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Amar(i)llanto (antología de poemas ayacuchanos escritos por JULIO BARCO)


BREVE NOTA SOBRE ESTOS POEMAS:
Estuve en Ayacucho casi una semana.
Andando en sus calles estrechísimas, oteando su cielo azul veloz hermoso y conociendo sus rutas milenarias. De Huamanga a Huanta, de Huanta a la noche cósmica y de la noche cósmica a mi último hotelito antes del adiós final. Aquí los cuatro poemas que escribí a salto de mata mientras me bebía de un ramalazo de éxtasis la ciudad.
Julio Barco, fines de mayo 2021

Lateando en Ayacucho

Andar solo.
Sin patear latas.
Algunas chicas danzan en la plaza
y yo no tengo hambre
ni ganas de entrar a un restauran
a pedir la cena.
Observo:
los ebrios del mercado Magdalena
los niños que se sientan con sus viejos
a morder mandarinas
mientras venden ropa, zapatos, medias,
blusitas, zapatillas de marca.
Y dos venezolanos
preguntan cuánto valen
unos audífonos de venta en plena vereda.
Y entro a una librería
Arguedas y una poeta poco conocida
para soportar la melancolía
del regreso a Lima. Y busco
luz y no hay luz
solo zapatos, solo tiendas,
solo plazas, solo bocas
solo cabellos
solo ojos solo ojos
ojos solos ojos solos
solo casas solo ediciones
fotocopiadas de los clásicos
rusos
solo vendedores de chupetines
sabor fresa
solo el sol
solo las buganvilias lilas
solo el horizonte
Y tomo una mototaxi, dar vueltas
alrededor de la plaza central
de Ayacucho
Es un viaje pequeño y duradero.
Caigo en la observación del cielo.
Anochece.
Sigo andando. Doy vueltas
A las ocho y treinta sale mi carro
Y llevaré fruta y palta
para mis hermanas.
Y veré nuevamente
la grisura de mi ciudad
Fecunda de ladrones y
tristezas.
Ah, melancolía de los que vuelven
a casa y no saben
dónde queda su casa.
De los que
apenas y tienen letras
como toda casa.
De los que quisieran tener
una casa
pero tienen soledad
y palabras, soledad y garúa
cortando sus ojos. Destello
de los vendedores de anticuchos
Yo acabo de cruzar otra vereda
Subo otra moto
Pasamos por la Universidad
San Cristobal de Huamanga
Y la avenida Independencia
es un verso que acabo de enhebrar
a la síntesis de mis ojos.
Una flaca de pelo marrón
cruza la pista. Y la luna
es un tropo que usaré en mi verso.
Calles estrechísimas, soledad,
tristeza,
plazas con tejado y retama
nerviosamente amarilla
amarillanto
amar y llanto
amar y llanto
plural en su ramificación:
el cerro es verde
pero yo ya no
deseo saber
qué color posee mi ser.
Volver
es siempre un poema medianamente
escrito con
sabor a pisco y cruzando calles
agitadas por el decoro,
eje de la fuga:
¿a dónde ir
con mis ojos de cardo?
¿a dónde ir
qué telo, qué casa,
qué cine le queda a los solitarios?
Solo: pienso,
observo
Cierro los ojos y sigo andando
mientras el poema fluye.
Volver
me espera el mar
la mácula de las horas
algunos bares
y la plenitud del invierno.

Keiko No Va

Keiko no va
gritaban las calles
yo compré un pisco
y empecé a caminar
solo
entre tantos
y entre
nada
nada
solo
con mi pantalón sucio
y flores frescas
en mi corazón
y observé
a una muchacha
la vi
crecer
al otro lado
de la vereda.
«¿ey,
qué es el amor?»
«el amor,
me dijo,
es un satélite derruido
en el soliloquio
del cuerpo»
Yo no entendí nada
Keiko no va
gritaban las calles
y yo bebía
a solas
pisco
cayendo
en la serena
armonía
de la uva macerada.
La marcha
pasó
y pensé en toda
esa gente
gritando
haciendo algo
productivo
mientras yo
me dedicaba a beber
para no sentirme
triste
y solo
triste y
jodido
y solo
y nuevamente así
mientras se iban
me alegró
no ser parte
de ninguna tribu
de ningún partido
de ningún poder
me alegré
de ser
solo
el que
bebe
de pico
serenamente
su botella de pisco
y alcé
mi botella
y dije
Keiko no va
y miré
más lejos
a las estrellas
y les dije
salud
y
ellas
no dijeron
nada.

