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3 POETAS APURIMEÑOS QUE REMECERÁN TU MENTE (antología)

Desde la patria de los ríos profundos, compartimos los versos de estos tres jóvenes poetas de la nueva generación de escritores apurimeños, pertenecientes a los momentos poéticos actuales, influenciados por los movimientos de la generación de los sesentas, ochentas, la cultura pop y el internet, pero que, además, convive y se reivindica con la resistencia cultural de sus raíces en un discurso propio, sincero y contemporáneo. 

 1  J. Estiven Medina Ortiz

(Chincheros, Apurímac, 1995) Es un pintor, músico y poeta joven de la generación peruana más reciente. Ha publicado tres libros independientes: Hablemos de mí mientras las hormigas devoran el sol. Parte I (2014), Apaguen el fuego (2015) y Delirios de grandeza (2016).

Dos Poemas del Señor Cadáver

 I

Decir yo lloro es quebrarse frente a una comunidad expectante. Decir yo me quiebro es confirmar la fragilidad de la que se está hecho. Decir soy frágil es estar consciente de que la muerte es una posibilidad latente, aunque la muerte siempre es eso. Decir soy consciente de mi fragilidad es admitir valientemente que se es cobarde. Decir soy cobarde despierta la sospecha de que se está enfermo. Decir estoy enfermo, no es más que confirmase vivo. Decir estoy vivo es casi lo mismo que decir estoy muerto, Sólo que en el primer caso el tiempo es como un gusano hambriento que ronda el cuerpo y en el segundo el gusano mira enternecido y saciado.

II

Una herida, una sonrisa de chorreados bordes rojos, una sonrisa de ironía, de problema, de verse atrapado indefenso en la sombra del llanto. Una herida color llanto, qué trazo ordinario se hiende en mi cuerpo, como venido de un largo viaje.

Una herida, qué mal te hace. Y perdona por mirarla con desconfianza y pena, me duele tanto como a ti, ya no quiero apretar los párpados conteniendo el derramamiento, ni ascender como burbuja y expandirme en el preciso momento en que comprendo que desaparezco. Soñar es una manía sobrevalorada.

Prefiero la inmovilidad, la inmunidad del que se trepa en lo alto del vacío cuando la inundación es inminente, también prefiero la inmunidad al tiempo, detesto la reiterativa confirmación de estar vivo.

Tiempo dócil, desmedido y violento, tiempo de bolsillo, de caramelo partido en pedazos para endulzar la boca y disimular el tufo de la desesperación.

Prefiero la inmaterialidad, la mala memoria, el oportunísimo desvío de la realidad, el estar echado pensando en el dolor de cabeza. Prefiero la mosca atrapada en mi mirada, atadas sus alas a mi mediocre vuelo a ras del suelo.

Prefiero sacudir mi perforado cerebro, atiborrado de esos gusanos que sobreviven con aire maligno, que no se esconden por tenerme pena. Preferiría ser un insecto imperceptible a tener que odiar a dios. Inventar un dios para odiarlo.

Creo que partirán sin mí.

Porque no están para recoger cadáveres (o heridas colmadas o heridas colmenas). Sólo heridas, sólo espasmo.

Y avanzar.

IDENTIKIT

Nada es tan divertido como la nada descendiendo como una nube sobre la palma de mi lengua

Ostentando el brillo de las posibilidades.

Mi entusiasmo es el mismo baile

Con los zapatos distintos.

El movimiento desde la incomodidad y la imprecisión de verse limitado

Por las exigencias adaptativas:

No ser más que el último eco de la protesta.

Recibir lo que das

Es la última medida de la resignación.

Mi juventud es la eternidad rendida ante un dios que huye de sí mismo.

Todos mis dedos cuentan la misma historia mientras traman el próximo suicidio tenue

Mi espalda responde a todas las preguntas que mi boca plantea.

Mi cerebro es un cuchillo que canta.

Soy yo y la nada merodeando

Pero es divertida hasta que yo lo decida

O la soporte.

Todos los niños reúnen el futuro entre sus manos y no hablan porque hacerlo implica conflicto y se quedan como flores de piedra viendo cómo el nuevo lenguaje se hace sólo de aire.

