red peruana de literatura

pensamiento creativo: poesía, literatura y más

Poema del fogón & otros poemas de Omar del Valle Astudillo

POEMA DEL FOGÓN

Hace frío afuera 

y debemos enfrentar los días que transcurren,

antes que el sol cansado de dispensarnos

su paciencia y amor

abandone su oficio de fogonero

dejándonos desguarecidos 

en esta pugna entre calor y gelidez.

La temperatura 

raudamente ha venido descendiendo

hasta caer bajo cero los termómetros

de nuestra sociedad.

Frotamos las manos y un vapor a duras penas

emana del fondo de nuestros pulmones

cuando intentamos ensayar el ejercicio del suspiro

y la respiración.

Entonces, vemos como, 

no nos queda más que acercarnos los unos a los otros,

y así juntitos y hermanados

disponernos a enfrentar la ausencia de cobijas.

Sentirnos menos solos y desnudos

al volver al asombro de mirarnos a los ojos

como quien se acerca ansioso a arroparse de otra piel.

Obligados a asirnos a la lucha cultural de los ancestros

al momento de volver la vista a nuestros orígenes.

Tomar conciencia de lo frágiles que somos

al salir en masa del encierro 

que hemos mantenido por tanta y tanta noche

al permanecer dócilmente sin proyecto utópico

en nuestras cavernas.

Regresar al rito de descubrir y alimentar fueguitos

para sentirnos vivos

y no hallarnos condenados

nuevamente al desamparo que en otras estaciones

de la historia 

            nos ha sido impuesto soportar.

LA DESAHUCIADA

Y bueno. 

A esta altura y profundidad 

del andamiaje levantado por sus propias 

manos 

cuando la propia musculatura cede

después de tanta palpitación y fluir de mundo

en la alicaída piel. 

¿Qué resta entonces  

cuando reescribir las horas cansa 

y ya no hay tiempo para dar a lo dionisiaco alcance?

¿Un poco de mudez universal a la deriva?

¿Un vuelo 

                  sin paracaídas en desplome libre?

¿Un llamado de atención a quienes 

raudamente pasamos temerosos 

                                                    de mirar atrás?

¿Un rostro con su llamarada en extinción?

¿Qué resta entonces? sino

el poder asignado a ciertos luminosos seres 

dada la postración ante el altar 

quejumbroso de frío a la hora en que el silencio 

                  el silencio

El silencio crece al momento de embarcar.

Suelta de la mano del enamorado quejumbroso

para ir Estigia adentro

con el pañuelo que seguro al despedirse 

se ha de usar.

Y dirán los que se queden en la orilla sin pasajes

que es bueno orar en masa para apaciguar 

el desconsuelo. 

                           Proferir elegías 

o emitir declaraciones a la manera

como ya lo hiciera Lihn en su proceso 

sin que Kafka ni Becket hayan acudido 

al llamado para desenmascarar juntos

este otro misterioso tránsito 

sin semáforos, señaléticas ni faros

por las madrugadas.

Y bueno, 

dirán que ya es la hora de partir

conforme el correr de aguas bautismales

que jamás se estancan ni desfondan.

Dirán,

que hay ciertas conclusiones que han de ir apareciendo

con el correr del tiempo 

sorteando estigmas hacia el instante en que otro

enamorado y enamorada surjan para abrazar símil infortunio 

como frente a un estallido jamás imaginado.

Como si el curso del río torrentoso 

o las olas del mar embravecido 

dejaran ir las naves

al momento del naufragio como mil odiseas a enfrentar.

Y bueno 

habrá entonces como tiene que ser que haya,

ciertos paredones salidos a obstaculizar todo avance.

Levantados por la mano indócil e indolente del que gatilla,

espanta y hiere hasta hacernos oscure-ser.

Como dioses caídos, condenados al fracaso en la gesta

del horror ante tantas partidas jugadas con la parca al acecho.

Era entonces ello el amor y nada más.

Llamaradas al instante del estrepito.

Estertores como rayo que anuncia

La proximidad de un temporal…

Era todo ello entonces 

el fruto consumido y consumado

                                        en la hora de la elevación.

Era entonces la despedida. 

El encantamiento ante los ojos apagados 

del que quiso ser eterno

                                     y fugaz tan sólo fue. 

QUIZÁS EL PORVENIR

Lo cierto, es que nadie va a venir a develar 

este entramado escritural.

A esmerarse en comprender siquiera 

el sentido ígneo que emana 

de estas chispas agónicas legadas por padre y madre

después de ir horas y horas eternas con el invierno a cuestas.

Mismos rescoldos ardientes 

que desataron incendios incontrolados 

en ese otro insensato vate que es mi hermano mayor

que intenta igualmente vociferar con sus pinturas y pinceles 

contrario a los efectos del barullo imperante en estos días.

Mismo afán perdido en la oscuridad del delirante

que hubo de desatar otras naves condenadas a adentrar

su rumbo mar adentro

pese al riesgo inminente de temporales y derrumbes. 

