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Termina el invierno y yo río de todo & otros poemas de Alfaro Roy Tunéz

1

Termina el inverno
y yo río de todo
solo en mi rabia.

No hay una jarra con agua
diáfana.

No hay otro oficio que desorder

las flores del lenguaje.
Limpio el polvo de mi habitación,

sereno, como
un sacedorte

perdido en la luz de su
meditación.

Abro mis ojos nítidos.

No sé de qué va mi poema.

Igual lo escribo, lo gozo, lo palmo
en el regocijo de su desmesura.

Abajo la pirotécnia verbal.

Empieza Navidad y sacamos
el arbolito, cargo las cajas empolvadas,
me río
de mi abuela preparando
con nostalgia

el Nacimiento.

Toda mi vida es prosa que enhebro
en mis cuadernos

Me excitan estas cosas: existir
como un verso bullicioso
delante de tus ojos.

La ciudad ya sabe de mis ojos.

Y yo ando como
una espada enhiesta.
Y clavo mi lenguaje
en los corazones.
La masa escucha
Todo.
La masa no
existe.
Somos individuos.
Cerebros.

Absoluto de una oración compuesta
de cierto delicado alboroto.

Pronto me aburro. Quiero gritar.
Irme a otro lado.
Abrir una casa,
escribir un soneto,
jugar un poco
conmigo mismo.
Salir corriendo
del show de mi lengua.
Quiero ganar
el mayor premio
del mundo.
Y que la gente
se enamore de mi voz.

Marco Martos acota:
«Los poetas son reconocidos
tan solo
por su apellido.»
Hinostroza sentencia:
«Posiblemente
real, todo convulso.»
Pero fluyo.
Dejar de ser yo
para ser páginas
de Joyce
o Verástegui.


Mierda, estar vivo.
Mierda, poesía.
Mierda, mis ojos.
Mierda, las palabras son cristales.
Mierda, me aguijoneo de realidad.
Mierda, la ciudad y su nerviosismo.

Mierda, las colas, la corrupción, el cáncer.

Y escribir todo esto en un cuaderno
kilométrico
que viaje
por tu mente.

Suenan las motos en las calles.
Mis amigas se pierden.
Vendedores de fruta cruzan las calles.
La realidad
es el único poema
que escribimos.

Yo puedo hacer que broten
metáforas
locamente en estas líneas
como
tu piel dorada
o los
Vendedores de polvito
para matar hongos
de la entrepierna, adultos,
ingenieros de sistemas,
médicos adictos a las novelas pornográficas,
yo,
solo y sereno,
alto como un abeto,
escribo en la esquina
de la Avenida Principal.

Todo el invierno lo llevo en la necesidad de hablar.
Todo el invierno caló y caló en mi
lengua.
Todo el invierno es este tartamudeo.
Y ahora estoy acurrucado a este silencio.

En la necesidad de respirar tranquilamente. Vi
tantos rostros que pronto olvidaré
Amé
tantos instantes.
Ahora no sé qué pensar.
Mis enemigos sugieren
que no aman
mis versos.
Yo los amo a ellos
porque me causan gracia. ¿Qué es la
realidad? ¿Qué
el universo?
Cósmicamente hablando, me
siento a
tu lado a ver
el amanecer en la carretera.

Todo el cielo celeste blanco lindo.

Pronto tendré 30 años.
Y mi cerebro convulsiona.

2

Ser el que cierra su ventana
y no desea ver a nadie.

En mi mente me digo,
calma, loco, calma.

Todo irá bien.
No te angusties.

tu ebrio corazon.

Nada sino
palabras que
nada contienen
salvo tristeza
Y duraznos gigantes
o cuadernos
de la nueva poesía peruana.

En la tarde,
mis ojos buscan tus ojos.

En la tarde,
no hay ojos
no hay oportunidades laborales
solo fósforos
solo
pequeños palitos inútiles.
En la tarde,
hay cierta nostalgia
de la que me río
sulfúrico
para escribir mi siguiente
verso
nervioso
Nada vetusto
para un verano próximo.

Y en mi mente me digo,

Y en mi mente me digo,
calma, loco, todo pasando.

3

Llega casi Navidad y recordamos todo.
Año perdido en nuestros
cuerpos calientes.
No entendemos ninguna calma.
Sé que tus versos sonarán
diferentes a los míos,
lo cierto es que todo
lenguaje es un espejo.

Ergo, yo manyo
la
Simetría de nubes blancas pasando
por mi casa.

