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Coro de ladridos & otros poemas de Patricio Contreras Navarrete

Patricio Contreras Navarrete

(Puente Alto, 1989)

Poeta, editor, educador y crítico literario. Ejerce como editor y gestor cultural en la Editorial Anagénesis. Fue becario de la Fundación Pablo Neruda (2012) y ha participado de festivales y encuentros de poesía tanto nacionales como internacionales. Parte de sus poemas aparecieron antologados en Zapatitos con sangre: 66 poetas del fútbol (Editorial Cuarto Propio, 2016) y en revistas impresas y digitales de Chile, Perú y Argentina. Ha publicado el libro Calle abierta (Balmaceda Arte Joven Ediciones, 2016) y la plaquette Territorio en disputa (Ediciones Punto G, 2018). Actualmente reside en Valparaíso y prepara un libro de poesía titulado Bolero.

Coro de ladridos

Hoy salgo de nuevo a la calle
los poemas me suenan en los bolsillos
pero no son monedas / no valen nada
en la indiferencia del tráfico regular
donde personas van y vienen como mercancías
como basura orgánica / abono para el suelo
pasos sobre la tierra muerta de las ciudades
pisadas en el piso de los pueblos contra las policías
o en el punto muerto donde se confunden
y la poesía no vale nada / recuérdalo:
no vale nada sin importar en dónde nazcas
y por eso vence / molesta / perdura


Me levanté / o fallé en el intento
viendo pasar personas como monedas sueltas
ovejas contadas en el rebaño que me duerme
y no sé si realmente me levanté / o si escribo
mientras ocurren los días con total lentitud
no hay forma de comprar algo de paciencia
quizá vino y pan pero nunca estas palabras
que no valen nada y por eso vencen
porque no pueden ser compradas
es decir: consumidas y luego desechadas
como productos vendidos en el tráfico regular


Me gustaría levantarme / o quizá cantar
boleritos infames en un corazón vuelto cantina
donde bailen estos poemas que no valen nada
y no sé si realmente me levanté / o si bailo
hasta que sangren mis pies y mis palabras
en este corazón que es un bolero o una cantina
o un buen lugar donde beber sin pagar


Y así cantando y bailando me gustaría
entonar este poema como un chincol que cante
sobre el árbol deslucido que adorna esta avenida
que va de la vida hasta la muerte y viceversa
donde pasan rebaños / monedas / personas
y no sé si realmente me levanté / o si canto
entre la fe y la furia / el amor y el dolor
y la persistente ausencia de dinero para pagar


Necesitamos / por sobre todo necesitamos
seguir caminando cantando escribiendo bailando
aunque no sé si me levanté / o si escribo
persiguiendo nuevamente el amanecer
por esa larga avenida donde pasan las cosas
que no valen nada / mucho menos que la poesía
o ese perraje flaco y sucio que somos
escribiendo / ladrando contra un rebaño de ovejas
que pasan y pastan por la misma avenida
mientras ladramos y ladramos y ladramos
con ganas de llegar pronto al cielo
para morderle las manos a Dios

Av. Pedro Montt

Abrir paso por la Av. Pedro Montt
para discurrir entre vivos y muertos
plástico parrillas objetos sobrevivientes
del último apocalipsis diario / los pacos
persiguiendo a medio mundo: pares e impares
al compás de Juan Gabriel en el parlante vecino
o el reggaetón de turno / cualquier cosa que haga ruido
preferible a ese silencio que nadie quiere escuchar
porque sólo se sentiría la desesperación / el intercambio
de las mercancías que siempre valen menos
que el dolor que las produce / o el evidente desgarro
de tener que venderlas sin creer en ellas / por necesidad
por tener que hacer algo antes de morirte de hambre
o por el hambre de tener más y no ser menos
o por el hambre en su estado absoluto / sin dobles lecturas
por la cantinela de siempre / por bailar con la fea:


la plaza de la Victoria es un centro comercial
Av. Pedro Montt: como tú es el capital

