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Camino al bosque silenciado, «Anti-canon poético (30 poetas peruanos, muertos e invisibilizados» seleccionados por Jorge Luis Roncal

Escribe: Julio Barco

Introducción
(breve comentario sobre el libro en ciernes)

Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continua; así, con ese delirio y certeza marcial, Whitman imponía respeto a los artistas viejos y jóvenes del arte poético. Es así que observamos como la poderosa obra de la escritura de la poesía peruana sigue fluyendo y mostrando su poder. En ese sentido, celebramos el reciente trabajo de Jorge Luis Roncal, editor incansable y poeta que nos entregó libros imprescindibles como Discurso de las intenciones puras. Hoy comentaremos su último trabajo Anti-Canon Poético (30 poetas peruanos, muertos e invisibilizados. Editorial:Contra cultura).

Antologías made in Perú
(esto sucede aquí,joven lector u lectora)

Dentro de su compleja sencillez, la poesía se nos presenta como un apetitoso campo de estudio y compresión. Si asumimos que cada poética es una flor, una suerte de ente vivo (elixir del uno mismo/ visión de voces/pluralidad del ser)con un perfume perfecto donde, al acercarnos lentamente, somos sorprendidos por la materia de una fuerza viva-creadora, por la nitidez de una voz (u voces) que fuerzan al lenguaje banal y anodino- gracias a un imperativo alquímico- a otro plumaje de vibraciones, veremos, en efecto, que la poesía y su arte son afines al cultivo de las plantas y las derivaciones de reino plantae. Quizás todas esas flores viajen en el pomposo barco fantástico de Pablo Guevara.

Pienso que nuestra enorme y boscosa Tradición Poética (1) crece en un bosque salvaje, – tal cual silabea Julio Ramón Ribeyro: la poesía peruana es una higuerilla salvaje, que crece y se multiplica en cualquier lado, por más escabroso e inclemente su incendio sobrevive y flamea. Donde el lector u lectora, aterrados y asustados por perder su apreciado tiempo en naderías poéticas se asoma a la inmensidad de la lírica nacional observa entonces el catálogo de las naves. Se abre el catalejo de la maravilla y uno ve la serpiente y el canto zigzagueante. Un bosque al final de cuentas -al principio- es una fotografía. Y una foto es un sentido limitado. Un catálogo al final es una constelación.

Sobre la selección ANTI CANON POÉTICO
(un oleaje de 30 voces)

Esta es una antología editada por Tulio Mora, un intento de Canon de la escuela que fundaron junto a Jorge Pimentel, Enrique Verástegui y Juan Ramírez Ruiz: Hora Zero.

Las fotos de los últimos bosques poéticos de nuestro país suelen presentar diferentes ejes. O bien son selecciones sobre una provincia, estupendos trabajos que actualizan la fotografía o nos devuelven nuevos rostros, oxigenando los ya reconocidos (2). O bien son selecciones generaciones de poesía peruana, respaldados por una sesuda y circunspecta polea de trabajos teóricos-semánticos-filosóficos-herméticos-canónicos- que solventen la cosecha de flores desarraigadas. O bien son selecciones de Grupos Poéticos (3) O selecciones silvestres de poetas under del momento. El libro que ahora comentaremos es una antología que desde su título «Anti Canon Poético – 30 poetas peruanos, muertos e invisibilizados.»

30 voces silenciadas: bienvenidos al bosque silenciado
(venid al vozque silenciado)

La ígnea voz del gran Raúl Brozovich silenciado por un límitante -e intransigente- campus de estudio.

Ya desde las líneas del prólogo Jorge Luis Roncal nos descubre la esencia de su trabajo: primero, cuestionando las antologías canónicas (porque suscriben un discurso de valoración estética) y, después, planteando un panorama que emerge desde las provincias de interior del país. Es así que se abre, anónimo lector u lectora, las puertas a este jardín.