Un 18 % de mi alma cae sobre un 45 % de mi cuerpo cansado

Trabajar no es un pretexto para

Sentir orgullo, es una metáfora insatisfactoria.

Hablar con las paredes sobre las contingencias que ofrece la soledad como letrero luminoso en la puerta de un teatro exuberante no es más que un discurso inverosímil de la razón deshaciéndose.

Detestar lo peor de mí no me hace mejor persona,

Hablar de mí en tercera persona no me exalta desde el anonimato

No me define como quiero descansar

Me esconde en la misma piel del mundo

Que transita un universo sórdido y extrañamente calmado

El día de hoy

En donde mi frente es cortada por una planta ancestral que devoro.

Mi falta de fe es un médico durmiendo en el pasillo de un hospital a las 3 y 56 de la mañana en que naces y eres un cúmulo de comportamientos futuros que rozará sensualmente los límites de la locura que oigo

Alucinado y sometido

Mi cuerpo restregado en este largo hospicio que cae ante tus pies para honrar tu

Nimia existencia haciéndose

Presente

En esta noche

En donde el único sentido que le puedo dar

A mi vida

Está signado por un par de pulmones conversando entre sí

Mientras

El mundo es el trayecto de tus pies hacia un olvido ruidoso.

En mis venas llora el deseo/

En mis venas llora el deseo/ torrentes de exclamados corazones/ el abismo con anteojos sonríe mientras mis labios no sirven como puente/ cruzar al vacío es maldecir contra una pared donde la humedad ha dejado tu rostro/ he besado despacio tus pies/ quiero ser tu camino/ luego rezo tan terrible/ pierdo la fe/ palabras emergen como náufragos de mi boca/ desesperados huesos de recuerdo que astillan/ corazones pintaba yo/ viviré más en un campo de fresas oxidadas dentro de tu vientre/ dormiré como un vagabundo mordiendo tus senos mientras el reloj se atasca en aquel minuto que llevaremos como símbolo de una época/ de suciedad luminosa/ las luces que evidencian tu piel en el murmullo de la mañana/ la ventana está abierta/ y nos pensamos como suicidas enamorados y atravesar la ventana de un salto es tan tierno como cantar el himno de las venas cortadas/una ráfaga de fuego ha anunciado la depresión del sol/ salto de una altura deliberadamente desgraciada y me quiebro un hueso y corres soltando lagrimitas a la farmacia a comprar un hueso que con suerte será de mi medida y nos hemos gastado todos los ahorros y ya no nos drogaremos y eso será tan triste ☹ y te veo en borrosa historia colocarme el hueso que compraste con tanto amor mientras deshechas el quebrado/ (y un perro que salta del hoyo del universo lo ha cogido) / y nos hemos reído pensando lo grandiosos que somos/ reímos y todas las nubes sonríen y es tan idiota ahora/ quiero sangrar/ quieres sangrar y/ el corazón debe latir y llamarse desgraciado/ así/ como un cumplido. Sabes que ya no puedo leer ☹ / que duermo tanto y luego al despertar estoy tan afligido por haberme traicionado/ y sorbo a sorbo termino el mate y me digo así no llegaré a ningún lugar/ sólo me queda ser tan honesto hasta ser un gusano despreciable y ovillarme y escupirme las manos y escupir hasta el techo y contemplar a esa masa de baba siempre a punto de caer.

…/ una vez te conté algo que me pareció curioso pero que evidentemente no te sorprendió/ te dije que mi timidez había sido derrotada al consentir el impulso/ tus ojos impasibles acariciaban mi pecho/ le pedí a una chica que me dijera que cuántos años tiene/ entiendes?/ aparecida esa pregunta en mi cabeza hubo eso que la reprimió de golpe pero yo volví a intentarlo/ ya sé que el truco es actuar de inmediato/ pero ésta vez me fue más difícil/ lo logré y casi me río de la sonrisa de aquella chica que en el fondo tenía pintado un arcoíris de puro amor/ creo que no te importa/ me dijo/ en verdad me importa mucho/ le mentí/ y como un charco profundísimo ella me dijo que su edad le dolía/ no sabes lo que es estar frustrada y no poder suicidarte/ me dijo/ en el cielo se puede ver un reloj vencido/ le dije/ y ella hizo un gesto por no decir que ya lo sabía/ y le dije te amo/ ella sonrió arreglándose el pelo que se le había soltado por el lado izquierdo de su / no respires por favor/ le supliqué/ ella fue entendiendo un poco mi capricho/ 20 tengo/ 20 qué? Le pregunté/ 20 años Me respondió/ y yo me emocioné tanto que la besé mientras mi corazón dejaba de latir

 2  Donny Portillo Ferro 

(Abancay, Apurímac-1989): Bachiller en ingeniería civil. Participa en espacios culturales y recitales de poesía en su ciudad. Además, participó en antologías de poesía en otras regiones del país.