Lennon de los suburbios

Un paco a caballo nos bota la caja de vino. Lo imitamos cuando se va. Galopamos en caballos imaginarios siempre alegres y borrachos. Llegan más pacos. Nos golpean en las costillas y nos meten al furgón. Vamos nerviosos y enchuchados. Nos llevan a una comisaría de Recoleta. Constatamos lesiones cantando consignas y protestas. Seguimos borrachos. Nos llevan al calabozo junto a un punky y un viejo que les vende droga a los turistas. Dice que al amanecer vayamos por un mariscal al mercado. Empiezan a pegarle a mis amigos. Lumazos por todas partes. Grito y palo grito y palo grito y palo. Me saco la ropa y me siento en loto con una cadena de plata entre las manos. Me la regaló mi viejo hace un par de días. Les grito incoherencias amenazas espirituales muertos que vuelven para penarlos. La locura es el único poema que nos librará de todo encierro. Los pacos paran de una. Es ilógico y los han entrenado para la lógica. Foucault estaría muy orgulloso de mí. Una paca trata de no mirar. El punky del calabozo me mira alucinado. El viejo se ríe vacilando el triunfo del absurdo. Nos reímos a coro como hienas salvajes. Somos una comunión de santos y locos. No nos golpean más y nos sueltan al amanecer. La libertad es el único poema que vale la pena escribir.

Amor antiyuta

A la Gaby, bajo toque de queda
con amor y complicidad

Intentas gritar en medio de la noche
una paca culiá te persigue en sueños
la policía ha logrado meterse en nuestra cama
aprieto tus manos y tu corazón retumba
es una cuchara golpeando una cacerola
afuera se oyen gritos / la gente corre
la juventud lucha por mantener el fuego
son corazones / son cucharas golpeando cacerolas
un helicóptero cruza la noche y la comprime
la gente increpa a la yuta desde sus edificios
yo pesco un peñasco y lo tiro hacia abajo
tú te ves hermosa haciendo ruido en el balcón
nadie quiere dormir / nadie quiere despertar
y leer cifras inexactas en la TV / oír la voz
del verdugo hablando en cadena nacional
ese cúmulo de imágenes nos perseguirá en sueños
la policía ha logrado meterse en nuestras cabezas
mi pesadilla es ponerme un chaleco amarillo y golpear
a quien ha entrado en un súper con las manos vacías
a quien ha entrado en la vida con las manos vacías
y tú te retuerces por salir de ahí / agarro tus manos
y me gustaría agarrar a palos a esa paca culiá
me gustaría defenderte hasta más allá de lo real
pero una baliza roja anuncia el fin de nuestros sueños
Chile tiene la forma de una gran mordaza
alguien nos vigila en medio de la noche
el horror es no saber si lograremos despertar

Ruda

Ella me mira con ojos oscurecidos
es un día nublado a punto de estallar
entre la bruma que emana de la taza:

una infusión de ruda servida sobre la mesa

En sus sueños carga con las imágenes
que anteceden a la tormenta
presagios funestos / un cementerio perdido:

el inconsciente como precipicio

La pobreza no sólo es
nuestra permanente ausencia de dinero
también el moho que cubre mis palabras

La caja de pastillas sobre el velador
espera a que Pandora revele
sus demonios y su esperanza
desatando al fin la tempestad

Innuendo

La muerte llegó en busca de Farrokh Bulsara
y se encontró a Freddie Mercury: un artista y su máscara
el travestismo como juego de superposiciones
un personaje tanteado ante el Gran Teatro del Mundo
donde hombres y mujeres escriben su guion
para una obra montada siempre igual

ESCENA I
Freddie es maquillado
va a grabar su último videoclip
la cámara lo enfoca de frente
y sonríe

¿Cómo dramatizar tu propio deceso?
¿Cómo interpretar tu canción de cierre?
Brian May dixit: Freddie sufría dolores pero
podía disfrutar de lo que más le gustaba hacer

A veces eso sólo duraba un par de hora
porque se cansaba mucho / Sin embargo
durante ese par de horas lo daba todo

Cuando no podía tenerse en pie
solía apoyarse en una mesita
se bebía un vaso de vodka y decía:
“Cantaré hasta que me desangre”

ESCENA II
Entre la vida y la muerte
todavía hay algo en disputa
Freddie lo sabe de antemano
y actúa

El arte debe ser una apuesta
a doble o nada / la conjugación
de ética y estética hasta el minuto final
hasta que alguien intente echarte del escenario
sin poder sacarte vivo / sin lograrlo ni a palos

ESCENA III
El show continúa en otra parte
el circo se va de la ciudad
Freddy se marcha con él
y canta