Indagación y sinsentido de urdir con ansias en el vacío 

al desentrañar a tientas, como siempre, 

en un intento por dar, de ser posible,

con la única puerta de entrada y salida del laberinto 

en que nadie, por más esfuerzo que haga,

                                                            ha de salir airoso.

Este atado de poemas como avisos ilegibles

que no han de ser publicados jamás en

diario oficial de algún siglo futuro.

Esta dirección borrada de toda hoja de ruta.

Estas palabras olvidadas de todo vocabulario, 

palabras condenadas a su propio exterminio

en la trama convulsa urdida desde que el mundo es mundo.

Esta estrategia de vinculación sólo apta para quien

con el oído diestro y asido a cierta mirada profunda

sea capaz de acercarse, reconocer su culpa 

y asumir la condena a voltear su mirada a riesgo de

perder el juicio al volverse sal o piedra. 

Augurio o especie de anuncio visceral

lanzado a los cuatro vientos con sus cuatro tempestades

en el dialecto propio de una mudez que sólo la anunciación

de otro oscuro nacimiento permitirá

                                en algún tiempo futuro comprender.

Cascada o boca de volcán a la cual alguien se arroje

para un nuevo sacrificio

Con miras a reordenar el caos del universo que habita

sobre nuestras cabezas quebradas por la presión y el miedo.

Éste anuncio en el peor de los casos ha de servir

a penas para despertar al niño amordazado que guardamos

en el fondo y que se espera irrumpa como un acabamales.

Revelación de un desorden urgente y necesario

Fruto imposible por no haber cuidado las semillas

que habrían de germinar en las temporadas venideras

pese a las heladas que todo congelaron.

Brasas de un fuego encendido que irradia los calores

de una emancipación que viene,   

a rastras, pero viene

y más temprano que tarde, aunque nadie se dé cuenta 

ha de a contraluz

                              llegar…

CUENTAS PENDIENTES

Un tipo parco, desfondado, 

desaliñado, sucio 

      y con poco encantamiento.

Nublado, tiritando de frío, temeroso

casi a punto de llover a mares 

estremecerse y sollozar.

Una especie rara de animal fuera de su jaula.

Arrojado a la perdición de escarbar y escarbar sin descanso 

en la memoria insomne.

Sin más orientación, afán de búsqueda y abismos, 

que estos pasos orientados a algún despeñadero demencial.

Un delirio en la cabeza 

como proyectil percutado por la diestra y siniestra

de va a saber qué sicario contratado a tiempo completo

para silenciarnos.

Un cuerpo desvencijado, sombrío 

e imposible de sostenerse en pie

con enigmas que jamás serán develados.

Un entumecimiento de sentidos

Una fatiga de todos los materiales al unísono.

Un espacio hondo y vertiginoso 

en donde nunca se cesa de caer.

Un cielo estrellado imposible de aprehenderse

Un bosque poblado de luciérnagas refugiadas

en el territorio oculto de la niñez.

Un fuego apasionado, que ha de ser 

como un abrigo nuevo después del sueño profundo

del que cuesta despertar.

Un oleaje estoico que nunca llega a puerto

Que se queda en las rompientes

golpeando la roca dura imposible de horadar.

Un río con peces dichosos de nadar contra la corriente

de la misma falsedad

O un cúmulo de resacas vallejamente 

empozándose en el alma 

                                   difícil de desentrañar. 

Una leve lluvia convertida en temporal 

capaz de hacer correr la sangre, limpiar heridas 

y anunciar con la fe de antaño alguna posible sanidad.

Una oscuridad profunda e insondable 

Un desparpajo en demasía 

Un conteo de días interminables

cuando arrojados al cuarto de castigo

                          nos quieren hacer escarmentar.

Una suma de dígitos anotados 

por sepa dios qué mano indócil

en el antiguo cuaderno de cuentas  

que por más que lo intentemos, nunca

                  alcanzaremos 

                                           a saldar.

ERRÁTICO Y ERRANTE

Errático y Errante 

El poeta salido a andar solo en la noche

nunca más se encontrará.

Meditabundo y Perdido en sí mismo

Echado un día cualquiera mundo afuera

con fórceps. A la fuerza contrariando su propia suerte

como resistiéndose a correr y deambular.

Herido 

y más encima Asfixiado

Nació y ha de desaparecer del barro al polvo 

bajo la lluviosa condición del que aguanta 

el peso irremediable 

de un clima hostil imposible de aplacar.

Resistencia de materiales y de cuerpos

que se niegan a ceder y dejarse desmoronar

ante esta suerte de vate Ebrio

Melancólico y Obstinado hasta más no poder.

Raro satélite memorioso este que fuera de su órbita 

pese al delirio peligroso, y a riesgo de reventar como

olla expuesta al fuego que ocasiona un hervidero 

de sangre demencial.

