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Viajes alrededor del poema (o reflexionando sobre Puertos de Santiago Risso por Julio Barco)

Viajes alrededor del poema (o reflexionando sobre Puertos de Santiago Risso por Julio Barco (1)

El tema de fondo de Puertos de Santiago Risso es la voz, no me cabe duda, es decir, aquel timbre que usa el poeta al escribir sus versos. Pero, lo que si resulta curioso es preguntarnos, ¿qué es la voz?

La voz claramente social de Vallejo, la diáfana de Neruda, la insolente de Parra, la diabólica de Issidore Ducase, la absurda de Pessoa, la intensa de Shakespeare, la gutural de Rabelains, la locamente lúcida de Lichtenberg, (que, aunque no es poeta, tiene un estilo muy marcado) En un mar de voces, un puerto implica un sitio de referencia. Se llega.

Y se viaja. El puerto es un tema poético por antonomasia. Y no solo por Neruda («los marineros besan y se van») sino también — y especialmente — en Juan Ojeda y El arte de Navegar como también en aquel último verso de Trilce de César Vallejo donde dice «Canta, lluvia, en la costa aún sin mar!» Y, por otro lado, con Ese puerto existe, o Puerto Supe, el clásico de Blanca Varela.

Bella epifanía que me devuelve al poemario de Risso: Puertos. En este libro, lleno de cadena experimentales— que van del verso libre como en intentos libres de hacer haikus sui generis — Risso da piruetas sobre los puertos del lenguaje; algunos son los autores como el caso del chileno Zurita, al que le dedica un poema, o el caso de Verástegui, al que también le dedica un poema, (e incluso de quién toma muy singularmente, es decir, sin copiar, sino traduciendo en el temblor propio el arrobo lírico, el viaje carnal del símbolo)

Verástegui es una Escuela, y Zurita es otra. Verástegui es la escuela del apasionamiento y el desiquilibrio luminoso. Lo vasto, entra en sus entrañas y produce alquimia verbal. Sin olvidar, claro, que tanto Zurita (Chile) y Verástegui (Perú) son, hoy en día, dos poetas paradigmáticos de la onda setentera que reina y sigue fluyendo en la vida literaria de hoy. Zurita, hace poco, ganó el Premio Reina Sofía de poesía Hispanoamericana. En Risso, aquella influencia de dos faroles conspicuos de la poética latinoamericana, le da una notable factura de versos el libre y quebrada circunstancia:

Esta propuesta entonces nos acerca a la voracidad de un cuerpo remando en el oleaje de las formas del poema. Nos aproxima a los puertos del lenguaje, y con el palpitar dentro de su posibilidad. Sin embargo, Puertos es también un libro permeable a varios experimentos heredados de la vanguardia. Y es que Puertos (Gaviota Azul Editores, 2020) es también una recopilación de los últimos libros escritos por Risso, poemarios como Cuesta o Transmutaciones. Por todo ello, Puertos nos rescata las diferentes metamorfosis de una voz al borde de la danza alquímica, en el desafío de hallar un puerto que conecte arte con lector, como un cuidadoso ariete de fuego. Es este, pues, un trabajo de observación de un periodo dedicado al arte de navegar literario. Risso afirma:

Este poema que bien puede funcionar como una suerte de «arte poético» nos dibuja la intención estética de este autor. Convertirse en un ser casi mineral, salvo por aquella «gota de agua» que resulta un talón de Aquilés. Y es que el poeta es comunicador, y ello implica, necesariamente, ser sensible a la realidad que comunicas. Estos poemas espejo nos llevan a uno de los más logrados del libro: La soledad, que resulta una curiosidad síntesis tanto de la creatividad para diagramar versos como de la esencia del que los escribe, tanto corporalidad y respiración como pensamiento se juntan para dar un espacio de interpretación al viejo tema de la soledad:

Pienso que la idea del cangrejo es poderosa. Un cangrejo como metáfora de la acción misma de la soledad: meterse bajo la arena de la playa, «camina marcha atrás» Y este poema también corrobora la idea del poemario, la idea de Puertos, al aludir desde sus primeros versos a la soledad con las olas, con el mar, con la playa…

Ese mar que también es hacer de Poemas que van y vuelven danzando en el eterno juego de Mar. Poemas que zigzaguean como lentas y pausadas alas de ave, en la espuma lírica, en la borrachera de la orilla donde pelícanos y poetas se confunden. Y, evidentemente que esta poética conecte, de modo subterráneo y enfático, con el Callao, el territorio vivencial de Risso. El Mar, como dice Julio Ramón Ribeyro en su bello cuento Al pie del acantilado, da y también quita.