Gente robando
en las noches. Niñas saliendo de taxis.

Prostitución de venezolanas,
delincuencia núbil, ¿y deseas
que te hable de las rosa de la mente?

Me gusta caminar por los jardines oscuros
de mi mente.

En el tedio, en el tráfico, entre versos
y
nerviosamente veo,

y ansiosamente siento

publicaciones.

En estos años, cruzan
los trenes, las estaciones,
las flores

y la sinceridad
es el cielo que persigo.

Nada más que carne
ropa perfectamente planchada.

Nada qué recordar.
Ni ofrecer a los siguiente siglos.
Somos una masa confusa.
No fuiste a conocer el mundo. Tus ojos
no vieron el
Mar infinito frente a ti.
Ni aspiraste
la sal del misterio.
Tuyos fueron los domingos errando
Ni una locura idea repercutió
en tu mente,
convulsionando lo Real.
Una luz, no obstante,
te ilumina.
Una luz, no obstante,
brilla siempre
en ti. Y eso es el Poema.
Y se inicia de nuevo el viaje.

4

Llegó de madrugada.
La esperé en el Paradero.
No llegaba y regresé.

Frío, soledad, calles.

La encontré cerca a mi casa.
Pensé en algunas novelas
sobre hombres
y mujeres
hombres y mujeres
conociéndose de madrugada.

La escritura
de todos los cuerpos
de la ciudad.

Baños mojados, desierto,
establecimiento de comida rápida
y tu menete aburrida mirando
un celular.

Caminamos un rato.
Subimos al cuarto.

Fui hasta el barrio
vecino a comprar hierba.

Fumamos. Nos desnudamos.

¿Por qué ahora
entonces,
estoy tan triste?

5

Estoy aburrido
Ansioso.
Termina el año.
Nada hicimos.
Nada ganamos.
No obstante,
nuestra gozo
es infinito.

6

Mi cuarto y su caos.
Mi caos y mi mente.
Libros abiertos como palomas
destrozadas.
Pienso en las mujeres que amé
Pienso en las
que amaré
La poesía
es una muchacha que amamos.
Y todo el desorden
de mi mente, su
elegante luz.

7

Perdí mis viejos poemas
de amor.
Los había escrito
hace unos meses.
Era otro tipo.
No hay ninguno ahora
que valga la pena.
Mi yo
no es el de aquellos
días.
Me río
de mi yo
de esas épocas.
Yo ahora
sé que no estoy
sino lejos
de esos
poemas.

8

Perdió sus poemas
de amor e intentó
escribir otros
que no fueron tan buenos
como los primeros
Ahora no sabe
dónde están.
Tal vez entre
los papeles que vendieron
al cachinero.
O solitarios
bajo otra ruma de papeles.
O en los ojos
de alguna muchacha.

9

No tengo amigos
con quién salir a pasear
hoy.

Diáfano
es la luz.

Todos trabajan
y viven como adultos.

El cielo es anaranjado
rosa fuscia azul celeste cobrizo
negro.

La Soledad de repente
me asalta.

La Soledad
y su largo circunloquio.

La Soledad
y su virtud de racimo luminosa.

Las calles
son la arquitectura
que dibujo
sobre mis ojos.

No hay objeto
que temblorosamente
alumbrar.

Nada más
nítido
que ser un contacto
de facebook.

Pasas una mañana
casi explotando
Y necesitas
caminar.

Un café es nada más
que un escritor
en paro.

Detenido por mi cobardía
sigo viviendo
en la casa de mis Padres.

Más específicamente,
de mis Abuelos.

Paseo mis dedos
entre mis dedos.

Nadie en la calle.
Silencio.

10

Nada más que aportar
a la Lírica Peruana.

Salvo anotaciones
Graves
De asuntos nimios.

Nada qué decir
sobre sobre los
folios de las eras.

Soy un gato
gordo
bebiendo café
en un vecindario
rojo.

Libros delgados
de 70 páginas
listos para
ser comentados
en
el internet.

Prosa
comunicativa,
elocuente,
poesía fluvial
metáforas
como tilios,
largas calles
de poesía exhausta
como la mente
de un linguísta
enhebrando
su teorema
y su metamorfosis
sobre lo álguido
de almácigo
de tu signo.

Anuncios de
programas
pasados de moda.

Nada qué decir.
Seré siempre
el que se sienta
al fondo.

Y nunca hace
las tareas.

Y besa
libremente
a las niñas
infinitas.

Subrayo un verso
y miro la pared
vacía.

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