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LITERATURA PARA DESCARGAR #36 «POESÍA GENITAL » DE HUGO VELAZCO -PARA DESCARGAR- GRA(TU)ITAMENTE

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Desde el inicio, Poesía Genital, primer poemario de Hugo Velasco, nos muestra su bitácora: erotismo y desenfado.

Desde el inicio, la separación: «(M=mujer, H=hombre)» nos presenta la bifuración sexual de los sujetos poetizados.

Es en el primer poema donde también hallamos otra pista «la ardorosa maduración de la fruta»; siguiente las temáticas de la fruta y poesía a lo largo de la historia de la poesía tan solo peruana podemos observar como estas se relacionan en un intenso diálogo. Es en Oquendo el libro que se abre como quién pela una fruta, o en Verástegui y su lírica de las ciruelas, donde vemos su presencia; Hugo nos la señala también como la posibilidad del potens, es decir, la maduración como la fecundidad de la obra de pensamiento poético.

Quizá la fruta sintetiza tanto el goce sensitivo como el símbolo de la poesía: embriaga tanto como enseña, es decir, poetizar deviene en un acercamiento a los azúcares para la cosecha. La misma idea vuelve en el poema 3HM donde la voz dice «ven/vuelve esta noche/siémbrame/ y entregame un nombre» La idea de sembrar y nombre son similares a la idea de la fecundidad, y esto genera en la poesía de Velasco un acercamiento al cuerpo erotizado, o al lenguaje de los cuerpos que se gozaron hasta los límites de sus propios nombres. Ello acerca este poemario a un itinerario de cuerpo, donde el ardor poético reverbera dentro del símbolo, para desmenuzar el instante, o intentar retener algo de aquellos tiempos donde «nos desordenamos (…) desprendidos momentaneamente de la disciplina urbana»

Esta disciplina o doxa es la que, justamente, aterriza en la necesidad del poema como ventana hacia los nerviosos subrepticios de lo real. Entonces en esta poética sobrevive un intento de revolucionar las estructuras de la realidad desde la ubicación de cuerpo subjetivado. Es así como se comprende el sigiloso lenguaje de los cuerpos buscándose a sí mismos dentro del vacío de la hoja donde el gozo permanece como titilante como un astro. Vemos también acercamientos a diferentes tipos de lenguaje o registros. Por ejemplo:

¿Qué nos quiere decir Hugo Velasco en este poema de signos erotizados? Primero que la presentación nos acerca a su propia definición. Tanto «Eroticono», que es un signo y el erostimo; «Poema Gestual», que es parte de un ademan del lenguaje; «Verticono», (?); pareidolia (?), nos permiten configurar un sentir ligado a la vanguardia. La hoja como escenario de los propios resortes del poema. La hoja como el escenario de la formulación de la realidad y sus aristas. La realidad del icono desordenado de sentido. Este punto de libro nos retrotrae a la mente los juegos de las últimas páginas de Los detectives salvajes, donde una forma se abre a una mirada gestalica. En el poema 11 poemas humanos, 15, 20 y 24 vemos del mismo modo usos de la imagen para amplificar el sentido del texto. En 11 poemas el uso de una radiografía y en 15 una taza roja que dice «el sexo nos tiene», ambos nos acercan a la necesidad de narrar el espacio mental desde la propia corporalidad. El poema 15 es también un súbito intento de esencializar todo el discurso «el sexo nos tiene«, que se acerca al propio juego de autor de ponerle a cada poema un HM. El 20 nos muestra más explícitamente la imagen del coito y el24 que nos acerca a la realidad más popular de ciberespacio del facebook: «el meme»

Es así que, en el poema 18 HM expresa «Ésta que arroja su figura JPG (1,684 KB) soy yo» El regreso del discurso al propio sujeto creando el discurso y mostrando la subjetividad del propio proceso nos acerca a la dimensión casi cubista que expresa el yo del hablante para motrarnos una cualidad de ruptura, posmodernidad, libertinaje, es decir, un baile dentro de lo estipulado y sus propios límites.

Si, por ejemplo, Symbol de Santibañez se apropia de la replana para construir su mundo; o Verástegui se apropia de los saberes epistemologicos, científicos, gnoseológicos, gnósticos para crear el propio; vemos en Hugo Velazco una aproximación a la relación de los cuerpos en las diferentes realidades de la «modernidad»o «posmodernidad». Vemos en conclusión un uso del lenguaje virtual como espacio para decir y enfrentar al lector hacia sus propios usos de ser y estar, donde la poesía se amplifica hasta ser un cúmulo de posibilidades que nos acercan a lo infinito. Esta es una poesía que se fagocita con el internet y -simúltaneamente- la búsqueda de los cuerpos que se adoran en la cópula y vuelven su cópula un fruto, delicioso como el oleaje luminoso (y amarillento) del verbo.

Julio Barco, Lima, 2019

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