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¿Qué queda? & otros poemas de Sharon Rodríguez

¿QUÉ QUEDA?

¿Qué queda?
escrutaba la sombra
¿El ojal de un botón caído?
la proximidad del péndulo al corazón
equivocarte de tormenta o de pueblo
para persuadir las razones
¿Qué queda cuando tiemblas?
merodear las nubes
enredarte en la imaginación
¿Qué queda?
la voz atormentada
de una habitación estéril
el silbido del pájaro
de plumas arrancadas
la tortura infantil
de jugar con la libertad
¿Qué queda?
los niños lo entienden
la piel de lo absurdo
dejándose atrapar
¿Qué queda?
cuando la lluvia se lamenta
y el aroma ceniciento del día
atrapa la razón silbante
de verdades que atropellan
¿A ti qué te queda?

PERDÍ

Perdí la capacidad de encontrar el aliento
la necesidad de una ventana para los miedos
perdí mi nombre en un retrato de cenizas
las horas de la tarde en el lamento
perdí lo siniestro de una mirada
en una máscara
la habitación sin raíces
el aroma de las hojas muertas
perdí la presencia del espanto
detrás de un espejo de risas enjauladas
que un artificio empujaba
una caricia de silencio sobre los huesos
perdí las batallas pequeñas
por esperar un suspiro
la sonrisa del universo
derramándose de mis dedos
perdí la comisura de mis labios
las páginas detrás del cielo
la mariposa enjaulada
perdí las personas inmediatas
los versos con forma de nube
laberintos de ramas verdes
perdí la voz y gritos en el dolor
las canciones de cada tarde
perdí mi quimera en un plato de frugalidad
y las maletas en una promesa de ojos vendados.

A VECES EL SILENCIO

A veces el silencio con su sombra
se divierte empujando mis parpados
hacia la idealidad de los sueños
con mi sonrisa de papel dibujada
en los colores del arcoíris
el tiempo de sol envejecido
se queda un instante
pétalos transparentes
en la ceguera de mis manos
sobre la frugal almohada
convertida en libro para la noche
exilio los deseos a una prisión
de infinitos ojos como perlas
en el corazón que las contempla
y entonces enciendo una vela
para iluminar algún retrato
que invento para vestir
cuando los labios despiertan
en el bullicio de un eco dividido
entre su artificial resplandor
y las sombras que la contienen.

TE PRESTO UN PAR DE OJOS

Te presto un par de ojos
y la navaja para extirparlos
te doy mi sangre, para que huyas
mis cabellos para arrancarlos
también la grieta en mi pecho
mis manos, para callar
para que tu voz agonice sin entenderlo
te doy mis pies para la quietud
mi libertad para nunca volar
para usar mis alas en la oscuridad
te doy mi tiempo para desaparecer
mis latidos para no sentir
para quedarte en mitad del silencio
te doy mi piel para jugar
mis uñas para arrancarlas
mi pozo para crecer
mi desdén para el espejo
y mis pestañas para el deseo
te doy las fisuras de mi asfixia
y el desorden de mis pensamientos
las cenizas de mi aliento
te doy la isla de palabras
la perla de mi herida
del ocaso beligerante
el zumbido en la almohada
te doy la soga y el camino
te doy mi sed de araña
y mi laberinto de escarlata
te doy las flechas que me alcanzan
y las paredes que todo lo atrapan
te doy la figura inventada
y mi espera inacabada
el rasgo inútil de mi respiración
el ademán de la luna cuando me extingo
te doy mis secretos y la culpa bajo la cama
te doy lo que soy y lo que no quiero ser
para cuando deje mi irreal melancolía
en el charco de remordimientos que refleja.

ES SUFICIENTE EXISTIR

Es suficiente existir
mirarse a los ojos
sentir el latido del presente
escapando ligero
como un personaje
que se viste de olvido
es suficiente el silencio
la duda del momento
seguir siendo invisible
tan polvo, tan lluvia
en la danza
existir cada mañana
mirar en el espejo
un esbozo de tinta
en un plato de hambre
atreverse a existir
encender un cigarrillo
habitar la piel cansada
una esfera de recuerdos
encadenar una ventana
de gritos deshojados
es suficiente respirar
recostar el cuerpo
de velas derramadas
eclipsarse pronto
no seguir a la deriva.

LAS PESTAÑAS SE OXIDAN

Las pestañas se oxidan
las lágrimas se incendian
el suspiro se cristaliza
el rezago de la inspiración
late sobre la almohada
las puertas se cierran
las uñas se evaporan sobre la herida
el gajo de cabellos se derrama
como aliento de las arañas
mis brazos trazan espinas
mis pies caminan petrificados
libertad de arena entre los dedos
las ramas en las venas de mi tiempo
los signos derrumbados
construyes lo propicio
si no encuentro es porque imagino
si no me reconoces no existo
lo que no existe nos condena
a precipitarnos ante lo absurdo
la decisión es correr
y doblar los precipicios.

NO TE ACERQUES

No te acerques
puedes caer
no hables
hundirás tu voz
no recites el silencio
quedarás ciego
hay solo una puerta
y dentro el universo
una sola imagen
y siempre es el espejo
no mires dentro
eclipsa tus oídos
enciende la distancia
no encuentres la ventana
todo está bien en silencio
los objetos intactos
quédate fuera
empieza corriendo
atrapa tus pisadas
mira que dentro
se está preso
es el momento
no mires atrás
la sombra te persigue
la perderás
no te engañes
está quieta
esperando que gires
no la mires
retrocede despacio
y no vuelvas
caer es plantar
la ingenuidad.

