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Ensayo: El hábito de la subversión (parte 1 y 2) por Max De La Rosa

El ensayo «El hábito de la subversión» de Max de la Rosa, director de la fan page Historia del Arte-Perú con estudios en Derecho, comprende:

1.    EL HÁBITO DE LA SUBVERSIÓN I: La ideología y la subversión

2.    EL HÁBITO DE LA SUBVERSIÓN II: El latente fantasma del monarca

3.    EL HÁBITO DE LA SUBVERSIÓN III: Perú, una república en formación hacia el estado de derecho.

4.    EL HÁBITO DE LA SUBVERSIÓN IV: Neoliberalismo cultural y panegírico de la Política

5.    EL HÁBITO DE LA SUBVERSIÓN V: Espectando la pandemia en los mass media

6.    El HÁBITO DE LA SUBVERSIÓN VI: Interludio I

7.    EL HÁBITO DE LA SUBVERSIÓN VII: Biopolítica, arte y espacio público en el contexto actual

8.    El HÁBITO DE LA SUBVERSIÓN VIII: Interludio II

9.    ELHÁBITO DE LA SUBVERSIÓN IX: Habitus, racismo y posición social

Hoy en Lenguaje Perú ubicaremos las dos primeras partes del ensayo.

I La ideología y la subversión

«La democracia no ha existido nunca.
No la hubo ni siquiera en Grecia,
donde estaba reservada para una élite»[1]

Habría que des-satanizar la palabra ideología que por el uso anatemático de los medios con respecto a los terroristas ha mistificado una herramienta de pensamiento, es decir una interpretación alterna del mundo, junto a una propuesta estructurada, los cual es lo más sano y lo más necesario en un país, donde el peruano promedio recibe “ideas”/conocimiento de los medios de comunicación, los cuales en casi todos los casos se hallan limitados al dictado del mercado, es decir, escandalizar. De modo que en la generación reciente la palabra ideología suena a maledicencia, a procacidad a recuerdos recientes de horror y terror.

Del mismo modo, la palabra subversión. Se denomina subversivo en los medios de comunicación a los terroristas, a los guerrilleros, a los que protestan; así también se denominan como subversivos a quienes salen a las calles a reclamar sus derechos básicos, en este caso, los Derechos Humanos, y a quienes se indignan frente a alguna injusticia realizada por grupos de poder económico, que a la postre, son quienes en realidad gobiernan y no un presidente elegido con un plan de nación. (Terminan siendo sólo empleados que deben obedecer a sus jefes, gremios empresariales que les pagan para dirigir el país en favor de sus intereses aun contraponiendo los intereses de un país, de una nación, así también sucede con algunos congresistas)

La pregunta sería hoy: ¿Podríamos denominar subversivos a los grupos económicos de poder que performan el aparato político, es decir, nuestra república, para sus intereses, en contra de la mayoría de los ciudadanos, recortando derechos vitales, recortando territorios que ancestralmente le han pertenecido a naciones originarias? La palabra ideología y la palabra subversión son una peste en los medios a nivel neurótico, desatan en el espectador promedio ansiedad y miedo. Las palabras ideología y subversión, en los medios, determinan en primer orden a un enemigo. Otra pregunta surge acerca de esta dinámica ¿Los gremios de poder económico en nuestro país poseen una ideología?

Veamos que dice la Academia, sobre la palabra ideología:

“De idea y -logía, sobre el modelo del fr. idéologie.
1. f. Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.”

Sobre, la palabra subversión. El subvertir en el panhispánico nos indica:
“‘Perturbar o trastornar [algo, especialmente el orden moral]’”. Asimismo, el Diccionario de la Academia nos indica, sobre lo “subversivo”:

“Del lat. subversum, supino de subvertĕre ‘subvertir’.
1. adj. Capaz de subvertir, o que tiende a subvertir, especialmente el orden público”

Retomemos, no toda ideología es terrorista o de un enemigo. La subversión consiste en perturbar o trastornar un orden moral o público. ¿Por qué los medios han creado esta suerte de sinécdoque con estas palabras? ¿Todo protestante es subversivo o está ideologizado? Sabemos bien que en muchos momentos en nuestro país han surgido movimientos de protesta por pura unión de comuneros, campesinos de manera espontánea; así también han protestado guiado por una ideología política, por un partido político ¿El problema es que tengan ideología, que tengan partido o que protesten? ¿Quién o quiénes se benefician de calificar como subversivo e ideologizado a todo aquel que proteste?