Empecinado en Re-existir.

Afiebrado por más paños fríos y papas 

que dispongan en su frente.

Delirante espectro

Sombra a rastras de un cuerpo

enfrentado al monstruoso devenir de las tercianas

que atacan con violencia sin igual.

Llevado por esta terquedad e idea absurda y ciega 

a persistir en esta condena al fracaso.

A rodar calle abajo

                                una y otra vez.

Este oficio.

    Este extrañamiento.

           Esta búsqueda inútil de agujas 

                                   en el gran pajar universal.

EL FLUJO

Mi amigo Jean Jacques Pierre-Paul  

señala que a veces llorar le hace feliz…

Y entonces

Como un niño perdido de la mano de su madre,

al borde del poema, deja el flujo abierto

y vuelve sus sentidos a la infancia de ayer.

Su voz que es nuestra misma voz

aumentada en un millar de mares

Como un pez sobreviviente de las migraciones 

por un río de aguas contaminadas

-pez que nunca tendrá fuerza suficiente 

para alcanzar el óvulo-

Emerge incontenible de tanto trasnochar.

Colocado para una fotografía familiar

antes que algún diluvio inicie su trabajo.

El mundo le observa con cara de extrañeza

al no encontrar respuestas al arte de existir

                                                      y perdurar.

Mundo vulnerado y en shock 

al cual a diario atiende con cariño

como curandero de males abisales

que es él,

sin fondo ni comprensión posible.

Mundo contracturado, sin espacio en sus lindes

para más cicatrices, moretones, infortunio 

                o despeñaderos.

Simplemente él 

Sumido en el vértigo de su ensoñación

contempla cada huella 

sobre el cosmos

y baja la vista, guarda silencio 

para comenzar a sollozar al emprender el desafío cotidiano 

de salir a recorrer las calles embarradas de cualquier población.

Como un poeta único que queda en la búsqueda de respuestas 

ante este ejercicio complejo de sentir.

Se arremanga y cava con sus manos la tierra dura y seca

imposibilitado de encontrar respuestas posibles al dolor.

Porque no hay justificación posible Jean,

No

       NI NUNCA JAMÁS LA HABRÁ

Ayyyyyy o por lo menos Yo

ciego y taciturno de nacimiento, nunca la encontraré. 

Pero aún, no habiendo explicación

al estallido del universo

En un intento desesperado por salvar

la piel y el hueso palpitante en cada amanecer.

Simplemente dispone sus hombros anochecidos sobre la mesa

Contempla y contempla todo para romper 

             en 

                    llanto

como lluvias que mundo y río abajo 

sepa dios o el demonio mismo sepan

adónde

             irán a dar.

                                                             Omar del Valle

                                  Del Libro inédito «RESISTENCIA DE LOS MATERIALES»

CURRICULUM LITERARIO OMAR DEL VALLE

Omar del Valle (Talcahuano, Chile, 1969). Trabajador Social, Poeta y Gestor Cultural.

En 1991 publica “Naufragios” y “Noche Adentro”, Ediciones Letra Nueva, Concepción, Chile.

En 1999 Publica “Hacia Allá Hacia el Origen”, Ediciones Domingo Gómez Rojas del Taller de Análisis Sindical y Social de Concepción.

En el año 2000 publica “Sumersiones”, Ediciones Dessidia, Concepción, Chile

Entre los años 2007 a 2009, Produce y Coordina los Encuentros Nacionales de Escritores “Orillando el Bío Bío desde la Comuna de Hualpén”.

En el año 2012 en Santiago, crea junto a otros escritores el colectivo “Mal de Ojo” surgido en las reuniones y encuentros del Colectivo Mapocho, publicando algunos de sus textos en la Antología “Márgenes” de Ediciones Ajiaco.

Junto a Sandra Marisol Mendoza, produce entre los años 2012 y 2013, el ciclo de Encuentros “de Huérfanos con Esperanza”, que posibilitó reunir en torno a la conversación, el debate y la crítica cultural, a connotados intelectuales, escritores, músicos y artistas deChile.

En el año 2019 publica el libro “Intemperie”, Ediciones Mal de Ojo, Santiago, Chile

El año 2020 publica el Libro “Del Desvelo, Ediciones Al Aire Libro, Tomé, Chile

Ha participado en diversos proyectos de Investigación Social, producto de lo cual hoy forma parte de la Corporación “Nueva Acción Comunitaria” y de la “Red deCultura Viva Comunitaria–Chile”, promoviendo junto a profesionales de diversas áreas, la defensa de los derechos humanos, el rescate de la memoria histórica, el diálogo intercultural y la inclusión y participación de las personas en los procesos de creación y gestión social y cultural.   

Durante el año 2018 y 2019 participó en encuentros y realizó talleres de literatura y acción comunitaria además de presentaciones de sus libros, en diversas localidades deArgentina, Colombia, México y Perú.

                                                                                      Junio 2022

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: