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Soy grito, soy noche de César Daniel García

Soy Grito, soy Noche

“Solo a través del tiempo se vence al tiempo”,
Burnt Norton (II), T. S. Eliot

“…amo la llama
Y el cabo de la sangre, porque juntas son el mundo
Y hacen de mí un muro que separa la noche del día”, Nocturno terrenal, Jorge Eduardo Eielson.

I

De la penumbra

Como viento cansado de injusticia,

Que ofrenda su voz para coronar desamparadas islas,

Como guillotina que descarna lunares de espectros,

Que son guardianes egoístas del ancestral conocimiento,

Como ola vengativa, que añora paz, solidaridad,

Puentes sobre los más primitivos abismos,  

Nací:

Exiliado de la constelación paterna,

Entre pirámides y laberintos como ocasos forjados por el hombre,

Ansioso de florecer desiertos como un río de copiosísimo limo,

Nací,

Nací con un solitario y arcano sentido:

Ser Noche, ser Grito:

Grito que, entre sombras azules, espera oculto el instante

Para surgir del rayo más negro,

Para propagar calamidades celestes,

Para desterrar de castillos sonrisas verdugas

Incluso durante los sueños, durante los clímax.

Hoy, es el Caos mi padre

Y es el Espacio como Él

Inspiración, aspiración, consuelo,

Son combustibles etéreos

Para esta senda elegida, suicida,

Son, entre tantas fosas subversivas,

Pacificadores destinos

Para quien despierta, estalla,

Como el firmamento del espontáneo letargo,

E inserta sus clandestinos pasos

En el misterio de su determinada y romántica causa.

Soy la Noche,

La luz eclipsada por oscuras realidades,

Un vacío fundado por verdades como troncos celestiales,

Que son, como la creación, espejismos:

Porque son cadáveres,

Porque están extintos:

Como el primer recuerdo,

Como la otra vida,

Víctimas, huéspedes del implacable mutismo. 

Los meteoritos son mis espejos

Buscamos satélites para humedecerlos,

Para repoblar aquellas carencias de afectos.

Los cometas, las estrellas fugaces

Son mis primordiales fuentes de información y autoestima:

Porque los milagros que claman no los quiero,

Porque enmudecen mi fe como mis ganas,

Porque los tengo

En algún ahora de algún otrora.

El universo y yo somos cementerios

Atiborrados de astros, penas e ingentes deseos.

Yo soy la Noche, yo soy el Grito,

Yo soy la mirada desarticulada del medio espejísmico:

Soy la hoz que lúcidamente los decapita,

Soy la mano que reverdece eriales para que reflexionando marchen,

No el flagelo que contamina incontables valles:

Como esos ruegos a fallecidos sistemas,

Como esas oraciones por una piedad que inexiste en aquellas fortalezas,

Porque no puedo ser desarmonía

Como neblinas delante de la ciencia, delante del amor (que auxilio necesita);

Pero sí una bomba deshielando los más falaces polos.

Yo atisbo todo desde la cúspide más inmaterial,

Yo transformo el instante en inmortalidad,

Por eso las fugas que tañen estos lirios

Derrumban templos,

Incendian condescendientes selvas,

Extirpan, disipan gangrenados ruidos, infundados brillos

De labios donde solo habitan sinsentidos:

Porque soy la ventisca que se cuela entre los huesos de quienes nos vendan,

Porque son nieve, nieve sobre limeñas sienes:

Los Maestros, los Medios que adoctrinan inocentes.

Yo soy la lucidez que los desata,

El pasaje hacia la calma:  

Porque no soy infecundo, como aquellas tumbas sobre el lecho del olvido,

Soy más que mis raíces terrenales:

Porque ellas están cubiertas de pétalos, de lágrimas podridas;

Yo soy el trueno del siglo,

Yo soy quien escapó del silencio más represivo

Presto a redimir todos, todos, todos nuestros rugidos;

Yo soy aquel prolífico vientre

Que no cesa de fecundar objetivos, ilusiones

(Aunque los receptores estén sordos, ciegos

Como hadas atadas al plan del sangriento dinero),

Porque soy mortal y soy eterno

Como el primer llanto, como el primer beso,

Como los placeres, como los anhelos, como los principios,

Porque soy más que carne, más que sangre:

Soy el espíritu fundador del cósmico libertinaje,

Soy quien transporta el deseo

Hacia la ceremonia más pura y más impía:

Porque soy poesía explotando en el aire y en el centro de tus tripas,

Porque amo,

Más que a Nadie,

La incertidumbre futura,

Las curvas moradas de Nada:

Porque, temprano, todo lo humano desampara.

II

Ante tempestades, siempre como yo,

Como Grito, como Noche,

Como Grito ante la traicionera mudez,

Como Noche ante la hipócrita luz,

Atravieso,

Aunque herido por la melancolía y otras arpías,

Océanos, continentes, cielos indiferentes,

Porque soy una ambiciosa constante,

Que emerge del secreto como un leopardo exhalando llamas,

Porque muero:

Como un vegetal, como una bestia,

Porque siento:

Como un girasol, como un caballo,

Porque sueño:

Como la flora, como la fauna,

Porque soy humano:

Como el Tiempo,

Soy humano como el Tiempo:

Por eso oyes, por eso ves

Cómo este aullido se estaca como una lanza en el corazón de los segundos,

Porque la fragancia, como la auténtica palabra, 

Porta el elixir capaz de reverdecer los más asquerosos sepulcros,

Por eso germino paraísos, glorias, flamas sobre la occisa ventura,

Soy el látigo que poliniza la insipiente estepa:

Poseo los diamantes genitales que dinos, saurios anhelan:

Soy la obertura del desastre presagiado por el Inti y el cuarto de Atahualpa:

Porque soy descendiente directo de Apolo como Alá de los moros:

Por eso la Lira es mía, exclusivamente mía:

Por eso toco sus senos como una olímpica brisa,

Por eso vocifero profecías desde inmerecidas y heredadas ruinas,

Por eso reanimo a los muertos

Y espero no haber sido marcado con la suerte de Asclepio:

Porque soy la Primavera

Desde que hallé lo infinito en el semblante más mortal:

Porque soy inmensamente más que una promesa:

Soy una verdad que todo derrite, que todo congela, que abismos reverdea:

Porque eso significa ser Primavera:

Poder florecer y reflorecer campos, hombres, firmamentos ilimitadamente:

Porque soy la agonía de los páramos, la mesiánica razón para existir,

Yo acudo desde lo azul a detener el sangrado de los más olvidados,

Porque soy la Primavera de esta invernal tragicomedia:

Soy la Primavera y ya no hay más inmarcesible pobreza:

Solo colibrís, cantutas, mariposas,

Solo nubes verdosas acercándose, agitándose como bailarinas y ruidosas hojas,

Solo naturaleza exponiendo, elevando sus reclamos mediante la belleza:

Por mí respira la Tierra,

Por mí trinan los árboles,

Danzan y preludian lluvias, lunas llenas, los relámpagos, las olas:

Porque mi voz es una bala que emana arcángeles para sellar el tártaro:

Porque soy el Dragón que incinera toda corrupta hierba.

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