Tren al sur

Voy camino a Purranque en un microbús rural. Conocí a una cabra bailando en un bar de Valdivia y ahora la acompaño a ver a su padre. Antes nos quedamos unos días donde su madre en Osorno. Extraño a mi familia y llamo a mi viejo. Me dice que a mi edad también estuvo en Purranque. Es agosto o septiembre de 2013. Entonces recuerda: pocos pesos dos amigos pellejerías trenes a Frutillar la dictadura. Conozco la historia pero me gusta oírla. Dejo que continúe. Describe la plaza de Purranque. Me dice que es un pueblo sencillo y acogedor. Más tarde sabré que es verdad. Corto. Ya no hay trenes pero me siento en uno. Le cuento todo a mi compañera de viaje y sonríe. Vamos a ver a su padre. Yo no esperaba encontrarme al mío en la punta de rieles. Los tiempos se confunden y los caminos se cruzan. Mi asiento toca la ventana. Vamos pobres y contentos por viajar así.

Y tu amor es una vieja medalla

Cada día parece peor que el otro
basura que se acumula / desechos
de terra ignota o de vertedero ajeno
cosas que no sirven para armar lo real:
tú y yo decidiendo lo que haremos
sin policía posible / sin dudarlo casi
por el simple hecho de hacerlo y así
hasta lo real: dos o más personas siendo
lo que son en todo lugar y cuando quieran
hasta definir en conjunto lo que será real


Y así entonces / sucesivamente hasta que
el amor sea un saber o un lenguaje posible
de usar y de compartir y de acceder a él
como un río sin dueño o una mano amiga o
una plaza liberada y compartida / o tú y yo
decidiendo lo que será real / lo que mañana
se construirá sobre estas batallas dadas y eso
que crezca del suelo en estos días de furia

El gran tirano

Caminar por la plaza Echaurren es
transitar por diversas temporalidades
subir por calle Clave hacia tu propio vacío
recuperar en el súper / percibir el bolero
que viene sonando hace décadas por ahí
con el himno del Wanderers entonándose
afuera del Lugo’s / para luego salir a fumar
con mi amigo piurano Gian Pierre Codarlupo
y reímos / porque hace frío y debimos mear en el bar
porque la noche brilla como un cuchillo en la Echaurren
Ximena Rivera enciende su cigarro / vive un poema
que podría ser el mismo barrio sucediendo en el paisaje
mi tío Guillermo baila cueca chora en el Liberty
todos reímos / podría ser cualquier día y cualquier año
el amor del mundo parece estar hecho de Valparaíso
y la noche sucede / y cantamos y bailamos y seguimos
transitando estas calles que son un atajo a la nada
recuerdo que perdí mi dinero en el bus y me angustio
pero compran un pisco y una torta para mí / las amistades
que deambulan a altas horas de la noche para beber
para tragarse la existencia entera y luego devolverla
como el vómito de los perros en medio de la Echaurren
yo y la Gaby escuchamos boleros en Las Cachás Grandes
Viridianas me odian por pelearme con vagabundos
un viejo le dedica una canción a su padre y lo hace llorar
y todos lloramos / porque son duras las calles de la Echaurren
porque aquí todos sabemos qué cresta es la pobreza
por eso seguimos / cantamos a coro un bolero bellísimo
la felicidad también es posible en la plaza Echaurren
y ningún pastero podrá robárnosla / la defenderemos
brindaremos ruidosamente por ella todas las noches
hasta que vuelva el esplendor / hasta que el Wanderers
vuelva a salir campeón y desate de nuevo ese carnaval
porque ningún paco culiao podría quitarnos esa idea
por eso resistiremos / hasta volver a conquistar esos días
hasta que lleguemos a fin de mes con el corazón contento
hasta que escribamos juntos ese bolero definitivo
y luego simplemente lloremos

Amor completo

Dibujas algo con la mano en el aire
decoras casas que no existen y quizá
nunca tendremos / nadie lo sabe pero
el amor es un refugio cuando afuera llueve
es un lazo de complicidad que habitamos
como horneros entre las ramas y el barro
y la luz de un nuevo día que se acerca

Mano a mano quedó hecho esto
y podrá pasar mil veces la ventolera
traerá noticias y caos y nuevas ramas
y barro a su paso / lloverá nuevamente
para que veamos bien lo que construimos
y tu sonrisa brillará como el sol en las ventanas
de una ciudad donde todo se hizo para morir
menos el amor del mundo creciendo entre la hierba

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