DESTINO

El destino en nuestros ojos
en nuestras manos
en nuestras vidas
no se recuerdan
el camino empieza
en las calles de nostalgia
cuando miras un segundo y miras la sombra
de la sombra que eran entonces
sigue zumbando en tu memoria
el punto donde pueden encontrarse
y nunca llegan
porque no desean
tienen miedo y siguen de frente
de pie viendo el abismo / las horas
y pasan los días
el destino cada vez más grande
la vida cada vez más pequeña
te recuerda el desconcierto
el libro que no eres
el universo no tiene orden
de pie ignorando sigues y todo
el pensamiento cíclico e interminable
recuerda el dolor/ el sabor a mar
alguna vez debiste conocer
alguna vez fue del mismo origen.

El destino ronda tus dedos
te desbarata
te tienta a pensarte entera
caminas
no encuentras
buscas / no existe
y piensas en volver
en desandar tu vida
en miles de horas/en miles de años
y en todas estaba la nada
el nudo en tu agonía de existir
de estar en el trayecto
y ese camino sin piernas
destino sin brazos
sombra de tus años / de tu voz
se abalanza sobre ti
eres carne
herida y sueño
un aullido sordo tus sentidos
desapareces
queda si no el grito que prometes
el silencio es cadena
deleite y fundamento
quedas de pie en la puerta
detrás de los grandes que cierran los ojos
visten de monos y dioses
y caminan rascándose la panza
comiéndose los piojos
un espejo versas sobre ti con esmero
no eres la estrategia de engendrar miradas
para encontrarte o descubrirte de hierba
y eres todo menos ideas
menos sed
menos vida
un latido se esconde detrás del ala
no cesa de gemir
de herirse con el pico en los ojos
y pierdes, sigues, no quieres parar
has vuelto
descubriste cenizas y acurrucada
persuadiste a tu voz a ser de aire / de vacío
a ser de lo que es cuando desapareces
y estas en algún lugar pidiendo hambre
pidiendo vida y quedas con las mismas historias
recordando el objeto de pálpito hiriente
comiéndote el vacío
el hoyo que crecía como filamento y
de pie viéndote arder en la tarde
sin memoria con una idea fantasma.

FUE

Nunca volverá a ser
las hojas temblando en el estupor del verano
saltar con felicidad sobre el asfalto
las migas en el bosque
piezas que inventaba para encontrar
y fuera de la ausencia de la tarde
las mismas piezas rendirse en mi piel
caminar enceguecida
huyendo de la nostalgia
donde se rompió el deseo de quedarme
y solo los sueños relatan mi distancia
solo el color de mi memoria se impregna de ti
en el dolor de la caricia que esconde la herida
en un apartado de imágenes que van cayendo
como retazos invisibles de la pérdida
reconocida con sed inundada
y vigía de guirnaldas
antes encontraba el placer en la idea
ahora lo abstracto es otra sombra
para saltar el tiempo
y la realidad es el cascabel del gato
que camina por la casa
reminiscencias de la melodía de siempre
y las cuerdas vibrantes relucen
para atraparme en una habitación extraña
con los brazos entrelazados a las
mariposas que caían como pétalos
y las palabras como insectos
corrían a los agujeros
entonces deshice el nudo
disipé las palabras
para no seguir hundiéndome
o para crear el naufragio.

AUSENCIA

Ninguno existe
ninguno existirá
los ojos se retuercen entre mis dedos
la voz esclavizada
dentro del laberinto la frialdad
pareciera que viven del delirio
transitamos como hologramas
sed recitada en la madrugada
a la hora del desvelo
cuando no se ama
cuando solo se extraña
y no hay respuesta de la almohada
o de las sombras
cerca de las voces y lejos de la vida
cerca del silencio y de la noche
de la promesa partida de una imagen
de un sentir antiquísimo que ya no existe
como las palabras
como el imán de lenguas que atrapan el pecho
y retuercen la nube de los pensamientos
y de la mesa ruedan
para llegar al destierro
una necesidad de aire
entre los labios secos
y la verdad y la muerte encojen sus pasos
fuera esta todo quieto
la noche y su luna
puedes pensar en los días
en la ironía de la inconsciencia
del oasis de árboles
con sombras de enano
y dragones en el sueño
para la fantasía que abraza la cintura
y con alas marchitas las mariposas caen
en la palma del verdugo
y un poema se esconde en la memoria
para gobernar las palabras perdidas
como todo lo que queda por existir
y se vuelve para añorar la asfixia
no dejabas de esperar en la ventana
y en tu herida las moscas hicieron su guarida
los días y más se quejaron
volvías a encontrar la soledad
entre espasmos del delirio
y yo me quede
habite la indiferencia
y la ausencia irguió sus ramas
me escondió en su ala sin palabras.

Sharon Serna Rodríguez. Nació en la ciudad de Cusco el 20 de setiembre de 1991. Estudio arquitectura en la universidad nacional san Antonio abad del cusco. Ha participado en el encuentro internacional «Poesía en Llamas» Paucartambo – Cusco 2020.

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