Simbiosis Y La Renuncia De La Meditación

La ciudad despierta, y cesan los inconsolables llantos de quienes aquejados por la locura y la alabanza, duermen en benzodiacepinas; acurrucados a la vorágine de la colosal estructura, observando el espectáculo más ordinario del día a día, ése que amanece tan temprano entre la nube de carbono y el fast-food, entre la omisión del pacto de Babylon y los indicadores más afortunados del prestigio nacional, oro, cobre, hidrocarburos; indígenas en festivales endógenos del exótico orgullo blanco, por el mártir hombre negro rojo azul, un vestigio, que representa hasta el último espasmo del rincón más olvidado.

Pero.

A pesar de la taquicardia que provocan los documentales más felacionistas de la ciencia accesible, respecto al cambio climático la inversión magnética y el peligro de los asteroides, las centrales neuroquímicas del júbilo otorgan decenios de vigencia al juramento Mammón, a los venideros tributos que se reproducen en bituminosas formas de necesidad en protestas del calabozo en el super-ego.

A los incontables sueños que se adjuntan a las largas filas de los supermercados en otoño, entretenidos en selfies de la abstinencia afinidad neo-carnal.

A esos esqueletos que reposan neutrales en las salas de recreo, encendidos en fábulas de culeo-lloriqueo-bailoteo, compitiendo por el más solemne gemir, profanando y masturbando las grietosas paredes de la virginal noche, ésa que deambula ojerosa por la avenida del eros, utilizando avatares dichosos de sombras del futuro, mordazas de la plenitud misa dominical, legislaciones líricas en los altavoces del poder, que advierten el apocalipsis en la conciencia de los que pretenden insurrecciones neuronales.

Serán ellos. Los que, con duro apuñalamiento de moral, traspasarán los cuerpos coagulados del friki-erectus, los cuerpos adeptos del The Wall, los cuerpos guardianes de la simbiosis, declarando acusaciones en las páginas de comisarías, junto a bisexuales ladrones de la exclusiva hipocondría social. Glorificarán sus voces en las aulas de los 7 días, amplificarán las dínamos de aquellas que se propagan en las catedrales del fondo del oído antes de dormir; apagando la voz, apagando a sus mudos ojos ensamblados, que postulan sigilosos a la seductora industria farmacéutica, fieles al confesionario de la  psiquiatría, y a su hostia que contrae los nervios antes y después de la copulación capitalista; los focos se apagan, el casting entró en fecha de vencimiento, los bolsillos tañen, y los miserables acechan las miradas de gatitos tiernos por las ventanas en fiestas de neón y seda, por un poco de misericordia social.

Así es como la enajenación iza su bandera en medio del latrocinio, en portadas amables con aborígenes portando carteles de la venturosa herencia pachamámica, acompañado de esbeltas muchachas del espectáculo matutino, profetizando en sus miradas la unción de los ruiseñores, las aldeas y los fértiles campos del proletariado.

Bendita sea.

Bendita sea, la noche de aquellos que nacen a las sombras del smog, a las orillas del alero, a las orillas de las inclemencias del individualismo, a las orillas del tiempo sin sombra, a los cantautores metafísicos del cáñamo, a las prostitutas de las altas horas de la luna, a los que visten y se desvisten en carnavalescos episodios de lotería en los oscuros pasillos del anonimato, a las que limpian la ciudad cuando todos duermen, a las que esperan el fallo final, a los que contemplan poéticamente el gemir entre las tenues luces de las celdas penitenciarias, a las decapitadas almas que son promocionadas como exuberantes y crocantes modelos en anuncios gastronómicos, a los sindicatos de la revolución que desempeñan su voraz apetito a las 10 horas y media en el lejano ocaso; entre el tráfico, la tarde, la soda, los travestis, el tabaco y las  10 mil formas que se petrifican elevándose al cielo; luz, brutalismo, minimalismo, tacones, labios carmesí, destellos y destellos de polvo blanco y brilloso, ojos desbordantes, despertador de los 5 intentos, trastornos del sueño, oráculo del mañana.

