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“Una sociedad secuestrada” /Por: Jorge Rojas

Han pasado miles de años desde que el homo sapiens sapiens apareciera en el tercer planeta y se esparciera en cada rincón de la faz de la tierra, desde ese “momento cero” se inició en el humano un proceso evolutivo constante y que con cada descubrimiento e invento ha ido desarrollando con gran celeridad la herramienta más importante con la que cuenta y con la que ha creado arte, ciencia, costumbres, creencias, es decir ha creado cultura, esa herramienta es la inteligencia humana.

En todo este proceso evolutivo y hasta entrado el siglo XX, el hombre ha demostrado hasta que punto puede llegar su intelecto y su capacidad creadora; ejemplo son las máquinas que ahorran horas hombre (artilugios mecánicos que hacen el trabajo de cien hombres a mayor velocidad, mas cantidad y con un acabado mas fino), estos avances tecnológicos han facilitado la vida de los seres humanos, haciendo más accesibles las comodidades a mayor a cantidad de personas y genera un movimiento económico como nunca antes se había visto. Este avance transformo al hombre en un ser consumista (pero ese tema lo reservare para otro artículo).

La aparición de la radio y la televisión, marcaron un punto de inflexión en la capacidad intelectual del humano, ya que estos inventos, acortadores de distancias, facilitan la transmisión de información; luego apareció la internet, que en su tremenda expansión por el ciber espacio ha logrado que casi todos los humanos podamos conectarnos en cualquier momento y desde cualquier lugar del mundo. Estos tres inventos han sido trascendentales en nuestra historia y cumplen en común con algo que siempre ha exigido el hombre: “la comunicación que elimina las distancias o la comunicación en tiempo real”.

En su libro 1984, Eric Arthur Blair, mas conocido como George Orwell, nos habla de una sociedad sometida a un poder político que controla las vidas de las personas, a quienes hace creer que la felicidad se encuentra en aceptar que deben ser controlados, para que la humanidad continúe un rumbo de convivencia pacífica y así llegar a la verdadera felicidad; pero que en realidad se trata de un gobierno totalitario, que usa la manipulación y la violencia como medio de control mental; formando personas sin alma, vacías, hombres ejecutantes más no pensantes, un mundo en el que a través de las pantallas de televisión, el gobierno le dicta al ciudadano las actividades que debe realizar, un “gran hermano” que siempre está pendiente de que todos cumplan las reglas, una policía del pensamiento que actúa a la usanza de la GESTAPO Nazi o la policía secreta purgadora del nefasto Lavrenti Beria; un mundo en el que existen cuatro ministerios que son todo lo contrario a sus nombres, un gobierno que controla lo que lees (si es que lees).

George Orwell autor de la importante obra 1984

¿Es acaso que ya estamos viviendo en una especie de sociedad orwelliana?, me parece que estamos muy cerca; la tecnología que en principio nos brinda comodidades sobre todo en la comunicación y las informaciones, poco a poco ha ido gobernando nuestras vidas, para lo cual utiliza algunos de nuestros sentidos y se esfuerza por inutilizar a otros; el sentido que mas se ha explotado es el de la visión, esta es la época en la que la audio visualización rige; en el libro “HOMO VIDENS” el gran pensador Giovanni Sartori, nos habla de la sociedad teledirigida y de cómo la televisión y las nuevas tecnologías han creado una “dictadura de la imagen”, que perjudica el desarrollo intelectual del ser humano, lo cognoscitivo se hace precario con la calidad de información que vierte la televisión sobre el cerebro humano, por lo tanto la capacidad de razonar, pensar y crear en el hombre se empobrece.

Hoy por hoy ese aparato infaltable en las salas o dormitorios de nuestros hogares (televisor) emite imágenes llenas de color, con un contenido simplista y vacío, es una televisión que propaga el facilismo e inmediatismo en nuestra sociedad; que sexualiza al audio televidente con imágenes de mujeres y hombres semi desnudos, acompañada de sonidos casi catatónicos y de letras violentas y sexistas (a los que llaman música). Esta información que nos llega en grandes cantidades, no es exclusiva de la caja boba, pues la radio también hace lo suyo emitiendo “música de moda” de muy baja calidad, algunas estruendosas y otras simplonas.

Pero lo peor ya está entre nosotros aproximadamente hace 20 años, más o menos, es un artefacto más peligroso, un portador de tecnología muy adictiva y que está siempre junto a nosotros: “el teléfono celular”. Creo no estar alejado de la realidad al afirmar que el smartphone, si el inteligente, pues se ha hecho indispensable en nuestras vidas; lo llevamos constantemente a cualquier lugar, lo usamos desde que nos despertamos, queremos estar al día con las novedades informativas o saber cuántos “me gusta” le dieron a alguna de nuestras originales publicaciones en las redes sociales; lo usamos a la hora de comer y a la de ir al baño, lo usamos todo el día hasta que nuestros ojos se cansan y nos dormimos, y así el ciclo se repite por siempre. Han notado que atreves del celular las parejas discuten, se reconcilian, piden y exigen disculpas, se cierran negocios, se hacen transacciones, se roba, se extorsiona, se invade la intimidad, se desea lo mejor a un amigo o familiar, se informan sobre eventos, se practica el bullying, el grooming, la sextorsión, el sexting y etc, etc, etc; todo lo hacemos usando la internet mediante el teléfono celular.

Pues bien, el celular acorta las distancias, nos brinda rapidez en las comunicaciones y nos entretiene, pero su mejor virtud es la de deshumanizarnos, nos vuelve más individualistas y poco empáticos con la colectividad, nos vuelve más fríos; nos está convirtiendo en autómatas y sobre todo nos esclaviza, por lo tanto no es tirado de los cabellos el afirmar que somos una sociedad secuestrada por la tecnología, una humanidad dependiente y amante de su amo; la tecnología que un momento nos ayudó a ser mejores y desarrollar nuestro intelecto, pues ahora nos esta involucionando física y mentalmente, y lo peor de todo es que lo sabemos pero nos gusta ser esclavos de ella (una especie de síndrome de Estocolmo digital). Cuando adquirimos un celular lo que ocurre es que el celular nos adquiere a nosotros.

CONTRACULTURA


JORGE ROJAS, actualmente dirige el espacio Contracultura A B.H. donde desarrolla entrevistas y difunde pensamiento crítico.

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