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Ensayo del libro Arder (gramática de los dientes de león) de Julio Barco/ Escribe Pamela Janet Rodriguez.

 

Para hablar sobre la poesía en general del poeta Julio Barco. Comenzare diciendo lo siguiente:

El procesamiento vocal que opera, Julio Barco, en los textos depende y prefiere una cierta forma de inteligibilidad donde parece necesario. Gusta de trabajar por iteración, deconstrucción y superposición de partículas vocales del texto con el ritmo relacionado con la oración en su conjunto. Explora las diferencias entre verbal y no verbal, entre producciones primarias y un tejido polisémico.

Ediciones Higuerilla entrega en esta primera imprenta un libro importante que explora líricamente la parte sensible de una nueva escritura poética. Tanto como las emociones vividas, se convierten en resonancia con esta conciencia sensible que el lenguaje evoca, y llamada poesía.

En Arder. Gramática de los dientes de león (Editorial Higuerilla, 2019), encontramos la naturaleza habitualmente explosiva de la poesía del escritor Julio Barco, y el rico sustrato literario de múltiples capas que va renovando y ofreciendo una nueva gramática poética peruana. Es dentro de esa comprensión del argumento, que la poesía de Julio es atractiva para los lectores que anhelan la certeza en cada una de sus obra. De modo que su identidad poética y literaria evoluciona y siempre va encontrando la alteridad dentro de ella para establecer una forma de unidad, ciertamente incomparable.

Es por ende que no hay medios intrincados de expresión artística que simplemente oscurezcan el encanto de las obras que forman parte de la vida del poeta.

Prosas en puestas feroces trasforman la palabra, trasmiten algo irremplazable.

Una presencia ardiente en el mundo, una subversión mágica. Poesía – o la respuesta de asombro.

Además de la presencia omnipresente de cada línea escrita y estructurada, notaremos existe un extenso número de versos libres y versos en prosa, que se cuelgan en un pentagrama de armonía, y materia que no puede ser destruida.

 

1.1. Óyeme grandilocuente/          ciudad /madre

      Ya es verano                                             y debo irme por las carreteras

                                         sujeto a mi furia

Afirmaré                                               este verso sobre

                                                                         tus enarcados cabellos

dejaré a mi madre y a mis hermanas    y me uniré al fuego.

 

 

1.2. Digo que teclado es incendio cuerpo medusa

No obstante, «la combustión tiene su propio ritmo».

                                            El incendio yace en las flores y en colores nítidos

                     como tu piel. /A mí me perseguirán por siempre los poemas que fui

                                                 Errar en lo zurcido

   de todos los yoes cuyo relumbre conozco, edificaré mi

                                      lienzo

             en la vieja esquina del barrio/   Inquietud como la fugacidad

                                        escarapelada

                                                  de mi razonamiento

 

1.46. KIPU GRAMÁTICO/ (estrellas-colores-flores)

En Lima dejaré

un amor

De cabellos

Brillantes

(más un vasito de plástico

en un teléfono público)

 

1.46.1 Palabras que son volcadas de racimos ásperos/pulposo lenguaje & atiborrado

de nueces: espasmos físicos/ cuerpos que amaste & palabras rancias como girasoles que son días/ perdido en el oficio de vivir/ con hombres ignorantes de las leyes de la serena banquita del parque/construcciones mentales/hueviando por Bravo Chico/ Palabras que son la destrucción y la soledad y un vaso de cerveza

Un futuro desasosegado

Dos noches

Inundados de alcohol

Tres peleas

Y algunas heridas

                                                                  (1)

El texto, sobrio, denso, progresa alrededor del cuarteto infinitivo que constituyen, a partir de la misma estructura, el marco del conjunto: »  Respirar/ Arder/ Nadar/  Caminar». Tantos pasos desde la soledad hasta el encuentro, como balizas en el mar que «nos llama / y atrapa» incluso si sabemos que » navegamos / por sus letras a través de los ojos.