Bendito sea.

Él.

Tú.

Yo.

….

Mientras tanto, la muchedumbre conspira en los laboratorios del adagio quimeral, los discursos llegan desde las profundidades del cosmos, en señales telepáticas del estímulo cuántico materialista, en un astro que flamea residente en las mentes más evocadoras del vestigio social. Se atrincheraron, se jactaron, invocaron las fantasías del fetichismo en los pabellones de sociales, invocaron himnos soviéticos, muralizando y dictando el mapa de la tragedia, clonando en sus alas el juramento emancipador, lecturas infatigables que se extienden desde la precoz histeria, a las lejanas cabañas disgregadas por la venosa América latina, que flagela sin compasión a aquellos que traman la revisión de la antorcha famélica. Se mantienen firmes, atrincherados en las ostentosas meriendas con quesos suizos, discos de Bee-Gees, retratos de Mao, el youtuber más simbol de la conspiración binaria, las citas más agonistas que el cuerpo puede aguantar, el octubre esperado, el discurso inesperado, adeptos en un estado de orgasmo espiritual, se eleva el ser, los coros residen temporalmente en el eco del Yo, mancillando la pesadilla más espantosa del héroe abobinado, que viste o, mejor dicho, que se esconde, tras el disfraz de su draconezco papel.

Al no ser los únicos que tienen estas capacidades visionarias, también están aquellos que, ahora, siendo adultos, crecieron entre la invasión hedonística del milenio, la post-invasión británica, el romanticismo de este y oeste en una danza sensual de sombras tras la cortina de acero, el nuevo sapiens de la institución, uno que brota entre mandalas y el culto por el hombre espiritual, siempre éticos en la autopista de los dardos.

Bendita sea…

Bendita sea la mañana que despierta sin culpa, o relojes que anuncien el juicio final, como si se tratara del libro de las revelaciones ecológicas, que bajan por las tardes envueltas de glamour entre el espeso tumulto de la afinidad biodiversa, rusticidad en sus pieles, protocolos de ONGs, un fino discurso de aquellos que dejaron de ser hombres para convertirse en ángeles, ángeles bellos, ángeles que caen del cielo en las emergencias más agudas que la hipocondría clama; tabaco, porro, tetas, chaquetas con bordados neo andinos, el hashtag multisexual,  citas carcomidas por el algoritmo ansioso de la salvación, encuentros interdimensionales de la diplomática acusación, acusando siempre a la metástasis imperialista y al troglodita hombre tradicional, ése que se arrastra por el borde del abismo, temeroso, siempre negando a la epífisis cerebral.

Así es cuando la tarde se pone ventajosa, y los días de celaje son propicios para las procesiones post-modernistas, los hippies buscarán la sanación cuántica, y las patentes de la relatividad justificarán algunos años más las pedantes del gran show, de aquellas que aguardan con timidez el solsticio de invierno.

Mientras tanto, en la avenida del eros, una gran multitud espera el momento para ser penetrados frente a los ojos del cielo, empañándose con sus alientos y escribiendo sus nombres en el frio cristal del gemir; rugirán plegarias a la tierra, quemarán sus vientres en los zoológicos, todo por un poco de calor, sueño y culo; sus ojos se derretirán, todo bajo el calor de los noticiarios, que con su radioactividad, penetrará aun más sus suaves corazones agitadores; se inundarán de sus vómitos, se inundarán las redes sociales, y los profetas harán la vanguardia desde las pomposas trincheras, entre el incienso y la meditación Krishna.  Así es como las calles de la resaca invocaron al dios de la paz, al dios que viste andrajosos trajes del reino panteísta, mostrando sus afilados dientes en la virtual dimensión del hipercubo, agitando a la virilidad sentenciada, declamando poemas desde Tambobamba a Baġdād, en un apasionado corso encuentro de hipnotismo, duelo y disidencia, pronunciando gentiles el nombre de la locura ajena; esa que anda agachada en el reino de la adaptación, esa locura que ya no proviene de las marginadas sombras de la mente, sino de las reformas psycodelicas de los templos del altruismo, del seductor sueño antisistema, que canta sus suaves melodías indis, entre veladas veganas de la cósmica misa o buscando diamantes en las palabras claves del Mahāyāna, en eclípticas sesiones de yoga frente a la ciudad.

