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LITERATURA PERUANA PARA DESCARGAR #34 «LA SUPER MAQUINARIA DEL REY SALOMÓN » DE EDMUNDO ROCA PARA DESCARGAR- GRA(TU)ITAMENTE

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TEXTO SOBRE LA MAQUINARIA DEL REY SALOMÓN (post lectura)

Conocí los primeros poemas de Edmundo Roca en un bello volumen editado en Cusco por Dávalos e Italo Passano. Enorme proyecto, -incluyeron voces de capos como Verástegui junto a un tornado de voces jóvenes de la fervorosa poesía del siglo xxi made in Perú (1)- De sus versos, rescaté su cuidadoso y afilado recurso de las imágenes y su oído para entender a los arcanos mayores y continuar el fuego. Luego lo manyé de algunos recitales en común – De Grot, por ejemplo- y terminamos publicando en lenguajeperu.pe uno de sus poemarios para libre descarga (1.1)

Ahora estamos frente un trabajo que apunta a la hibridez: prosa poética, relato, diálogos descafeinados, utopía millenial, discurso metafísico sobre la dimensión del ego y del artista moderno; sobre la dimensión del creador y las aperturadas dinámicas del árbol mental (2)

En el primer fragmento «la cabeza decapitada de un ángel que respira» (3) vemos los recursos estéticos del joven Roca: desfiguración de la prosa convencional, juego y exploración desde un lenguaje literario sobre lo literario, es decir, viaje a la lengua de la metaliteratura, a lo explorado por la vieja vanguardia – sea Cortázar o Bolaño– y un yo narrador que recuerda la urbanidad, la prosa caicediana e iconoclasta.

La historia se centra en un viajo y unos chibolos que desean conocer sus secretos literarias. De ahí nace la necesidad de buscar entre sus viejos y empolvados cuadernos algunos trazos y signos que los conduzcan a la magia. Como en la famosa novela El lobo Estepario, el personaje narrador de La súper maquinaria del rey Salomón, tras este itinerario para llegar a la pulpa del ignoto mundo de las letras, llega al «reino de los poetas».

Siguiendo también los recordados pasos de Fernando en su viaje por darnos el informe sobre ciegos, este joven descubre la fuerza de la literatura. Releyendo, pues, los escritos de El viejo, el joven recupera cierto resplandor ya desvencijado para su época. Hasta aquí la primera parte que, no obstante, el placer de la prosa lúcida y honesta, deja el vacío de que no concluye ni lleva a mucho.

Lo siguiente es un texto amoroso, Historia de amor # 5, donde se diserta sobre pintura y posmodernidad – Degas, Caravaggio, Bacón– para desembocar en un cuadro sobre la muerte y las relaciones humanas; sazonado por la presencia de una prosa veloz y juvenil.

Se destaca la nitidez de la pluma para dibujar la escena final: una joven y embarazada muerta, amoratada, entumecida, con el mentón desgarrado y la espalda moteada de heridas, atada, en un cubículo embalsamado de sangre, con una mesa y sus velas derruidas, y un libro abierta con signos y pruebas de un tipo de brujería, sortilegio que sacude la mente y las ideas, como un lienzo perpetuamente macabro. El siguiente (¿texto, relato, fragmento de una obra más vasta?) se llama La incógnita de la casa (4) -quizá el relato más flácido de este bello volumen- nos presenta – mediante fragmentos- la historia de dos amigos, que finalmente concluye con un embauco donde el personaje es víctima de una suerte de casita embrujada.

Finalmente, llegamos al cuento (¿relato, fragmento?) final del volumen: Arquiloco, nombre de un poeta griego olvidado que se hizo famoso por defender valores insolentes, que principia con una frase curvada «Vivo en un mundo de Santos que temen del infierno que ven y pisan» y con aliento místico y holderliano, nos abre un cantus apocalíptico y agónico. Pego un fragmento: « El mundo que hemos creado nos controla. La naturaleza a la que servimos nos ha deformado, pues tiene miedo a la desaparición verdadera: entregarse al éter sin la vivacidad de los bosques.»

Con todo esto, estamos frente trabajo variado, variopinto, como el horizonte de plumas de un pavo real, o el brillo de gotitas espumosas y doradas que refulgen contra los mares: es decir, un pequeño caleidoscopio de posibilidades donde -la belleza y alquimia de las letras de este joven artista peruano- nos deleitan con paisajes que permiten ver la giba de un mundo interno, intenso y armoniosamente desmantelado.

Tal vez llegó la hora de reinventar el viejo realismo peruano hegemónico -que ya tuvo sus capos (Vargas Llosa, a la cabeza, evidentemente) y probar, dejando la mente cual cometa entre las nubes, con el intenso «realismo mágico poético» que tiene, en nuestras tierras latinoamericanas, una larga y empecinada data desde Macedonio Fernández, el propio Borges o Bolaño, pasando claro por Cortázar, Lezama y su pupilo Severo Sarduy, entre otros grandes. Este libro, como la propia cualidad del personaje bíblico de Salomón, irradia cierta y clara luz. Pensar la literatura como máquinas, aseguró Enrique Alárico Verástegui Peláez, es entender su PROPIO y complicado y sofisticado PROCESO inherente e ínsito del cual nace su compleja y tenue y sencilla HERMOSURA.

Julio Barco, Seremsa, 2019

(1)Aquí pueden leer el artículo completo:
https://periodicoirreverentes.org/2019/03/11/poetas-poesia-made-in-peru/

(1.1.) https://lenguajeperu.pe/2019/07/04/poesia-peruana-para-descargar-20-germen-de-cristhian-gonzales-rosillo-para-descargar-gratuitamente/

(2)Sea el que conduzca al viaje interior, o al viaje verbal.

(3)A futuro, queda como tarea, estudiar la dimensión que tomó el recurso de la respiración, tanto en poetas clásicos como Lezama Lima o Jorge Teillier, como en los siguientes y raudos caminos.

(4)Por cierto, justo hoy leyendo el volumen II de la Antología de la poesía hispanoamericana moderna II -editado por Guillermo Sucre-, encontré unos versos de Braulio Arenas, sobre justamente el tema de este cuento: la casa. Copio y pego:

«Casa para vivir,
casa que el hombre busca
desde que el mundo es mundo,
desde que el hombre es hombre,
desde que el techo es cielo.» (y así: volvamos a la reseña)

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