Los poemas respiran en la página de una manera muy aireada, el libro se imprime en un gran formato. La ausencia nada y de todo fortalece la fluidez del conjunto, cada letra se puede comparar con una nota en un ámbito musical. Mantendremos en línea armónica, el famoso verso en sintonía.  El monótono resuena, abriéndose y cerrándose, como una puesta en escena de la colección. Fuerte ruptura, paso de la unicidad a la pluralidad, certeza de una cuerda, un hilo para vibrar para cantar cada verso todo lo posible.

Todo el escrito en conjunto, son una combinación perfecta para poemas: sus obras, que abarcan el movimiento del texto, la sombra y la claridad, recuerdan tanto las creaciones contemporáneas del mejor género literario para escribir, para reescribir, para »  reiniciar  » los tejido de los días en que los hilos de la vida abierta se tejen y mantienen unidos.

 

Señal de rastro y susurro

Inicialmente un rasgo. Julio, rápido movimiento del pincel dibujando negro la hoja, inscribiendo su ritmo. Una línea como el primer sonido de una partitura, murmurando su paso aquí en la hoja y al mundo. Una característica como la piedra angular de una arquitectura que toma forma ante nuestros ojos. La música viene poco a poco, escucha. Y mira el techo del alma que está emergiendo. Entre la lentitud y la efusión, el paisaje interior está marcado con tinta y agua. Se congela allí por un momento como en el ala de un pájaro perdido. Degustamos un poco más de esta tranquilidad. Pero ya, en el negro y el agua, en el inmaterial evanescente, rascas la hoja con la pluma, en una pelea sin agradecimiento, los agujeros casi por la fuerza de los signos, inscribiendo la herida abierta bajo el lenguaje de la luz, en su velocidad, la loca oleada de notas golpeadas. Trazas, mides hasta el vacío. Y sabio del silencio encontrado de nuevo, tu mano cae, desnuda entre la base y la cumbre, la espesa tierra y el cielo infinito, al comienzo de la línea.

 

1.6. Entre los buses que van para Arequipa
— Pasando por Ica— / entre ficus & rocas soy la luz que horada los postes.
El horizonte incendiado de rosado & tus ojos/espejo retrovisor rosado/ es mi fulgor desperdigado de botánica de flores ya caducas para nuestros yoes que como dulce escarcha me brotaron del yeso:

1.6.1. a. tú= donde florecen los seres / b.yo = donde florece luz

              (caos & trabajo, por ejemplo)                ( tú & yo, por ejemplo

                                                                                    granadillas & mangos)

soy la luz que cruza la pista, toma su combi, come un toffy & adquiere la serenidad

                                             para mirar los buses/ a lo largo del puente… 
                                                                                      a + b = orgasmo.

1.7. Cuerpos dentro de otros, mientras yo bebo vino buscando mi ser Cuerpos —murmullo— dentro de otras hojas secas en el asfalto/Cuerpos —hojas— andando: amando /Cuerpos —acacia—dentro de vecindarios/con cable internet y /cabinas de internet Cuerpos —fluviales— dentro de ojos Cuerpos —indemnes/ Cuerpos quemados en estrechísimos edificios herrumbrosos / Cuerpos atropellados / cuerpos incendiados/ cuerpos sepul tados contra un siglo pi dien do auxilio/ Cuerpos dinamitados pi dien do auxilio/ Cuerpos tiernamente iluminados/ Cuerpos programados para matar/ de linquir ahora/ Cuerpos arqueados al pie del invierno/dentro de la bios/ botánica del fuego//sílaba profunda. (2)

 

Gramáticas de los Dientes de León. Es un avance cuidadoso y cauteloso de seguir los pasos de una página a otra, en este silencio que escapa y reconoce la página. Se explora, revive el alma del verbo, en el feroz rastreo del lenguaje, los gestos de sus palabras con múltiples formatos en espiral, y la lectura de ida y vuelta, así como en el título en el que el sonido de su nombre cae y resuena, despliega una serie de poemas con resonancia lúdica. «En ese equilibrio libre se anuncia el primer poema que marca la intención: permanecer libremente en equilibrio entre el sonido y el significado que sigue, si se sigue de él. De hecho, a veces, a fuerza de piruetas, y versos o rimas, ecos, rima prosa ligera, ingravidez verbal, a veces, en estos poemas generalmente cortos.

