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LITERATURA PARA DESCARGAR #37 «Polución Nocturna» DE MATÍAS JOSÉ MORALES -PARA DESCARGAR- GRA(TU)ITAMENTE

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Los primeros poemas que leí de Matías José Morales fueron los que apareceren a veces en su muro del facebook: poemas que juegan desde una mirada nada solemne, a expresar la cotidiana de su mente y del mundo. No era difícil ver en su trabajo con su propio lenguaje la herencia de seguro de los poetas antepasados de su país: Rodrigo Lira, Mauricio Redoles, Fernando Rivera Lutz o también Claudio Bertoni. Y algo más atrás las vanguardias, donde Nicanor Parra SERÍA EL JUSTO ABUELO DE ESTE NOBEL autor.

Es que,como todos los que leímos las obras completas de PARRA SABEMOS, HAY UNA FORMA DE UTILIZAR EL LENGUAJE DIARIO PARANO SOAMENTE DEIR LO FREUENTESIN PARA CRÍICAR o desencajar los mecanismos de su uso y así expresarlo -sin ese lírismo acostumbrado- abruptamente. Lo cierto es que todas estas influencias que se me vienen ahora a la mente, me daban la idea de que su itinerario iba por un camino ya explorado en su tradición. Ahora bien, Polución Nocturna, a diferencia de sus post poéticos, tiene un orden más templado y un programa de aspecto límpido.

Ya desde el inicio nos advierte de que va su lengua poética: la falsedad como inherente a la situación creativa (un poeta/ toma medidas suaves y tersas) para pasar a la enfermedad de la vida («el veneno es inmune al deirio de sentirnos/vivos») lo QUE LLEVA FINAMENTE AL YO POÉTICO A LA SOLUCIÓN DE HACER UNA SUERTE DE «hacer un invernadero al fondo del patio/para cultivar hortalizas fuera/ y meter una vaca dentro» Esta graciosa metáfora esboza un art poetic cuyo dilema va girando sobre la crítica social. Un poema como Las cosas acaecen (pág.19), por ejemplo, nos tramite un tanto de la bitácora del poemario: un discurso disociado entre la realidad como tal y los conflictos que encierran:

«Un niño de dos años —no sabe hablar lenguaje adulto— se para y grita:

«Hagamos figuritas de plastilina. Yo haré un padre ausente. Y tú, una madre culpable catalogada inocente».

Este instante, nos dibuja desde el umbral la posición de las diferentes miradas de una realidad múltiple. Bien narrada desde lo infantil hasta colindar con la dimensión adulta. Quizá en este poema también se mezcle la reaidad de este yo, sumerjido y perdido en el Capita de inicios de siglo, y usando las herramientas más inmediatas para dibujar los planos de su constructo.

Entre la claridad de una realidad nada agradable, nace la manifestación de la infancia como una fuerza que reactiva la creatividad aunque se disocia a lo largo de su camino. Su choque también expresa los estrechos paisajes de la posmodernidad (o neoliberaismo de estos tiempos) sobre la subjetividad, ampliando de modo coloquial ciertos desgastes. Es por ello, finalmente leemos:

Entre vómito y vómito
—tuvo una reflexión sublime— el viejo Juan levantó la cabeza
y exclamó:
«Si no voy a culpar
cerdos por comer basura tampoco culparé contemporáneos
por defender dictaduras»

Un yo niño contra un yo alcoholizado que busca, en la poesía, aunque la comprenda como un desegaño, una forma de redención o de fijación a la crítica de cómo te lacera el mundo. La situacion de la voz del personaje dentro de este libro, entonces, se nos muestra de modo mas visceral, como un testimonio de lo que la realidad en si afirma violencia, un un discurso que se agrega a la tradicion oral y conversacional, desatando una actitud crítica e iconoclasta de su poética.

Destaca también el uso de los diferentes registros entre lo culto y popular de su poética. Aparecen los personajes de Walt Disney, con críticas a los poetas de la época y con paisaje de la vida virtual y/o disociaciones sobre la propia realidad, la música, la rebeldía, la multimillonaria Google junto a profesor chileno Maturana, o el ser indico, o la revolución de ser un «ser de luz led» (como sugiere en uno de sus versos) con zapatillas Air Max y elucubraciones sobre la realidad del futuro. Esta divergente exploración nos abre los límites de los registros, o cuela entre ellos, diferentes significados, apropiandose de lo ya tercamente conocido. Esto amplifica los registros.

Creemos por eso que, aquí hay la búsqueda de iluminar la marginalidad desde la crítica y el desenfado (no solo a la realidad cultural, literaria, o política, sino ala del propio uso de lenguaje), como una forma también de comprender su yo y sus falsias desentender. Creemos que la lucidez del autor puede llevarlo a críticos, aunque urgentes, derroteros, POR DONDE la lengua explosiona, como una desenfadada ola, como un ala bifurcada, como un mastín verde, o como una polución nocturna en la mente frescamente chamuscada del lector(a) (También váido e interesante lo que se afirma sobre el agua)

Mientras las vecinas de la cuadra conversan y en los charcos de las calles oscila el viento cargado de densas tonalidades, hay poetas que clavan la simetría de la realidad con pinceles tanto lúdicoscomo lúcidoz, siguiete la fuerza y empuje de la primera vanguardia del siglo pasado. Ojo, fue justamente la vanguardia -desde los ultraístas hasta los nadaístas colombianos- quiénes criticaron el orden de lo simbolico -y sus ejes internos-desde su arte. Es obvio, que la crítica latinoamericana, con Octavio Paz, a la cabeza desentrañaron el interior de la vanguardia: locura y creatividad, desenfado y lucidez, tradición y plasticidad. Ello brota -tenuemente, como helechos-por estas páginas. Hay la voz del joven poeta no necesariamente pegado a los líneamiento de lo literario como un ámbito de reglas y órdenes.

Hay una poesía que busca un lenguaje idóneo que hace simbiosis con la realidad virtual, -que se comprende a si misma como lenguaje lúcidamente usado- lo que propone a poetacomo un hacker de sentidos. Estamos frente aun texto que sortea los uso del lenguaej de la realidad. Un arte tanto crítico como fresco y contestatario. Estamos entrando a la época de la experimentación con el caos virtual.

Julio Barco, Seremsa, noviembre 2019

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