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Poemas del domingo ebrio al anochecer, por Julio Barco

Julio Barco, Chiclayo 2020

1.

 Habitamos la belleza.
Escapar, huir, escupir
es innecesario.
Habitamos el cuerpo
de la soledad
como un durazno gigante
ardiendo en
arquitectura vastísima.

2

Solos, apagados tras las fiestas
de fin de semana
oyendo en nuestra mente
la voz de alguien que amamos
somos algo más que un charco abandonado
somos repentinamente parte
de la viscosidad sin sabor que nutre
el asfalto y las borracheras.
Somos tan solo parte de la nomenclatura del dolor.

Algo escrito en esos dígitos.
Algo somos del ebrio que saca más cervezas
y de la poesía olvidada en los zaguanes heridos.
Pero todo destino es trazo del mismo maquinista.
Así que solos y apagados tras las fiestas
huimos de nuestros espejos.
Nos espera la vejez o los trabajos bien remunerados,
el título, el rótulo y la honestidad
como único pasaporte vital.
Estamos atrapados en la
nostalgia del domingo: algunos ebrios beben a solas
en las calles, hacen bulla, juegan con sus
vasos de cerveza.     
¿A quién le interesa el amor en
estos paisajes?
Estamos solos. Hablando desesperadamente.
Bebiendo, prendiendo cigarros
Sin otro destino que nuestros cuerpos
Atrapados en la enfermedad
o cualquier otra estupidez. 

3

Estoy solo estoy solo
En este Planeta
Estoy solitario solo
En la soledad de todo
En la soledad del cuerpo
Estoy solo
Un domingo al anochecer
Todos se fueron
Acabó la última fiesta
Nadie vendrá
No habrá luna encima
de Nosotros
No habrá nada
Solo soledad
Beber Mirar las calles
Terminar atrapado
en tus cenizas
o una lápida de un cementerio
Todo destino es único
Nada se repite
Estoy solo con mi muerte
Con mi necesaria muerte
Final de todo
Y es domingo y no tengo
Ganas de estar solo
Amor.

4

Ahora, a estas horas
de la semana
Nadie tiene ganas de mirar la Luna.
De escribir ciervos
O jardines o canciones de amor
Como cucarachas.
Todo ritmo se pierde.
En las bancas de los parques
Alguien extraña a alguien,
alguien vende droga,
alguien escribe
Versos como líneas
de una carta suicida.

5

Divide tu soledad y canta.
No hay salida: los domingos llegan
con su estela del juicio a doblegarnos.
Bebe en una fiesta infantil
Lleva cervezas en lata. Todo te traiciona
Y la virtud es apenas
Un cuerpo añorado. No hay ganas
de meterse a la internet.
Y toda combustión es cuerpo que añoras.
Sé que jugaré por web cam contigo
Te haré rostros y señales.
Todo esto es lo único que me permite hoy.

****

Domingo

Día exaltado por el ir y venir de las horas.
Dormir será hacer otro poema mañana.
Divide tu soledad: poemarios y conciertos,
Gente leyendo versos y críticos hablando de versos
y universitarios hablando de versos:
he ahí el universo donde vuela tu poética
como mariposa asustada.
Sin embargo, hoy domingo, a solas con el Error
y mi vaso de cerveza, pienso en la mansedumbre
de la sociedad.
Podría salir a vagar solo hasta que me roben
o asesinen y eso no menguaría mi sentir.
Atrapado en la realidad peruana
pienso en otras posibilidades.
Poética del cuerpo o del deseo
Es construir un jardín teorizando caminos diversos.
Podríamos hablar del absurdo o del caos
Temas convencionales para este deseo de ser nuevo.
Lo original no se desencadena como tímidos peces en el cielo.
Hace un siglo que todo es desencanto.
Escribo canciones que no riman con nada. Estoy al borde
De cierto nerviosismo difícil de tratar un domingo a estas alturas de la noche
Simplemente plasmo calle traición y un sistema neuronal
Atrapado en mi mamífera existencia. Domingo y yazco
Ebrio Borracho Callado Aburrido Trastornado con esta
Cosa Rara llamada Vida.
Y la realidad aplasta como un paraguas cerrado al bicho de mi mente. Sí lo sé.
Atrapado con este cuerpo con estas palabras
Repasadas en la esquina donde meo o lloro donde

Camino sueño pienso meto mi vida a versos

Que nada importan para la combustión pero sí

Para el sueño, su totalidad y me desato.  Domingo
en las veredas con botellas rotas con veredas orinadas con perros tristes con gatos encerrados en sus casas con ropa mojada

Con estrechísima claridad con aburrimiento.
Es hora de dormir y volver al lunes con su tragicomedia.
De volver a las horas del trabajo
y del aburrimiento. Es tiempo ya de dejar la cerveza
a un lado y buscar el sueño
Aquel jarabe que cura toda existencia para volver
a renacer en otro cuajo, ojos, mente: volver a sentirse
parte de otra escena donde la ebriedad es un espacio destripado
como tu necesidad de amor o de vida.
Con este viento desatado sobre nuestra risa.

6

Y he vuelto a observar la ciudad,
esa canción de comprar y vender, leer lo que nos

Advierten los diarios

Pero yazco a solas en casa pensativo domingo
he desarrollado mi propio lenguaje

He dejado en casa, en ganchitos de ropa, mi camisa y mis medias

Y sé que hay aves dando vueltas, tamborileando

El cielo

Mientras se corta el pescado frente en las calles y en las cantinas

Algunos ángeles lloran su existencia.
Por eso, yo, sujeto a mi época, intenté los nuevos trazos de la música

Y canto por nerviosismo, por deseo, por tirar

En el eje del movimiento, algo de mi ritmo sobre

Estos bordes

Callados del sentido, de las calles, de las teclas y de los cuerpos

Que se abren
cuando el invierno los ve llegar con su ropa sucia y tristeza.
Mientras en las carreteras

Rugen los autos y la madrugada se extiende.
Pienso en aquellas tendencias del haiku:
encerrar el universo en dos líneas. Vaya estupidez,
como si la mente no fuera fluida.
Como si un verso no atracará sobre otro y al encadenarse
en picada, dieran
vueltas más amplias que la amplitud de cualquier verso de dos

O tres líneas.

O de cuatro entre todas estrechísimas.  Sin embargo,

Sonrío. Todo se llena de luz.
Y busco tus labios. 

7

Bebo mi último vaso de cerveza
Pienso en los borrachos y en su gloria
La gloria de los que habitaron el fuego hasta el final.
La muerte no les causó el menor reparo
Nunca cuidaron de sus vidas

Solo buscaron el sorbo final: éxtasis
en  sus labios. 

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