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pensamiento creativo

Carta de Waldo Frank a Luis Alberto Sanchéz (1951)

I recall very well Chocano visit to me, one afternoon at my hotel in Santiago. My impression is unfavorable, chiefly as concerns myself. I was prejudiced against him; I considered him a partisan of the Peruvian President (Leguia-LAS); I knew vaguely of his encounter with one of yout associates (whom I believed he shot); of his poetic work I knew little of anything. In consequence I was coldhostile. He sensed this at once. As I recall he received my hostitily in a very gentlemanly, even gallard manner. Without dignity- to give me a different picture of himself than what he assumed me to have. He told me, he was not a reactionary, that he was not a partisan of American radicalism (in his own terms) and of his simpatia with my own position and my own work. I was cold, unreceptive- I am afraid I was rather stick- necked and stupid. I think he came of better an invisible and objective eye- witness, instead of asking frankly for his opinions and values, I was rather «shut» -and I was also prejudiced against his work, for what Id read of it seemed to me (unjustly) to be all rethoric. I was a very young man and arrogant man in those days. The talk was no long. I do not recall it in detail. I do recall my impression of large, generous, soft somewhat effusive man- rather bogish in some ways. Under other circunstances, I might well have liked him. But as I recall, I was hostile not only on his Peruvian patrons of the day but on the regime in Chile (Was it not the time of Ibañe?)

Traducción:

Recuerdo muy bien la visita de Chocano a mí, una tarde en mi hotel en Santiago. Mi impresión es desfavorable, principalmente en lo que respecta a mí. Tenía prejuicios contra él. Lo consideraba un partidario del presidente peruano (Leguia-LAS). Sabía vagamente de su encuentro con uno de sus asociados (a quien creí que disparó); de su obra poética no sabía nada de nada. En consecuencia yo era coldhostile. Lo sintió de inmediato. Por lo que recuerdo, recibió mi hostilidad de una manera muy caballeresca e incluso galardonada. Sin dignidad, para darme una imagen diferente de sí mismo de lo que él suponía que tenía. Me dijo que no era reaccionario, que no era partidario del radicalismo estadounidense (en sus propios términos) y de su simpatia con mi propia posición y mi propio trabajo. Tenía frío, no era receptivo. Me temo que era bastante tonto y estúpido. Creo que él era mejor un testigo ocular invisible y objetivo, en lugar de preguntar con franqueza sus opiniones y valores, estaba más bien «cerrado», y también tenía prejuicios contra su trabajo, por lo que me pareció que leí ( injustamente) para ser todo retórico. Yo era un hombre muy joven y arrogante en esos días. La charla no fue larga. No lo recuerdo en detalle. Recuerdo mi impresión de grande, generoso, suave, algo efusivo, bastante pantanoso en algunos aspectos. En otras circunstancias, me podría haber gustado. Pero, según recuerdo, fui hostil no solo con sus patrocinadores peruanos del día, sino también con el régimen de Chile (¿no era la hora de Ibañe?)

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