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Consideraciones a un año de publicar Arder (gramática de los dientes de león, Higuerilla editores 2019) por Julio Barco

Consideraciones a un año de publicar Arder (gramática de los dientes de león, Higuerilla editores 2019) por Julio Barco

1. No tuve dudas desde el inicio: el lenguaje era para mí lo más interesante, un juguete digamos pero también una masa de lo posible. Lo sentí desde mis primeras lecturas, sea Mobydick o las novelitas adolescentes de Vargas Llosa. Sea como sea, creo que lo que diferencia a los artistas del lenguaje es precisamente su poder de metamorfosearse con él y abrir penínsulas nuevas.

2. Mi primer libro fue Me da pena que la gente crezca, editado en el sello Arteidea. Era mi primer contacto (siempre son intensos) con la vida cultural y editorial de mi país. Es inevitable nuestro primer tropiezo con este ENTE RARÍSIMO llamado Poesía Peruana; animal no solo alimentado por los que escribimos poesía, sino por diseñadores, capataces culturales, jóvenes promesas de las letras de sus regiones, bohemios petulantes, muchachas suicidas y un sinfín y nervioso planeta de posibilidades. Me gusta la idea de pensar que todo libro es una construcción social y el autor que firma la obra el operador último de toda esa maquinaria simbólica.

3. La literatura como escape jamás me interesó. Creo que escribir es mostrarse, quedar desnudo, atreverse a lanzar una roca contra los vidrios solemnes de la realidad. Escribir es un acto demasiado íntimo aunque, curiosamente, público y en esa faceta un escritor de mi estirpe se halla siempre invadido por deseos frenéticos de meterse a la Historia de la Realidad, como por Separarse y Escribir una propia. La locura del arte de escribir radica en que uno crea su propio latido dentro de un concierto donde muchísimas voces se abren para dar sus propios tonos. Es conflictivo el arte de escribir. Una manada te sentencia al ostracismo que jamás buscaste y otra celebra tu decisión de seguir armando tus versos. La poesía como un destino que es destino cuando lo descubres pegado a ti como una suerte de bitácora existencial, o cuerpos que abandonas en la inmensa Costa de los Poemarios. Asumo que desde esa orilla, la poesía no se torna simple quehacer en ratos de ocio, sino fortaleza donde levantamos los Mitos.

3.1. Arder (gramática de los dientes de león) (ed.higuerilla, 2019) El trabajo original de este libro eran unas 264 páginas (aún guardo ese ejemplar quimérico a modo de animal disecado) y su trabajo final me tomó todo un mes de organización tanto de todos los lenguajes que buscaba crear y el sostén último de todo el proyecto.

3.2. La voz era seguir una ruta trazada estéticamente desde Respirar (La Chimba Editores, 2018) que ya venía organizando: un proyecto de un solo trazo, de varios movimientos y de una nitidez estética y exploración con las voces reinantes en la poesía nacional.

3.3.Escribo sin percatarme que miles escriben pero leyendo lo que miles escriben, lo que me permite, entre otras cosas, tener una idea del hechizo de la música de nuestro tiempo. Escribo sosteniendo todo el Peso del Mundo. Y pienso que ese Peso necesariamente permite crear una poesía belleza y ética; una exploración que sea espíritu y cerebro: diferentes en una sola construcción.

4. Vivo en un país donde han sonado muchísimos estilos, croando entre lo más intenso a más intelectual, donde todo ese Río viaja por la convulsión de Mil Mentes. Este es el país donde surgió el Incanato y también el país de la eterna corrupción: una jungla de calles y chifas, pollerías y gente que habla de fútbol y enloquece con cerveza heladita. Un libro como Arder (gramática de los dientes de león) explora la propia tradición y la exagera, -el arte poético de mayor envergadura es el que contiene el sabor de lo pluvial: muchos ritmos y sonidos- la explora para terminar disolviéndola sobre el propio proceso creativo y la propia máquina de crear poemas. Ver el pentagrama que sostiene la música permite organizarla desde adentro. El fuego que arde es el de la mente que crea la lógica poética. La estética como una suerte de religión mientras dura la eternidad del cuerpo sujeto a la máquina del símbolo.

4.1.El cuarteto opera como un ejercicio griego-perú-7.0: agua, aire, fuego, tierra. Dominar la intensidad verbal de cada extremo. Dominar el uno mismo dentro del arte de pintar signos.

5.Escribir un libro de poemas en el Perú es lanzarse a habitar un espacio de conflicto. Tu lenguaje y los lenguajes, la función de la pluralidad, los diferentes puntos de vista. Todo irrumpe contra el oficio: la mala onda de siempre, el desdén de la poca cultura lectora. No obstante, la poesía es una apuesta desde la vida, desde su respirar y habitar, una singular forma de “arder”, llamemos fuego al también movimiento verbal.

6.Este no es un solo y largo poema, Arder (gramática de los dientes de león) sino la creación de justamente eso: una música. Basta de poéticas que solo se sostengan por frases o lenguajes frescos, necesitamos crear sistemas poéticos: cuerpos organizados de ácido para liquidar las mentes obtusas. La nueva poesía participa en el mundo justamente logrando su propio lenguaje y gracias al conocimiento de su realidad llega al canto; pero sí un poemario que actúa en varias ejes y sentidos.

7.Diario de un poeta pegado a la internet en el 2020: Es inevitable no alejarse de la fuerza y textura de un Poema. La totalidad de un arte en decadencia que, sin embargo, vive gracias a sus más dotados miembros. Y es furtiva. Nos tejemos con el verso, nos hacemos su carne, nos carnalizamos con su quehacer.

8.La realidad peruana atraviesa una larga crisis económica y moral; corrupción y pobreza educativa. El sueño de una casa propia, la huelga de los profesores, el interesante movimiento bursátil de la economía frente a las universidades. Se inicia el fuego poético y la sociedad nacional se escandaliza: demasiado propio; la originalidad duele: se abre el diálogo nacional. En Argentina, Chile, México, Uruguay, Ecuador, Colombia mi libro es celebrado: música,  ritmo, proporción del espacio.

9.La poesía como un quehacer sin horarios que se abre a tu propio modus vivendi. Saquear las armonías puras de lo poético. Deshuesar el juguete poético de Hora Zero a Neón. Intentar un paroxismo entre crítica al Sistema Capital y su lógica, como ética del cuerpo y búsqueda poética. Un libro de poema se abre con la calle, la vida, las tripas, los ojos abiertos y la realidad como una máquina de afeitar sobre los ojos.

10. Este 2020 agregué algunos nuevos rizos a la rizomática construcción: Des(c)ierto (Metaliteratura, 2020), Copiar cortar, pegar, cargar (Seshit editorial, 2020) Más allá de todo, hay algo que perdura en el ritmo del poema, en el trabajo y la intensidad de quien se abre a operar sobre el lenguaje.

Pueden oír la conferencia aquí (click)

Julio Barco, Lima, 2020

Feria de Piura 2020, 26 de octubre presentación de Arder (gramática de los dientes de león, 2019, editorial higuerilla)

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