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«Copetología»: ideas sobre el Premio Copé (parte 1) por Matías Aznar

Petroperú convoca al Premio Copé 2019

por Matías Aznar(1)

Cuando pienso en el Copé de Poesía pienso en las últimas críticas que recibió. Por ejemplo, una decía que sus jurados son cerrados para la poesía femenina. Y, si le damos vueltas,¿qué tan cierto es esto?

Bueno, existen varias poetas femeninas que ganaron el Copé como Rocío Silva Santisteban; lo que nos permite observar que no es tanto el filtro entre «hombres» o «mujeres», sino el problema radica en sus jurados: Marco Martos y Mario Montalbetti. ¿Qué ondas con ellos?

Por todos lados, vemos que representan esa ala de academicismo que tantó critico Blanca Varela: «poetas buscando holgura económica gracias a su actividad académica» Lo cierto es que mientras estos dos jurados se mantengan, lo seguro es esperar un clasicismo o actitud retrograda a la hora de premiar la obra ganadora.

Aquí, señores y niños, niñas y señoras, colocamos algunos de nuestras ideas de los motivos que suelen ganar este premio; para que ustedes observen lo limitado del juicio de los propios jurados para organizar lo «neurálgico» dentro de nuestra Tradición:

1)Poemario sobre la cultura andina y lecturas alrededor de Churata, Arguedas y el neoindigenismo. Textículos de signos donde el mundo ancho y ajeno se dibuja con absoluta nitidez.

2)Poemario recontra lírico, con uso de imágenes convencionales y formas antiguas (símiles alrededor de las flores, la luna, las hojas, el sol, las estrellitas, el agua): puro florilegio banal sobre temas crepúsculares.

3)Libro experimental sobre poemas y poesía relacionada a la posmodernidad; pequeñas empresas alrededor de ideas tan mayestáticas como: la soledad; la miseria de la vacuidad; el tiempo entrecortado de la nueva poesía nihilista y urbana. Ojo, esta moda ya la impuso Pessoa en el siglo pasado.

4)Libro sobre lenguajes perdidos en nuestro «sistema simbólico establecido» y que rescaten las viejas culturas peruanas; trabajos alrededor de huacas, simbología perdida, signos derruidos en el polvo de los años.

(Ojo, Marco Martos y Montalbetti no tienen otro criterio. Y, a su edad, dudo mucho de que lo busquen. Estos dos autores son de la misma onda: profesores universitarios y vasallos de lo académico.

Todo el mundo sabe que lo mejor de Marco Martos lo hizo hace como treinta años y se llama «Cuaderno de quejas y contentamientos«; y Mario Montalbetti repite el mismo poema hace más de 15 años, con tenues logros estéticos.)

Otro punto interesante de analizar es cómo algunos «autores suelen quedar y quedar como finalistas». Tal es el caso de poeta cajamarquino Grover González, eterno tercer o cuarto puesto de esta celebre competencia. Veamos su trágico y jocoso caso.

¿Qué piensa Grover al seguir insistiendo y mandando sus mismos poemas retóricos con algunas pinceladas bien robadas a la poesía española e inglesa? Quizá carezca de sentido común o sea simplemente un oligofrénico; lo cierto es que para la siguiente jornada su nombre volverá a figurar entre los últimos puestos.

Esto, al menos, salvará su Ego del olvido y oscuridad de los miles que solo mandan y ni-si-quiera figuran como eternos perdedores.

(1)(Perú, 2000) Prepara el poemario Kaos & Lumbre (próximo a ser editado en Lenguajeperu.pe)

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