En este libro se enfrenta a la paradoja de la escritura que hace que las palabras parezcan estirarse como hacia un cuerpo, ansiosas de presencia, entregando lo real, y su propio diseño.

A través de sucesivas secuencias de versos, la escritura procede en secciones que al mismo tiempo puntúan el pensamiento, lo tienden y lo impulsan. Esta palabra poética observa los movimientos de la tinta, fija obstinadamente su objeto, sin desviarse, sin distraerse ni entretenerse: se mide por el vacío que atraviesa. Dice lo sigiloso, lo imponderable, que en el mismo movimiento se entrega y escapa, ya que tal es el lenguaje que al mismo tiempo cubre, viene especialmente, a través del juego del lenguaje. Cuyo cuerpo de poemas también está sujeto a fragmentación; a menudo autónomos, híbridos entre prosa poética con ritmos múltiples rimas y precipitados versos empinados, los poemas forman un conjunto de experiencias fragmentarias del mundo atravesado por el cuerpo, la mirada, el gesto y el color, la presencia necesaria del otro. La búsqueda de esta presencia: la colección cuya energía está prestada y es penetrada por la influencia del poeta.

Es por esta razón que a Julio Barco va teniendo una trayectoria literaria, siendo uno de los más destacados poetas de su generación.

Tiene también ejemplos literarios muy interesantes, principalmente en literatura moderna y contemporánea del país. Es artífice del zurcido de manera valiente de la nueva vanguardia literaria peruana.

Es como si, más que querer un poema como obra terminada, lo que interesa a Julio, es que sea la escritura de poesía como un modo de ser, de pasar, de suceder en el mundo. Incluso sus poemas transcritos y publicados emiten un soplo de descuido que les sienta bien: no son textos pulidos sino texturas ásperas, escritos que prefieren permanecer leales a los estados de inspiración o alteración en los que se originaron que perfeccionarse a sí mismos. El producto del trabajo.

En el libro, encontramos versos y las descripciones de varios eventos son reemplazadas por pausas protagonistas, reflexiones y conversaciones superficiales por un análisis cuidadoso de las experiencias. Por lo tanto, está claro que el autor introduce a propósito al lector en su mundo ficticio, creando una impresión de imprudencia. La ficción te invita a admirarla.

Los poemas recopilados por esta colección, para hojear la colección, uno se sentiría tentado a interpretar así el título que él mismo dio a su trabajo: los poemas de la primera parte, delgados como siluetas; a pequeñas prosas que se adhieren. Si la escritura vertical del poema evoca esos momentos en los que el arte nos lleva por encima de nosotros mismos, también hay versos para decir en la que se fusiona la prosa del autor, tan aterradora en su comprensión correcta de lo real, se abre a su vez en un vacilante ser.

Aquí hay un libro extremadamente rico tanto para el poeta como para el lector.

Arder es un libro que ofrece una amplia gama de experiencias que son difíciles de conciliar. 

Vivir el tiempo, detenerlo por escrito, cuestionarlo. Este es el desafío que parece estar envuelto por Julio, en su última colección: No encarcela al poema sino que lo libera/ pero al mismo tiempo se hace él prisionero de su quimera. Hay un texto que hace eco del péndulo despiadado de este reloj que gobierna nuestras vidas entre la memoria, la esperanza, la revuelta y, en última instancia, tal vez, para inscribir el único futuro sostenible posible: el de la escritura. Siempre al borde de lo indescriptible, este texto en el límite lleva una carga de imágenes que a veces provienen de la noche en forma de estas páginas negras insertadas en el libro donde derivan sueños, pensamientos nocturnos, la intrusión de ataques de delirio, en el flujo del tiempo, viaja la lucha de la escritura sería, en última instancia, la lucha contra el olvido, el borrado, una forma de seguir existiendo en este combate cuerpo a cuerpo donde se trata de pelear con el tiempo, incluso si sabemos que no tendremos la última palabra, la que no existe: «¿de  dónde vienen las palabras / el único deseo / de decir / el mundo que no existe / para / que se dispara? o para apretarlo en un párrafo? Imposible.

