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Entrenamientos núbiles contra las rosas en el pelo & otros poemas de Carlos Cavero

 

BIODATA

Carlos Cavero nació en Lima en 1978. Narrador por vocación y poeta por capricho, ha tenido que dominar el arte de los malabares para distribuir el tiempo entre su hija, el trabajo no literario y aquellos ímpetus enfermizos que lo empujan hacia el aislamiento y las motocicletas. Ha publicado Capturas de escafandra (Apogeo, 2018) con el único fin de que su hija sepa quién fue su padre cuando él ya no esté, y como ella ya lo sabe, lo más probable que no vuelva a publicar nunca más.

 

ENTRENAMIENTOS NÚBILES CONTRA LAS ROSAS EN EL PELO

«Estuve en el infierno e hice una promesa:

cuando salga, regresaré y sacaré a otros de aquí».

(Marsha Linehan).

 

Ando lamiendo el rastro de una baba

no sé quién la dejó sobre mi boca

he vuelto de correr y con las aves martillando

tediosas aleluyas madrugadas a capela

quiero matarlas a pedradas

el vello de mi pecho arremolina

lamidas que se extinguen como muertas las estrellas

cuando siguen dando luz como gigantes prometeas

tengo una rosa

en el cabello

yo solo quiero un abrazar de buenas noches

pero me brilla esta baba entre las púas

se seca en antebrazos que no puedo

tatuar por el pavor a que los muerdan en las aulas

corbatas de mishima allá donde el pecado

menstrúa cada abrazo de la paz / cada butaca

por el pasillo hacia las hostias y son filas de ismaeles

alegres cervatillos en la paz de una montaña

donde todo se perdona con podéis ir a la casa

pero padre yo no tengo

índices

para aquellas piedades básicas

que según algunas voces me merezco.

 

 

NO ESTAFETA

Logré escabullir para mí
la membrana plástica de un soldado
que aparentaba ser de plomo hasta el contacto

Escribo desde la baranda de una pista
sin luz en faros que se matan de hambre
aunque ahora ante el arder de los motores
alumbran prematuros mordiendose el ábrete
sésamo / erotizan el hartazgo con la argucia
de quien siempre va de prisa

Me recuerdan a mí mismo en las edades de avaricia
/ primera infancia
sobre todo porque a oscuras y en el rombo de una sala
es poco probable
que alguien alcance a leerme
la memoria en el ámbar de los ojos

No es muy tarde
pero jamás llegaré a tiempo

Prefiero perderlo todo
que ganar
si para la victoria
debo
resignarme
a calzar zapatos nuevos.

 

 

HOZ DE GALATEA

La incisura te abre apenas una boca
me tragas
pico de ángel marino una cantora de las piedras
me aprietas
hilando con los pechos encremados
y las piernas
esperas como aguardan los errados
de todas las ciencias
a que las placas de la Tierra los derroquen

Pero tú
hincada en el itsmo jamás hierras
me abordas y pateas
el tablero
te acomodas
sobre mis muslos
las costuras de la carne se nos atan
nos lamemos
el vello corporal con la lengua en sal de maras
te encajas en mis dedos y te doblas
logras que eyacule toda la tarde

He errado hoy a sabiendas
de esta ruta que es la tumba
de los faetones
lo supe al escogerte
y pontifico
apretando tu cabeza entre mis manos
amada mía
que si bien nosotros ansiamos
perfección cada brazada
son solo las pérdidas
las que terminan anclándonos

En tus aletas
jamás busqué una amohada
pongámonos de pie aunque los cuellos
los genitales los huesos del pómulo
hayan encontrado el analgésico perfecto
y no quieran moverse

Dejemos que la alquimia continúe segregando
vamos a saludar con pañuelos de la casa
(o ropa de verano que ya no usemos)
cada embarcación varada
y desde nuestra azotea
riámonos muy fuerte
de aquellos que
no pudieron
lograrse.

 

 

TRENZA

Tengo una mujer que juega con mi pelo
recién hoy he notado
la trenza que en diseños espontáneos
dejaron en mi nuca sus dedos
materialización de la paciencia
una construcción que levantada
en paralelo a la memoria
nace del sabernos recostados
así estemos de pie
y mirándonos de frente
incluso abrazándonos
por la espalda
o cuando se me cierran sus pestañas
en el pecho.

 

 

SIBILA DÉLFICA

 

(en voz baja
te llamaré siempre
mi pequeña curadora de lienzos)

 

me jalas de los brazos y no entiendo
cómo puedes con mi peso
hoy disfrutas mi expresión de asombro
no permites preguntas
ni respuestas
solo golpeas y golpeas
hoy sé que en realidad vas a sanarme

arrodillada auscultas
las pendientes que he escondido
bajo hojas de filodendros
combustionando a salvo de tu vista
las barrí con el espanto de que alguna
te tragase los pasos

es la primera vez que irrumpes en mi casa
con esta carcajada tragándotelo todo
tan segura de tu cuerpo

has venido hoy armada y en el pecho quemas lumbre
eres otra
y bajo la cintura
la forma en que hoy caminas
me recuerda el quebrar de las figuras
heroicas de los libros:
los caballos
la avalancha
las aureolas boreales

hoy he aprendido que el amor y sus rezagos
pueden tomar a un muerto de los cabellos
y hacer que cante

tengo mucha
mucha vergüenza
de estos precipicios
que solo se llevan a los ciegos
los tristes y los necios
sobre todo cuando lloran
en silencio y a ojos secos

te pido que no mires y golpeas y golpeas
de verdad quieres llevarme entre tus brazos
al borde de cada risco
entre tus senos
cuidando mi cabeza
con la rabia en la cereza de tus labios que se muerden
blindada entera por la cólera
me muestras la fuerza de tus caderas
me muestras los dientes
me muestras que no existe
peligro alguno de rodar hacia la guerra
allá abajo donde ejércitos de plomo se derriten
sin escudos

te pregunto
si no sería más fácil empujarme
pero tú solo me absorbes y me estrujas
se contrae tu rostro con el ímpetu
me pides que te embista con todas mis fuerzas

(me pides también que llore
pero yo no recuerdo cómo)

hoy es martes y a las dos de la tarde
eres hermosa dormida
eres sibila
délfica

ya no estoy vacío

hoy he sentido que tú fuiste
la que ha entrado en mi cuerpo.

 

 

LOS EPITAFIOS

Sobre la cuenta regresiva hasta el regreso

a nuestra cama

la estampida

logras dilatarme estos vasos musculares

se distienden es la hechura

de una mujer que desde cuadras gasolina

se monta en mi regazo

para ondularme con la carne que se ofrece

degollando en Ramadán a los corderos

piscinas de sangre

me extraña mientras plano y en el lápiz

soy piloto automático y paleta

ella asienta sus caderas

se posa y me repite: “¿A quién le perteneces?”

ella lluvia ella alimenta ella los párpados

estos segundos somos vena

a veces brilla en nuestros ojos

algo que pudiese ser Amor

pero es Tristeza

porque el tiempo persiste en su litigio ya ganado

contra el humano

en caravana de regreso hacia la tierra

y ya conoce

los epitafios.

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