Ésta ciudad que está encendida

Pulsando

Agonizando

Dilatándose y contrayéndose

Balbuceando.

Llaman a los poetas

Llaman a los bomberos del Proto-tiempo

Llaman a los cráneos que dejaron sus almas en bancarrota.

Parece que habrá demora

Pero vendrán

Mientras tanto

Podemos dormir en sus cenizas YA frías.                                                         Fin.

¿Dónde está la poesía niño pikisiki?

¿Dónde está la poesía niño pikisiki?

¿Qué sostiene a esta ciudad?

¿Acaso morimos de nada?

Hay tanta devoción en las calles

tanta libertad empaquetada de embargo

tanta puta privatizada a los meados callejones

de muros decorados con la más fina cólera, porque no importa,

y dirán que estamos amargados,

SÍ, estamos amagados, cansados de agradecer su miserable hipocresía

de festejar el mejor maquillaje

porque el dolor habita dentro

y es fuera donde se refugia,

no es el loco, ni la anciana de los cigarros de las 2 am quien busca,

son las atalayas del sintiempo

y aunque compren al mejor juez y manden al mejor tombo en reprimir,

el olimpo permanecerá

en cada arruga del mercado Huanupata

en cada callecita del viejo Tamburco

en cada hierba santa de las mamacos que jepe en lomo avanza sin prisa

descansando cada cierto tramo

quizá por la curiosidad

o quizá porque el perro que la acompaña padece de sed

o simplemente el paisaje cambia su monotonía

de rojos a intensos dorados, cuidando no caer en las grietas del pavimento

por las que con furia se avanza en el gana y gana

siempre con la más audaz propaganda

con el más afilado sustento

porque herir, es tu poder.

Y es que no aceptaremos el código

porque amo mi chicha de jora de una luca,

porque las armónicas llegaron a mi vida a los ocho años

y la estupidez pasó con prisa, fuimos sobrevivientes, gracias majestuoso Ampay.

Y no bajaremos las trincheras

ni levantaremos banderas rojas y blancas,

levantaremos a los Apus

invocaremos con la más auténtica palabra

al corazón anárquico

en un arrebatado giro circular, con tal perfección

que los viajantes del tiempo

encontrarán ternura en el desconcierto,

a través del símbolo renacerás

evaporándote

volando como el Kuntur

en la wasi del vallecito cálido

con su viento de septiembre

con su tuna de febrero

con la guitarra de Teófilo Villar

con la voz carnavalera del Sureñito

con las mandolinas de Hugo Peña

con las leyendas de Federico Latorre

con los juegos de los niños y niñas antes del postmodernismo

entre arboles de pisonay y chancalalata

entre casitas blancas y los negrillos del cinco de enero

mojándose hasta altas horas de la tarde con la fresca lluvia eneril

con su cocaquintucha

verde tumbo

cinco metros de poemas discurriendo por la avenida Núñez

amando siempre a Blanca Varela

porque veo con tus ojos,

y siento venir al viento acariciando la hierba

y mi ventana se estremece

oirás mi música

moriremos el día

empaparemos nuestros labios y sollozaremos la eternidad,

así se vive el valle.

No me digas que hacer maldita maquina enlatadora

inventas la belleza con el caos, no creo en tu libertad

no creo en tu democracia

no creo en tu justicia

no creo en tu sonrisa

no creo en tus palabras

no creo en tu dios

no creo en tu moral

no creo en tu gobierno

no creo en tu oferta

no creo en tus paisajes

no creo en tu modelo

no creo en tu diplomacia

no creo en tus corbatas

no creo en tus carnavales

no creo en tus eventos de poesía

no creo en tu humildad

no creo en eso que dices llamar amor,

porque el Kuntur me muestra su alma

y es el alma quien usa mis manos,

como dice el viejo Hank

no me importa lo que no tiene alma.