El poeta recoge los escritos de los demás para dibujar a veces sus propios escritos. Como este poeta que acumula los trozos de locura sin escrúpulos, que se utilizarán para escribir otras palabras más sabias. Quien escribe como poeta es un archivero interminable.

Este libro inclasificable, tan iconoclasta como su autor, apasionado coleccionista de lo inusual, se despliega como un extraño catálogo de singularidad poética. Se presenta como una especie de poemario aleatorio que despliega el hilo de prosas múltiples incesantes. Lo que se nos propone es una especie de paseo literario fuera de cualquier circuito lineal, un viaje apasionante donde cada lectura siembra un nuevo camino de escritura potencial sin llegar a encerrar este ser poético que el texto lleva y constantemente relanza:

 

Por una especie de puesta en escena, cada fragmento reportado plantea una nueva estructura gramatical poética, y se hace eco de otra por un efecto espejo. El poeta recoge los escritos de los demás para dibujar y ceñir su propia voz poética. Como Julio, el poeta que acumula los trozos de locura sin escrúpulos, que se utilizarán para escribir otras palabras más sabias. Quien escribe como poeta es un archivero interminable. Podemos encontrar entonces en este poemario, muchas referencias a través de las cuales se lee esta pasión poética, que involucra a toda la vida en esta colección incesante de sensaciones e imágenes.

Aquí hay un poeta cuyo verso es proyectado y arreglado en la página con una precisión desconcertante, lectura emocionante; cuyo verso es un pensamiento de verso dinámico, un pensamiento que busca en el corazón de la complejidad del ser y el pensamiento lo que provoca la energía de la escritura para transferir enérgicamente (vitalmente diría) la constitución, produciendo así un ritmo aparentemente fragmentado y discontinuo, incluso si uno entiende ese pensamiento, como lo sugieren varios colegas suyos, ese pensamiento está compuesto de un pensamiento rítmico toma forma en una tensión de extremos, entre fuego y aliento, entre cielo y rayo, entre trabajo e inspiración, en otras palabras, entre escritura y discurso, la tensión de un receptor-poeta cuyos sentidos están abiertos a lo complejo como a lo simple, y a lo cercano y a lo lejano, y esto, al frente y a los ojos del lector cuyo ejercicio de lectura (porque se entiende que la lectura de poesía requiere ojo y oído dispuestos al esfuerzo) es recomponer este pensamiento. 

Desde sus primeras líneas, Arder es un libro que te sorprenderá la nitidez de la escritura, la nitidez de la escritura: como una llama, una lengua a fuego, que cubre muy bien los pliegues de cada oración.
Una sucesión de versos que se establece con gran libertad. Apoyándose en su propia voz, colando sus huellas de fuego, como la estrella en el firmamento.

Julio, elige escribir, revelarse contra la propia escritura, y se revela contra toda resistencia intelectual.

Es este el cuarto libro del poeta Julio, y la primera edición ambiciosa de Editorial Higuerilla. El poeta demuestra con su nuevo trabajo, el alcance y la multiplicidad de la poesía latinoamericana a través de una ambiciosa y diversa colección de poemas. El libro es publicado por nuestra editorial independiente, que con esta primera publicación que en su corta historia ya pretende en convertirse en un referente para publicar algunas de las poesías más innovadoras procedentes de Perú y de América Latina. Esta edición contiene un prólogo de…, una pieza iluminadora que ofrece una introducción formidable a la poesía de Julio, así como claves interpretativas para comprender la poesía. Arder es un impresionante tour de amalgamas de elecciones estilísticas y discursivas que solo se pueden describir como interdisciplinarias con su fusión única de filosofía, cultura popular, ciencia y religión. 

