calles de hoy
son espejismos
que se hacen bajo mis pasos
como lugares
conteniendo
lo que creo necesitar.

 

LOS MUERTOS

 

Si el hombre es polvo
esos que andan por el llano
son hombres.
Aparición – Octavio paz


Tierra que se pega a mi piel:
es sentir a los muertos
convertidos en polvo
diciéndome su existencia
reclamando su lugar en el mundo.
La costumbre de su estar
es tan leve
que apenas los oigo
repitiendo su vacío
en el eco de sus voces.
Los respiro
y compartimos así
lo que tengo
lo que son:
ausencias
en el centro de la vida
olvidados
que aprendieron a irse.
Esparcidos por todas partes
permanecen casi invisibles
como partículas flotando en el aire.

 

ESTAR ENTRE NUDOS Y SEGUIR

 

Caminar hacia atrás
repetir lo andado
en sendas que construí
para mí y mi soledad?
Soñar universos
con las estrellas
al alcance de la mano
para despertar vacío
una y otra vez?
Si todo es
y continúa siendo
de infinitas formas
sumergidas en el tiempo
yo me uno
al silencio de la existencia
y soy tan amplio como un mar
en el rincón de mi mundo
dejando crecer formas gigantes
desde mi sangre a la eternidad.

 

TU VOZ, PARTIENDO EL SILENCIO

 

Voy hacia adentro
siguiendo la estela de tu luz
que abre la senda de espejos
donde eres la imagen que repito
entre laberintos
que se levantan a golpes.
Respiro tu aire
cuando imagino
el lugar que habitas
latiendo en tu oasis
como un corazón único
diciendo tu propio lenguaje:
imágenes que bullen
crepitando vida
universos ardiendo en el papel
ante mi asombro.
Como una aurora te brindas
como un cuerpo a los sentidos
en el vértigo
que es leer tus signos:
tus palabras rotundas
y el poder de su sonido.

 

ERA COMO UNA LUZ APAGADA

 

Ya pasaron por mi sangre
en silencio
las sombras
y sus secretos
hacedores de los velos del corazón.
Me estrellaba en el aire
rebotando en mis latidos.
Gestos de tiempo yerto
de perfil afilado
cortando el horizonte
en dos ausencias:
el resto y yo
espejos empañados
donde no cabía
lo que queríamos encontrar.

 

TE PRECIPITAS EN MÍ

 

Esa manera de ser que tienes
se estira en el infinito
que cabe en el papel:
un mundo aparte
hecho de palabras deslizándose
con símbolos en sus letras.
Debilitas
lo que se nutre de sombras
vences
la oscuridad más lóbrega
cuando cruzas límites
imponente.
Entrar en tu misterio
para saber de ti:
permanencia
que se da a conocer
con sus formas en equilibrio
en aparentes imposibles caminos:
la luz, el tiempo, el sueño…
Existes en lo que es
como una oda
que se perfecciona
en lo que va diciendo.

*

Mujer
que de tu seno
se alimentó Dios
dónde
hundías los dientes
cuando buscabas vida?

 

*

 

El ocaso viene a nuestras vidas
y nos dice que el tiempo
empozado en las manos
se nos cae a pedazos
con toda su belleza.
Sin embargo
nos erguimos
desde nuestra sed
desde lo que dejamos roto.
Y ansiosos al buscar
en la inmensidad de lo que ignoramos
nos perdemos
en huecos de luz
en cielos fríos
donde encontramos
lo poco que nos queda
como un consuelo.

 

*


Somos noche
que no da su sangre.
esparcidos como polvo
pasamos sin pertenecernos.
somos sombras que se van:
rompe los ojos tanta ausencia.
ya no importa qué sentimos.

 

*

 

Con sed de fuego
devoramos soles
y no basta.
También las lágrimas
se nos caen
como cascadas interminables.
Estos tiempos fríos
que hielan por dentro
nos ocultan de tiempos nuevos
que están llegando
sin llegar jamás.

 

*

 

Otra vez
nudos
en campos secos.
La violencia de las horas
y su vacío
me consume.
Este no saber decir
cómo se viene abajo
mis ganas
me cierra las puertas.

 

*

 

En la inmensa noche
un hombre ata palabras
entre muros de tedio
que le impone su ruina.
Sin dejarse vencer
espera
hasta que el mar
se abre frente a él
y todo es ahora
lenguaje de asombro
con frases como bálsamos
que lo traen de su lejanía.

 

*

 

Hay lejanías en las miradas
hay distancia en la sangre.
pactamos sonreír y hacernos daño
mientras seguimos aquí
definidos por los sueños conquistados.
Bestias comen lo que somos.
Antes de irnos
en tempestad de ausencia
¿dónde dejarnos estar?
Eres voz que el fuego quema
y en el calor de su llama
crepitas y sigues siendo
dejas una calma de brasas
parecida a la soledad.

*

El paisaje me da su paz
y me hundo en él
como una gota que cae
y se expande.
La mañana dice al viento
su claridad que se traga todo.
Atardece
y permanezco en mis recuerdos
tan lejanos cuando sueño
que olvido
que soy agua, sangre, lava…
La noche se acerca
y me encuentra
pensando razones
para dejar de beberme a mí mismo.

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