Quédate cerca

mantenlo despierto

haz la insurrección

modifica el algoritmo

busca la belleza

es el orden

que quizá esté en el más mundano lugar

o en el rostro más suave

o en los tejados por la noche

entre el ruido de las sirenas, los perros, las peleas, las putas

las luces que se prenden y apagan

las lucecitas de las pequeñas habitaciones que viven hasta altas horas de la

madrugada

buscando las piezas

cargando el pasado

botellas de vino

ataques de pánico bajo la cama

mirando la desolada y basurienta calle

mirando a quienes viven de nuestras migajas

mirando los colmillos de la rabia

mirando la sub-vida

ahí es donde mañana vale más

la noche es un campo batalla

abrazado por la belleza descomunal del universo,

vómito y retorno,

la calma

el cuerpo del mal viaje

miro al Kuntur,

y me impresiona tal tranquilidad

con la que extiende su alma.

Un 16 de mayo de algún año

Su historia tenía grietas cuando llegaba la tarde 

por las que huía al país de la primavera

al país donde aceptas tu niño

la reencarnación del hombre

por el perro,

su eclipse será pronto

y descansará desafiando la incansable ceguera,

su proximidad.

La llanura no es para los que temen el tiempo

ni para los que duermen mientras conducen

largas caravanas cargadas de resaca,

la llanura es para los elegidos

por su corazón,

para aquellos que a pesar de la neblina y el espejo

estallan

y nacen en un rincón de su luminosidad

en una pequeña isla de niños y gatos,

de gatos y jades

suele ser abrupto

obscuro                                                                    oooh

nacido de la tentación de un 16 de mayo entre el hambre y la despersonalización, 

la policía de turno vendrá con sus grandes linternas

de exóticas luces que avillanan las sombras,

la cárcel y el manicomio es el único paradero para la negación

o la esbeltez que recubre a la bestia

te da de su lengua su sed

y en su camino te ofrecerán las mejores ofertas,

probablemente las más cachondas,

te convertirás en mercante de los viajes cortos

buscarás en las guías la paleatividad

para sofocar los baldíos escenarios del abandono,

para sofocar al súcubos que atañe el hambre,

reclamar la soledad de los panteones,

reclamar nuestra primavera.

 3  Álvaro Cortés Montufar

 (Abancay, Apurímac, 1986). Poeta y economista de la Universidad Católica de Santa María de Arequipa (Perú). Codirector de la Editorial La Chimba. Es miembro del equipo organizador del festival cultural “Calateando la Metrópoli” (Arequipa, 2016) y La caravana de la poesía bloque Arequipa (Arequipa, 2017). Ha publicado el libro Apurímac Radio Poder (2017).

Canto coral a Papá Chacalón

Lo harán volar con cohetecillos y cohetones y ratablancas,

en mancha, le cargarán los serenos,

le levantarán los pies y lo arrastrarán en carretilla,

le molerán el cacharro a palos,

le bajarán los dientes: ¡Y no podrán callarlo!

Se pondrán de moda grupos cumbiamberos

aburridos y monótonos del norte

haciendo malos covers de huaynos andinos

y los pondrán en todas las radios del país,

los marcas lo extorsionarán: ¡Y no podrán callarlo!

Le pondrán un dedo al suelo

y le harán hacer 100 trompitos,

pondrán sus discos sobre el pavimento, junto a él

y una aplanadora pasará por encima,

le soltarán a los perros: ¡Y no podrán callarlo!

APDAYC caerá en cada pollada donde toquen su música

y multarán con 100 UITs a la gente,

los muchachos provincianos que se levantan muy temprano

para ir con sus hermanos a trabajar

se apituquearán: ¡Y no podrán callarlo!

Eliminarán todos sus videos del Youtube

y los reemplazarán por canciones de Gianmarco,

los tombos le pedirán 100 000 lucas de coima,

en un restaurante de Gastón Acurio

lo dejarán misio y con hambre: ¡Y no podrán callarlo!

10 combis de Orión querrán atropellarlo

…………..y no podrán atropellarlo.