De todos los poetas, selecciono los que ya conozco (Raúl Brozovich, Guillermo Chirinos Cúneo, Julia Ferrer, Rogelio Gallardo Bocanegra,Alberto Mostajo, Germán Lequerica Perea, Víctor Mazzi, Luzgardo Medina, Aníbal Portocarrero, Félix Puescas Montero, Edgardo Tello Loayza, Demetrio Quiroz-Malca, Mario Luna Coraquillo) y las voces que nunca he oído (Serapio Salinas Zevallos, René Ramírez Lévano, Juan Luis Velázquez, Percy Zaga Bustinza, Erasmo Alayo Paredes, Gilberto Alvarado, Jorge Bacacorzo, Mercedes Bueno Morales, Orlando Germán Vega, Enrique Huaco Menédez, Augusto Lunel, Diego Ántero Melgar, Rafael Méndez Dorich, Algemio Pérez Contreras,Hernando Núñez Carvallo, Algemio Pérez) Y aquí yace,señores y señoras, la verdadera propuesta de nuestro amigo Jorge Luis Roncal, abren un río de latidos silenciados.

Es un nuevo bosque de donde revientan las voces telúricas (Brozovich, por ejemplo), junto a voces de tono más cercano a la critica social (Adela Montesinos, Victor Mazzi, Jorge Bacacorzo), junto a voces más pegadas al hervor y delirio de la vanguardia de inicios de siglo XX (Alberto Mostajo (4) ) o al delirio de la vanguardia de fines de siglo (Guillermo Chirinos Cúneo), junto a voces oníricas y lúcidas (Julia Ferrer) o a silenciadas voces del sur peruano (Mercedes Bueno Morales) e incluso a poetas no tan conocidos del movimiento de Hora Zero (Mario Luna). En fin, una opípara y verdísima arboleda.

Las voces del vozque
(cantos de cierre)

Alberto Mostajo, puneño autor de la Canción infinita, ave perdida de la primera trinchera de la vieja vanguardia peruana.