En primer lugar, que tengan o no un partido, que sean guiados por un partido político no tiene nada de irregular, nada de negativo, es más bien, loable que un grupo de personas se reúna, piense y actúe en favor de su comunidad. En nuestro país actual ya no hay, sí, me atrevo a decirlo, no hay partidos con ideología, hay partidos que se venden a los intereses de quien o quienes les pagan la publicidad para llegar al Congreso. Con respecto a la segunda pregunta ¿Quiénes se benefician? Tengo dos respuestas, primero, obviamente, debemos tener en claro que los medios se miden por la capacidad de llamar la atención, es decir, entre más escándalo causen mayor será el hype, por eso es común el uso de clickbait hoy; así también se usa desde hace décadas la falacia de énfasis o acento.

Sin escándalo, sin grandilocuencia, sin gancho no hay consumo, sin consumo, no hay dinero, entonces, el jefe, gremio, el dueño, el grupo, el conglomerado, la corporación, la empresa no gana, sino pues, pierde. Y no tiene ningún sentido abrir una empresa si vas a perder dinero, no tiene sentido, pues, bien es cierto que la intención de lucro mueve el mercado y es un elemento fundamental en la sociedad, pero también depende de cómo se inserta en el mercado, de cómo es que enfrenta su responsabilidad social. En fin, los empleados deben seguir la línea editorial del periódico, canal o medio informativo web, es decir, informan y no informan según cómo sus jefes han decidido que las noticias se den. En este sentido el producto informativo depende del mercado, como también depende de una línea ideológica, la de sus jefes. 

El neoliberalismo, como bien sabemos, tiene como objetivo vender contenido inocuo, es decir inocuo, para grupos de poder económico ¿Qué sucede si le haces pensar o analizar la realidad social o política a un consumidor/cliente? Puede cuestionar por qué toma Coca Cola y no una limonada o el porqué se siente más cómodo tomándose una foto en Starbucks, que tomando quinoa, y pan con palta en carretilla. En esta misma línea, también en el área cultural, los libros que se venden, para nada pueden hacer cuestionar el stablishment, el status quo, eso sería ideológico, eso sería, hasta subversivo. Esta ideología no solo consiste en vender, sino mediante este contenido vacuo de ideas trascendentes convertir a las personas, en solo ello, consumidores/clientes y hasta mano de obra barata o en términos más humanos, cosificados o reificados.

Para mí, la prueba más evidente de que esto ha funcionado excelentemente es que en nuestro país, el peruano promedio entra en pánico cuando se habla de estructuras de poder. No sé si es porque en el colegio no aprendieron nada o porque les da miedo el tema y se retiran a una suerte de epojé que culmina en una risa neurótica de desesperación al verse freudianamente expuestos con respecto a eso que ya saben/sabemos pero nos cuesta asumir y no realizar alguna acción.

“Ninguna vida es igual

tampoco los pensamientos,

tu mente puede hacerte ir en tu contra

mientras crees que vas por el camino correcto.

Ninguna vida es igual

tampoco los sentimientos,

tu corazón puede idealizar a una persona

cuando sabemos que no hay ser humano perfecto.

Unos quieren una vida normal otros no quieren una vida normal,

una vida normal que no existe.

Ninguna vida es igual

tampoco del mismo precio,

mientras unos valen una fortuna, otros solamente lo que llevamos puesto.

Aquí lo único normal, son nuestras desigualdades.”[2]

II: EL LATENTE FANTASMA DEL MONARCA

«…creo que el Perú existe es a pesar de la derecha,

 que utiliza su nombre y sus símbolos para protegerse»[3]

“… el mayor triunfo, este sí de proporciones, de la hegemonía neoliberal en los últimos treinta años ha sido su dominio en el mundo de las ideas. Pero no como elaboración ideológica, sino como reiteración y cuando han podido imposición metódica, de un conjunto de principios importados que han sabido desempaquetar para organizar nuestra vida cotidiana. En esto no se diferencian de los encomenderos que también traían su catecismo importado y lo imponían, por ello quizás el hedor colonial de ambos”[4]

El fantasma monarquista, basado en Bodin, se refleja en el área de Realeza en la revista peruana Cosas; en llamar aristocracia limeña a la gente reunida al recibir al príncipe hace unos años; en el espanto de un grupo de personas con poder frente a la educación del pueblo que aún hoy en 2020 son considerados como «pobladores», no vecinos, como indios sin derechos; hieden a cabeza de rey cercenada y agusanada, a tartas enmohecidas de María Antonieta, a sotana de cura pederasta, a «Me llega el pincho tu filtro, cholo de mierda». Lima es todavía un espacio donde confluye en la mente de algunos la idea de una superioridad racial, de un virreinato, de un feudo y de siervos.

