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Las semillas de Julio Barco, breve comentario sobre la obra Semillas Cósmicas por Gasset Rojas Carrera

Semillas Cósmicas edición Higuerilla

Dicen que son tiempos difíciles para hacer poesía y lo son, pero Julio Barco se opone y no porque no sean tiempos difíciles, sino porque Julio respira, en Lima, hastío y desencanto y,aún así, hace poesía. Contra el virus -no del Covid- del tedio, la frivolidad o la rutina, Julio Barco oxigena su alma brotando palabras incandescentes.

Los que viven en una ciudad caótica y frenética como Lima saben que acá no se respeta al anciano ni al niño y menos a un poeta. El yo poético lo sabe y está harto, pero lleno de indiferencia, y aún con los huesos molidos, fecunda poesía.Pero para fecundar hay que sembrar semillas. Las semillas son palabras, estas palabras crecerán como árboles y dichos arboles darán frutos que serán POESÍA.

Las semillas de Barco, como el mismo poeta manifiesta, son un canto a la proliferación, son semillas de amor, de sueños, de matemáticas, de destino, de pluriculturalidad, de luz, de vida, de muerte, de fuego y, sobre todo, de revolución.

La revolución del poeta es el lenguaje, el poeta es un vidente y Julio Barco lo sabe y él será la revolución, porque él es el fuego y su lenguaje germinará imponiéndose a esta modernidad mercantil: “Y mi verso creció indómito como crecen las plantas salvajes de mi barrio”.

Todos saben que Julio Barco es un apasionado a la poesía y que es un volcán, pero no un volcán que emana magma, sino un volcán que esparce-arroja semillas, es decir, nos arroja poesía.

Cierro este breve comentario, compartiendo un poema del libro:

1. Los hombres abandonan la poesía

Y no hay remedio contra ello.
Tedio, depresión, corrupción:
¿me dejas ahora cantarte mi nuevo verso?
 Arrojo signos contra el hastío.
Crecen sonidos, musgo.
Mi voz aquí estalla.
No hay salida posible.
Domingos atrapados en la tibieza
de los cuerpos: envejecer, morir.
En el cielo cruzan las lechuzas.
 Sisea el viento y la madrugada
es el cuerpo que buscamos.
En las bodegas hacen cola los niños.


Hay que lanzar semillas por todos los confines del mundo, tenemos derecho.

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