Para el poeta incansablemente, también se trata de decir «lo que no se puede decir», este misterio de la existencia que captamos a través de la epifanía de una presencia:

Esta palabra encantadora quiere hacer vibrar »  la verdadera carne de la palabra  » para escuchar de repente la brecha que nos atrapa”. A la luz de nuestras grietas pasa la escritura y esta presencia al mundo que intenta captar el poema: A la voz del poeta responden muchas citas que cruzan los continentes en esta comunidad del verbo poético donde se fusiona»  el espíritu con el espacio.
En esta caravana de signos donde tiene lugar el viaje de toda una vida, cada poema emerge al final de la página como un resplandor: El aforismo se codea con el ideograma, el texto está escrito como un collage a la vez pictórico y literario donde se trata de hacer resonar esta voz universal del mundo que el poeta recoge en su palabra en una eterna primera vez.
 

Aunque compleja, la poesía de Julio ofrece al lector la libertad de pensar poéticamente, mediante aliteraciones, ecos sonoros, resbalones y paradas; Por medio de la poética, propone que el pensamiento se constituye así. Los agujeros sintácticos en el corazón de los versos y entre sí muestran con modesta modestia una palabra frágil, al borde de la caída silenciosa, para impulsar la energía necesaria para cruzar, «va de una palabra a otra de una imagen a otra / toca los agujeros (guijarros del mundo. La poesía de Julio es un extraño concierto léxico, entre reflexión, sensaciones múltiples, y alegría.

 

La poesía moderna traza un camino, en la arquitectura poética de Arder, el poeta está en busca de esta fuerza, ya no como un poder para cambiar el mundo, sino como una fuerza de revelación, apego. Un fuego que difracta la vida. Poesía y poeta, uno es visible ardiente invisible, el otro es ardiente palabra de inaudito. Juntos abordan el presente, agregan realidad a la realidad y crean más realidad cada vez. Pero (y allí todo cambia) lo que la arquitectura hace a la fuerza del asunto, la poesía lo hace a la fuerza de la palabra, da para ver más allá de la palabra: «Para nombrar el mundo, / para sacrificar el nombre de las cosas / para ganar su presencia. La poesía cava esta brecha entre el mundo y la palabra, donde está el lugar del significado, desde el cual el hombre puede vivir. La arquitectura se alimenta de ella y se basa en ella. «

Pocos libros de poemas de este tipo, que puedan leerse tan bien, su lectura es una colección de piezas líricas, por la insistencia con que, de página en página, obstinadamente persigue el mismo motivo, procediendo por variaciones, a veces en verso, a veces en prosa, con lucidez.

Julio Barco, es escritor, ensayista, poeta y profesor. Sus escritos incluyen poesía y prosa, o poemas verticales y horizontales, es decir, una estructura gramatical que abarca toda las direcciones, puede respirar, puede arder, su poesía cobra en el mismo papel vida propia, y va borrándose todas las delimitaciones.

 

En este poemario las palabras y la escritura actualizan un lenguaje propio, que existe fuera de nosotros, precisamente… – Recibimos el idioma, un lenguaje común en el que cada uno, cada uno expresará su singularidad. La palabra es un acto del cuerpo, que vive por el cuerpo, en el momento del cuerpo, masticando palabras en la boca. Ella es garganta, lengua, labios, dientes, pulmones, aliento, voz…La escritura es diferida.

En esto, el poema conserva tanto la memoria como el arrepentimiento del discurso. Se describe en una sola palabra, ya que a veces describo este intermedio, esta tensión «entre» que es para mí el poema en equilibrio y desequilibrio entre, por un lado, la inmediatez de la experiencia, El impulso vital de la palabra y la voz, por otro lado, la distancia de la mirada y la distancia crítica de la escritura. El sonido y el ritmo del poema son la presencia de la voz, la respiración vital, el cuerpo en él. Es, sin duda, de este impulso y de la magnitud de esta respiración, en algunos de mis textos, que nace la sensación de un potencial de habla. Pero esta energía de la respiración, este júbilo del lenguaje se combina con su rotura, tartamudeo, el blanco mudo de lo imposible…

La peculiaridad del poema es dejar de abordar el significado, desengancharse, en una insurrección del lenguaje a su murmullo en cuanto a su clamor, en la conciencia del poder del lenguaje que nos establece en la humanidad y en la conciencia igualitaria de su lenguaje.

 

(1) y (2) fragmentos de Arder (gramática de los dientes de león)

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