El siervo para estos huachafos es el trabajador precarizado, que si se educa es terrorista, que si reclama sus derechos fundamentales y humanos consignados hace más de setenta años en la Declaración Universal de Derechos humanos, es un marxista leninista, pensamiento Gonzalo, MOVADEF un radical, un subversivo. Nos quieren alejar de la educación para seguir dominando, para seguir teniendo un grupo de gente servil y arrodillada. Aparentemente a esta gente no le llegó la noticia de que esta es una República, que vivimos en una democracia y en un Estado de Derecho, donde todos somos ciudadanos, que todos tenemos los mismos derechos.

Hay una fantasma monarquista, y eso también es ideología. Pero claro, como la palabra ideología ha sido satanizada. Señalan «ideología» o «ideologizado» a todo lo que no es de su postura, de su cosmovisión, de su manera de interpretar al mundo. La Revolución no es violencia, la Revolución, hoy es la educación, la visibilización del racismo, de la discriminación, desnudar los grupos de poder, y sus intereses económicos en cuya faz perviven ideologías ya vencidas, ya destruidas, retrógradas, antivida, antihumanas, de violencia interespecie fascistoide en la que destacan su raza, su sangre, a sus jefes. Es una tribu que desea mantener con ideas oníricas y fácticas en lo económico su posición de privilegio.

Es un hecho que la CONFIEP se halla ideologizada, Roque Benavides, hace unos días se pronunció frente a las medidas en política económica por parte del ejecutivo y dijo: “Las reacciones del ejecutivo son muy antiempresa privada”. Les dan préstamos dónde la garantía es el impuesto que le cobran a los trabajadores. Y tiene la desvergüenza de hablar sonseras. Roque vive en un universo paralelo ¿Qué quiere? ¿Un reino? ¿Anarcocapitalismo? Hay que ser bien caraduras y estar bien alejados de la realidad para decir tremendas sonseras. Deberían estar agradecidos. ¿Un gobierno comunista/antiempresa privada le daría un préstamo de la magnitud que se ha realizado en un país donde la gente muere en las puertas de los hospitales y las clínicas cobran medio millón de soles por curar el COVID-19?

Nuestro país ha pasado por una etapa en el siglo XX, denominada República aristocrática. Se llamaba así por que había una oligarquía que se pasaba entre sí, el poder. Décadas después, esta manera de gobernar el país, terminó por explotar, llegó el denominado Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas, el cual, bajo el liderazgo de Velazco, mediante políticas culturales y económicas reivindica al hombre andino. Una de estas acciones fue expropiación de tierras a hacendados. Un gobierno denominado como lo peor que le pasó al Perú, como una acción reivindicatoria necesaria. Obviamente los oligarcas al verse sin sus posesiones se espantaron de la peor manera, generando traumas que aún hoy perviven en su memoria.

En ese sentido, no parece ser que la historia avanza definitivamente en un progreso hegeliano, sino más bien en un péndulo; y apocalípticamente considero que, si no hay reacciones sociales, viviríamos en un eterno retorno. En esta misma línea estos grupos de poder al parecer quieren mantenerse en una oligarquía que perviva sistemáticamente. Estos grupos tienen una actitud de desprecio por posición social, y en muchos casos también por raza. Se dice acerca de estos grupos que viven en una burbuja, y es cierto, es una burbuja/palacio(su propio Versalles), pues el espacio urbano también es sectorizado, cabe mencionar el denominado muro de la vergüenza entre Villa María del Triunfo y La Molina. El cholo/el negro/el pobre/la criada ingresa, claro que sí, como empleado/a, como trabajador/a precarizado/a, y que ni piense en tener derechos laborales, eso es ideología, eso no es urgente, eso es rojo. El que pide derechos(derechos que ya se hayan consignados en la Constitución) es el enemigo, el terruco, el subversivo.¿Quién es realmente el subversivo aquí? ¿El que exige se respeten sus derechos o quién se niega a brindárselos? ¿Quién es el subversivo el que protesta o el que paga congresistas para que cree leyes a medida de sus intereses económicos, aún en contra de la salud pública o eliminando/omitiendo derechos laborales para la clase trabajadora?


[1] Entrevista a Pablo Macera. 1980. Hildebrandt, 2018:285   Hildebrandt, César. (2018). Cambio de palabras. Editorial Debate. Lima, Perú.

[2] Metamorphosis. ¿Todos somos iguales?

[3] Entrevista a Pablo Macera. 1980. Hildebrandt, 2018:283. Hildebrandt, César. (2018). Cambio de palabras. Editorial Debate. Lima, Perú.

[4] Nicolás Lynch. 4/5/2020. Otra Mirada.

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