Querrán llevarlo a tonear a un local de Barranco

…………..y no podrán llevarlo.

El chino y vladi querrán comprarlo

…………..y no podrán comprarlo.

Querrán maletearlo en una portada del Trome

…………..y no podrán maletearlo.

Querrán emborracharlo en el Huaralino

…………..y no podrán emborracharlo.

Los de Telefónica querrán estafarlo

…………..y no podrán estafarlo.

Las grúas municipales querrán remolcarlo

y no podrán remolcarlo.

El presidente y la CONFIEP querrán privatizarlo

y no podrán privatizarlo.

Al tercer día de los sufrimientos

cuando se crea que todo ya fue

sus discos invadirán Polvos Azules

y los santos ambulantes de los últimos días

repartirán su palabra por todos los mercados del país,

y gritando ¡VIENTOOO! sobre la tierra

para hacer un mano a mano con Chapulín el dulce

más achorado y tonero que nunca

ha de volver. ¡Y no podrán callarlo!

QISPIKAY

En la punta de mi lengua termina de florecer tu nombre.

Un coro de niños descalzos entona un huayno-rock para pintarlo

como un grafiti que nos cuenta tu historia.

Y salimos a expandirnos como lluvia a repartirnos como humo

Mientras el mundo nos pide claridad

pero nosotros, vamos apagando las luces y encendiéndole

dudas y sembrándole besos pendientes

que ahora nos alumbran desde las veredas.

Hemos recorrido el Pachachaca en el frondoso bosque

de los sueños y el néctar dulcísimo del cañaveral

entrando en los anchos station wagon

y escuchando hermosísimos huaynos cusqueños,

the greatest hits of los Campesinos.

Recorriendo Tamburco entrando y saliendo de las tunas

bailando al radiante zumbar de las abejas y saludando

al amable viejo Vicente.

Atravesando la neblina y el ritmo mestizo de los negrillos.

Y de vuelta a aquí, a esta ciudad caóticamente bella.

Sarita Colonia inicia su viaje de regreso

asiento doce, transportes Carhuamayo

kilómetro ocho, carretera central.

Habitará cada pecho migrante en los altares hambrientos

y tu casa Qispikay, para tomarnos un matecito.

Nuestra patria serán estos dos metros cuadrados de alborozo

y alquimia verbal que logramos arrebatarle a la existencia

para no morir aplastados por un clic o

atragantados por palabras que jamás nos dijimos.

 HACIENDO EL AMOR SOBRE LOS 4332 M.S.N.M.

He conocido Caylloma

piel morena

labios tojos

sueños varios.

Sacrosamente el padre consagra el cuerpo de su

          hijo a través de una señal difusa de tvperú.

En las alturas el pasto se hace carne y la carne un alimento.

Geografía de plumas desafiando el perpetuo invierno.

Estrellas y montañas follando celestialmente

por allá la Cruz del Sur, más allá Calisto convertida

           en la Osa mayor y la Osa menor y las constelaciones

              que emergen de los sexos

para deleite de los cerros y montañas y huallatas.

Hay quienes se quedan anclados a su suelo

echando raíces junto a los Eucaliptos y escuchando

        radio en amplitud modulada

                     (Radio Coracora Parinacochas)

Y mantienen un sueño en cuarenta y se autoexilian

              en su paraíso

creciendo y viviendo vigorosos dentro de los dulces algodones

           de los paces

podrán morir de hambre pero nunca de amargura.

Migrar sueños al hombro de un pequeño pueblo a una

               gran metrópoli no siempre significa felicidad

migrar de un pequeño elíseo a una gran ciudad es como

             jugar a la ruleta rusa

y perder en lo mejor de la vida o ganarle a esa bala que

              te pisa los talones.

Yo de niño bailaba huaynos y marineras y zapateba

           vigoroso el doble taco y el punta taco y

                       el caballito y el cepillado

ahora bailo salvajemente entre tus piernas

            y sigo siendo feliz.

Los hombres en Caylloma viven sobre los 4332 m.s.n.m

y conocen a sus hermanos y se peinan

           dulcemente el corazón sobre los 4332 m.s.n.m.

y también sobre los 4332 m.s.n.m. hacen bravía y

          salvajemente el amor

y siguen siendo felices.

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