FLORES FRENTE A LA UNIVERSIDAD DE HUAMANGA

Muchacha mía,
suave y limpia como
El cielo fresco de Ayacucho.
Yo soy el joven que deambula
Buscando una mandarina dulce
Como tus labios
Como la ternura de tu piel
Escarapelada.
Aquí el tráfico
No es un animal quimérico
Yo sonrío en la PLAZA BOLIVAR
No tenemos a dónde ir
No tengo otro pasaporte
Que mis poemas
Escritos en las carreteras
Y mi lenguaje
Es el cielo de tu cuerpo
Acariciando mis labios.
Yo te busco
No te encuentro
Dame el cielo de tus piernas
Enséñame el lenguaje
De tus labios
Dormiré del lado del sol para
Calentar lentamente tus ojos.
Porque yo vengo
De los coloquios del Norte.
Del tráfico de la ciudad
Donde mi angustia es
Un pez atrapado en el lenguaje.
Y mi corazón una higuerilla
Ardiendo en el asfalto.
Ayacucho, aquí
Murió Valdelomar en
El súbito trastabillar
de los desvaídos claustros.
Pero yo sé el lenguaje
De las mariposas que
Se abaten entre las estrechísimas
Calles, oh cielo
Déjame encontrarte
Iremos a tomar sopa
Pasearemos en un taxi
oh aquí estamos juntos
Bésame
Metámonos a este hotel
Yo te diré mi verdadero nombre
A solas
Detrás de tu oscuridad
Llueven navajas
Que yo tiernamente
Lavo en mis dientes
Porque mi lenguaje
Es tu cuerpo
mi poema entra
En ti y florece
Yo subo por taxis a
Tu nombre, yo voy por
La av. Independencia
Susurrando tu delgadez.
Ternura, papel cuché,
Tu boca me busca
Y yo paso por la universidad de Huamanga
Mirando los frescos charcos
De agua que dejó
La garúa. Y sé que estoy solo y sé que te busco
Para susurrarte
El fuego de mi mente. Y la realidad
Se abre. Nos encontramos
No para desvestirnos sino para iluminarnos.
Déjame tocar tu boca
Donde agazapada muerde el silencio su
Terror de cráter herido.
Soy el heraldo de las flores liliáceas.
Y en tu pecho clavo mi lenguaje.
¿qué más da mi verso
En la plaza Bolívar
Mientras dos jóvenes se tiran al césped
Y una señora riega el jardín?
Sí, es verdad, estamos solos en este lenguaje
Roto llamado realidad
Pero toma mi mano
Y guíame a tu cuerpo.

Huamanga

Por estas calles
Camino yo
Animal hecho de animales
Alto en el surtidor
Del cielo
Mi mente en plena
Revuelta de aves
En pleno cenit
Del cielo de Agramante.
Aquí
se observan plazas
con jóvenes sosegados
Esperando las once
Para ir a tonos.
Yo no sé de qué planeta soy.
Ando
Sé que nadie de los que
Me rodea
Sabe tanto de art poetic
Pero el poema
Es otro asunto.
Irremediablemente
Bello.
Azul,
que jode
en su
latido.
Siempre andamos solos
Solos
A punto de saltar al vacío.
Escribiendo
Arañando esta cojudez
Llamada arte
Esta plenitud que es vida.
Y me detengo a beber
De pico
Pisco
Tabernero La botija
(puro quebranta)
En Huamanga estoy
Serenamente
Violento
Con ganas
De irme
De quedarme
De sentir
La plenitud
del cielo.


Princesa Inca

A solas y muy niño, camino
Por las plazas Ayacucho
Y pienso en ti, querida Princesa Inca.
Las mariposas aquí
Son el arcoíris retozando
Y tus labios estas tejas apenas oxidadas
Como la ternura que es tu luz
Y yo bebo vino en el taxi
Sintiendo tu corazón
de fósforos húmedos,
Tu rostro de río tácito
Tu cuerpo
De celofán aplicado
Al cielo.
Y no sé qué azul
Amo más
El del cielo de Ayacucho
O el de tu
Sonrisa.
Yo voy cantando mi fuego
Por la venida Independencia
Estas veredas
Donde perritos
Ladran y jóvenes
Estudiantes
Van sosegados a no sé dónde.
Yo vine a buscarte
Con mi fuego.
Llévame, Princesa Inca,
Lejos del desdén
Cerca de tu pecho.
A las aguas
de tus labios,
A tu calor
Compacto
A tu ternura
Aplicada
En cátedras en
la universidad de Huamanga.
Límpida con
Los charcos de agua perfectos
Que acaban de aparecer
Tras una llovizna súbita.
Y trazo este verso
Algo de lucidez
Para este paisaje lleno de
Callejuelas estrechísimas
Y tu flacura
Perfectamente musical
Como la blancura
De las nubes en coloquio.
Y vamos a comer puca
Aunque yo prefiera el ceviche.
Y vamos a charlar
De poetas,
Aunque yo prefiera callar
Y oler tu cuerpo
De miel y limón
Mientras me presentas
Algunas de las 33 iglesias
Que embadurnan esta ciudad
Y yo, solo
Atino a observar
Como le crecen pajaritos
A tu alma.

One thought on “Amar(i)llanto (antología de poemas ayacuchanos escritos por JULIO BARCO)

  1. LA POESIA DEL DEMIURGO BARCO ESTA TRANSPARENTADA POR UNA LITERALIDAD METAFORIZADA. SALUDOS DEL VATE RICARDO SANTIAGO MUSSE CARRASCO DESDE SULLANA (LA PERLA DEL CHIRA) PIURA. JUEVES 27 DE MAYO DE 2021.

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