Y yo agregaría que también «enseña». Ese ver y aspirar el mar nutrió los poemas de Puertos dándoles soltura, naturaleza y buena factura que hacen de Risso un poeta clave para conocer la movida poética de El Callao.

Volviendo a los poemas, agregaría que hay mucho que decir de otros; agregar ese deseo oriental del no-pensar, o el vacío taoísta que ronda ciertos poemas, que, en su vehemencia por encontrar un asidero existencial, lograr observar la vacuidad. Y otros de homenaje literario, claro. Como, por ejemplo, el que dedica al escritor puneño Gamaliel Churata, o Soledad Onán (que logra ser un largo fresco de las posibilidades comunicativas que ofrece los diferentes usos del ícono, el símbolo y el tachado sobre el signo) o el poema GENERACIÓN GENEREN GENIO:

Poema que resulta atractivo para reflexionar sobre lo que dije al inicio el tema de fondo, en la poética de Risso, «es la voz». Una voz que se observa dentro de caos como la armonía, que indubitablemente se observa como vacío, lo que permite observar el grado de lucidez interna de su propio autor frente a los límites del propio papel.

Esa línea nos recuerda, mal que mal, a ese deseo de ir más allá del signo, de regresar a una poética experimental donde la realidad permita franquear la porosidad del verso, abriendo átomicamete un lenguaje amorfo de género y con intención de hacerse praxis. Y vuelvo a Zurita, ¿acaso no fue él quien hizo poemas en el cielo y en el desierto de Chile?

Esa necesidad de saltar del poemario al espacio, de ir del no-lugar al Lugar es enfrentarse con los límites que separan el fenómeno en sí del arte de la realidad en sí misma, lo que, yendo y viniendo, como si se tratará de puertos, hacen de los versos de esta antología una serie de viajes al interior de lenguaje, a su reflexión y singularidad.

(1) (Lima, 1991), estudió en la Universidad Nacional Federico Villareal, Lima, Perú. Autor de los libros Me da pena que la gente crezca (Arteidea Editores, 2012)Respirar (La Chimba Editores-2018-Premio Gremio de Escritores)Arquitectura Vastísima (Editora Huachumera-2019-Premio Huauco de Oro)Arder (gramática de los dientes de león) (Editorial Higuerilla-2019)La música de mi cabeza-volumen 7 (Lenguaje Perú -Editores) En novela, este 2019, presentó Semen (música para jóvenes enamorados) (Lenguaje Perú- Editores) Ese mismo año, fundó la web lenguajeperu.pe Fue fundador y director del grupo TAJO. Este 2020 sorprendió al público lector al editar cuatro libros en tiempos de Covid 19: Des(c)ierto (Metaliteratura, Argentina 2020), la re-edición de Semen (Metaliteratura, 2020) y dos volúmenes en Colombia: Sistema Operativo (SO, 2020) y Copiar, cortar, pegar, cargar (Obra Abierta, Colombia, 2020) Actualmente es redactor de Literalgia y Lima Gris y gestor del proyecto cultural Poético Río Hablador, que desarrolla proyectos de poesía en El Agustino y dirige la web Lenguajeperu.pe, que es una nueva bitácora nacional de poesía y arte peruano y latinoamericano. Actualmente, termina de escribir sus nuevos cuatro libros: Poetizando (ensayo poético), Enrique (Novela), y los poemarios Mosaico (poesía) y Cuaderno de Trabajo de la nueva poesía peruana (parte 1) Obtuvo una mención honrosa en el XI concurso Poeta Joven del Perú (2020) con el poemario Semilla Cósmica. 

2 thoughts on “Viajes alrededor del poema (o reflexionando sobre Puertos de Santiago Risso por Julio Barco)

  1. Excelente análisis de la poética atracada en los Puertos de Risso – poeta – de voz contundente en los ámbitos literarios que subsisten a pesar del desierto que moramos.

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