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Literatura peruana para descargar #29 «DEVOCIONES» DE Fernando Huaroto PARA DESCARGAR- GRA(TU)ITAMENTE

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Con aparente sobriedad, Fernando Huaroto (también conocido como Fernando Ciego (FH) ) nos abre un puñado de certezas desde la combustión de los cuerpos y el placer carnal como disidencia y exploración de la libertad. Son esos «lenguajes floreciendo en las pupilas» (1) -parafraseando el verbo del autor- los que nos arrojan de nuestra mente a ese ígneo fluir de la poesía. Lo cierto es que, desde esta mirada, testifica su viaje, pinta la forma de su remolino para finalmente situarse como «barco anclados». Es la fiebre por escribir su radiografía mental, lo que nos dibuja el asalto y poética y fe de este poeta,de arraigo urbano y rebelde e intimista, para finalmente desembocar a una suerte de infancia, una suerte de viaje a sí mismo donde se derrumban las leyes impuestas dentro de la matríx del Orden, y el yo del artista reinventa la música de las letras suavemente, con cierto resplandor explica que «el niño confía en el territorio de su infancia», poema dedicado al gran Charly García. Los siguientes textos -Capricornio,Nardo,St Sebastián- constituyen diferentes ejes que expanden las premisas planteadas inicialmente, Capricornio como canto al Dios Interno y juego desde la astrología para situar la voz poética, con ciertos altibajos;Nardo, que sirve de espejo binario con relación a la sexualidad; St Sebastián, que parece servir como ventana de salida y donde se siguen explorando los temas sobre los arrebatos, la exaltación, la identidad, el ardor como combustión artística, es decir, Fernando Huaroto se acerca, sin timidez, a la capacidad de fecundar los frutos, la capacidad de ser semilla, de respirar, caminar, nadar y arder.

Julio Barco, 2019
Seremsa,Lima, Perú

  1. Del poema Mayo, que también presenta el viejo tema para jóvenes enamorados de los Belkins; podemos observar la «pegada» de ese tema en la tradición ligándola, por ejemplo, a la poética de Eduardo Borjas, quién recoje la música nueva olera. Pienso que este detalle aparentemente anodino nos permite observar el campo semántico donde el yo poético deambula, abriendo nuevos juegos y canales de acceso a su lienzo.

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