Y aquí, amigos y amigas, una serena selección de los mejores versos de todo el libro, para abrir sus paladares lectores e invitarlos a disfrutar de este imprescindible volumen: Erasmo Alayo Paredes (Cojo en mis manos la lluvia/ y sé/ que alguien me sigue amando/ desde algún lugar); Gilberto Alvarado (¿Dónde las cantutas estandartes,/ los clarines de fiesta,/ la música del agua?); Jorge Bacacorso (Chicata era un obrero/-nombre que suena a largo día / a pan sin molde/ a pantalón calato/ a morador del viento/ a gran guerrero/ y a seguro funeral en estos pobres días); Raúl Brozovich (De nuevo finos hoteles de los canallitas de la «alta sociedad»/Apagones/ Fuego/ y/ Mierda/ Radiolas/ Embrutecidas dirigen su furia/ Amanece/ Luz de neón); Mercedes Bueno Morales (Árbol artífice/ ya columpiándose en el trapecio/ de los contrafuertes andinos/ ya agazapado al fondo,/ de la quebrada abrupta/ o ya sombreado el bohío/ del villorrio,/ dibujas un lírico esguince/ en el cromo jocundo / del paisaje altiplánico); Guillermo Chirinos Cúneo (Grita un niño enfermo y las telas de calor, vibran. El cerebro estallado con sus ojos violetas. Contempla -erizo y tromba aúrea- el cráter de la lunea negra); Julia Ferrer (y ella /va/ cantando/ riendo/ llorando/muriendo/danzando/ mujer transparente/ de patas de garza); Rogelio Gallardo Bocanegra (Te comprendo sobre todas las hieles. /El Amor es raíz./ Me conduce hasta tus fuegos puros./ Si no te amará/ nunca habríate sentido cerca/ ni tocado tu alma íntegramente); Orlando Germán Vega (Tú me buscas/ y el río vigoriza su caudal); Enrique Huaco (Me gustaría poder obrar con las manos; enseñar a alguien,/ Por ejemplo, /A desarticular una palabra); Manuel Ibáñez ( un hervidero de piedras y vapores/ muriendo al fuego/ como un vaporoso nacimiento); Germán Lequerica ( En la búsqueda del alba/ el hombre tiene inevitablemente cien pies/ cien manos/ y una estrella prendida en la memoria); Mario Luna (Tener una canción apretada en el pecho/ y andar todos los días/ por todos los caminos/ por todos los pueblos/ por todos los lugares); Augusto Lunel ( Y en la flor más armoniosa del mundo, donde habita el niño más amoroso de mundo, al centro del universo); Víctor Mazzi (Aún amo el cielo/ que se disuelve en tus pupilas/ el aire de tus olvidos y esa/ olorosa sustancia); Luzgardo Medina (De niño me puse puñados de sapos en los bolsillos, por eso, hasta los más despreciables me amaban); Diego Ántero Melgar (Como pliego de papel bond la luna ha caído en los tejados, i con qué naturalidad se ha arrugado haciendo sombras); Rafael Méndez (Si damos crédito/ al rinoceronte generoso y académico/ se tratará de una maniaca gelatina); Adea Montesinos (Necesidad vital: ¡El pan cada mañana!); Alberto Mostajo ( Todas las tintas ensayan/ sus colores sobre los horizontes./ Un siniestro labrador/ ha pasado tres veces/ su arado sobre mi corazón) (Arde el circuito/ de mi angustia total); Hernando Núñez Carvallo (Fue si ojo de agua. / Él tuvo la certeza/ de que podríamos vivir/ si ensanchaban los valles); Algemio Pérez (Para el amor/ yo siempre seré un niño); Aníbal Portocarrero (No necesito un árbol para ser un árbol. No necesito tener frente mis ojos al mar/ para sentir su aroma salobre y enervante,/ yo también soy un océano a veces); Félix Puescas (Amo la plenitud de las cosas, lo bello y lo monstruoso, y más aún, lo monstruosamente bello de las cosas); Demetrio Quiroz ( Sé de un huerto que arde en luz/ de sus frutos, en mis frutos y el amor;/un huerto vivo, dulce, renovado/ en la canción); René Ramírez ( Canto los jóvenes cadáveres. Respondo a la generación heroica); Serapio Salinas (Y solo fui/ Una desmayada flor); Edgardo Tello (Me hallarás con el viento/ Entre todas las cosas); Juan Luis Velázquez (No busques jardín de flores/ la cosecha/será de otro por lo fue/la primera siembra); Percy Zaga (Ha caído el corazón/ a tu orilla/ y rodado como/ un pez) (Lima, 2019)

(*)Julio Barco (Lima, 2019) Director de Lenguajeperu.pe Autor de los libros Me da pena que la gente crezca, Respirar, Arder (gramática de los dientes de león), La música de mi cabeza volumen 7 y Arquitectura Vastísima.

Notas

(1)Las mayúsculas, interesado lector u lectora, las uso para poner hincapié en la tentativa de lo que subyace bajo una Tradición: juego de poderes, juego de sentidos, es decir, configuración de un Logos, es decir, enhebramiento de un sendero.

(2)Antonio Claros, por ejemplo, es un caso de un poeta que, salvo dos antologías, El bosque de los Huesos (Antología de la nueva poesía peruana 1963-1993) selección y prólogo de Miguel A.Zapata y J.A. Mazzotti y la que editó Bethoven Medina, Edición Extraordinaria Antología general de la poesía La Libertad (1918-2018) ha sido ninguneado de otras considerada canónicas. Volvamos al punto.

(3)Sea Kloaka, Hora Zero, Neón, el Club de la Serpiente, Mutantr3s, Sub 25, Dragostea. Por ejemplo, pueden revisar el excelente y frondoso texto Los broches mayores de sonido, organizado por Tulio Mora, Paúl Guillén y Geronimo Pimentel.

(4) Los interesadosen este autor pueden dar click aquí y bajarse su poemario Canción infinita.

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