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Diálogo peruano- argentino: poéticas afines en Charly García y César Vallejo

Diálogo peruano- argentino: poéticas afines en Charly García y César Vallejo

Por Julio Barco

Tengo pues derecho
a estar verde y contento y peligroso, y a ser
el cincel, miedo del bloque basto y vasto;
a meter la pata y a la risa.

César Vallejo, Trilce, LXXIII

Estoy verde, no me dejan salir.
Estoy verde, no me dejan salir.
No puedo largar, no puedo salir
No puedo sentir amor a este sentimiento
Tengo que volverte a ver.

Charly García, Clics Modernos, No me dejan salir

Hay una hermosa relación entre la música y el sonido: uno ritmo y otro sentido, uno fuego y otro lienzo. Sí, hablamos de la misma furia trazada en diferentes direcciones. Sin embargo, ¿qué pasa cuando hacer música equivale a hacer poesía cantada? No todas las letras de las canciones son poesías, pero algunas equivalen a esta y la representa en muy buen grado. Del argentino Charly García sabemos mucho: su salto a una piscina desde un edificio, que compuso su Canción para mi muerte desde una cama de hospital siendo casi un adolescente, que su discografía se nutre de las mejores canciones del rock latinoamericano. Si con García tenemos a un representante digno de la música de nuestra región con Vallejo no podemos sino sentirnos parte de un siglo de oro: hablamos de alguien que renovó el idioma y agregó nuevos sentires a una retórica que, si bien tuvo brillos en el Siglo de Oro, se había terminado por enquistar en la conquista vacía de la métrica. Trilce llegó como un golpe a toda esa poesía y, en consecuencia, ocasionó un nuevo camino de búsquedas y pruebas, donde van a moverse algunos nuevos poetas en el transcurso del siglo. ¿Qué une a estos dos genios? El sentido del romper con lo establecido, el permitir que su arte se mueva entre la innovación y la propuesta. En suma, la creatividad. Si Vallejo en Trilce demostró una originalidad no vista en la poesía clásica española, podemos observar algo similar en el furor del rockero argentino:

Los amigos del barrio pueden desaparecer
Los cantores de radio pueden desaparecer
Los que están en los diarios pueden desaparecer
La persona que amas puede desaparecer

Los que están en el aire pueden desaparecer en el aire
Los que están en la calle pueden desaparecer en la calle
Los amigos del barrio pueden desaparecer
Pero los dinosaurios van a desaparecer

En la canción Los dinosaurios, García manda un mensaje en clave: la destrucción de todo, lo que permite advertir una crisis dentro de lo establecido. Lo que leemos, en su música, es una crítica a la Modernidad, que se compone de poderes que azuzan la mente. En este caso, los dinosaurios son una la metáfora de la dictadura argentina de 1985. Si nos retrotraemos al tiempo de Vallejo, veremos que se cocinaba la reforma universitaria de Córdoba que fue un punto importante de la movida política de nuestro continente. Seguramente, gracias al intercambio entre Mariátegui, que trabajaba en el diario La Razón, y Alfredo Palacios, argentino diputado y socialista, el joven Vallejo conoció aquellos aires de crítica y rebeldía. Citemos el texto LXXV de Trilce:

Estáis muertos, no habiendo antes vivido jamás. Quienquiera diría que, no siendo ahora, en otro tiempo fuisteis. Pero, en verdad, vosotros sois los cadáveres de una vida que nunca fue. Triste destino. El no haber sido sino muertos siempre. El ser hoja seca, sin haber sido verde jamás. Orfandad de orfandades.

Este poema surge al regreso de una visita a Lima: Trujillo le resulta limitado y su gente adormilada. Entonces lanza esta furiosa crítica contra lo adormecido que nos pasamos la existencia, contra la inevitable monotonía donde quedan atrapados muchos, adormecidos sin su conciencia sagrada y metafísica. En este mismo poema, hay un verso clave:

 El ser hoja seca, sin haber sido verde jamás. Orfandad de orfandades.

Y ahora adelantemos algunos años, y lleguemos a la famosa canción de Charly García de su disco Clics Modernos: No me dejan salir. Se trata de una canción con el toque de García: lucidez y delirio, rebeldía y vigor, y letras que forman un claro canto de guerra, de revolución. ¿Acaso Vallejo al decir que los muertos no fueron verde jamás no dialoga con la frase estoy verde de la canción de García? Como se sabe, Trilce, se escribió entre los 112 días que Vallejo pasó en la prisión de Trujillo luego de ser acusado de actos vandálicos en una fiesta de Santiago de Chuco. Así, el título de la canción de García “No me dejan salir” dialoga inevitablemente con aquel transe de atrapado en vida que experimentó el joven poeta. Hay diálogo y espejo: una clara influencia que nos permite comprender que la música de García es una consecuencia de la propia cultura latinoamericana que, si bien mantuvo una influencia con Europa durante siglos, a partir de la Independencia, buscó su propio sentimiento. Hablar (o cantar) en un idioma más propio. El argentino canta:

Estoy verde, no me dejan salir.
Estoy verde, no me dejan salir.
No puedo largar, no puedo salir
No puedo sentir amor a este sentimiento
Tengo que volverte a ver.
Tengo que volverte a ver
No puedo salir

Atrapado en su propio vigor, atrapado en el sentimiento de ser parte de una sociedad que enquista y divide, el que despierta se siente enjaulado. La idea del verde no solo aparece en el poema LXXV sino en el LXXIII donde se versa una afirmación del ser:

Tengo pues derecho
a estar verde y contento y peligroso, y a ser
el cincel, miedo del bloque basto y vasto;
a meter la pata y a la risa.

Absurdo, sólo tú eres puro.
Absurdo, este exceso sólo ante ti se
suda de dorado placer.

Aquí Vallejo nos da una muestra de su palabra: afirmación de la totalidad en crisis que es el ser del autor. Por un lado, afirma que desea estar verde, lo que nos permite aceptar la idea de vivo, o en vigor. Por otro lado, vemos que también desea estar contento, peligroso. En medio de estas fugaces muestras de ansiedad existencial, de sed de ser, también hay una clava filosofía que lo conduce al pensamiento no racional, a lo no cerrado en juicios: el absurdo. En el caso del argentino, también observamos una afirmación, un deseo de no permanecer en la eterna duda:

No puedo calmar, no puedo parir
No puedo esperar mil años que cambie el viento
Tengo que volverte a ver.
Tengo que volverte a ver
No puedo perder, por amor a esse sentimiento
Tengo que confiar en mi amor
Tengo que confiar en mi sentimiento.

Afirma pues la confianza en su amor. Es así que podemos concluir que, en ambas situaciones, en Vallejo y en García, la Modernidad conduce al vacío, a la crítica, a la búsqueda del placer e intensidad, a comprender la falta de sentido de la propia realidad creada por el sistema. Y, como respuesta, se busca el resplandor del verde, sin olvidar que, según Miles Davis, el azul es verde. Pero este ya es otro tema. En suma, se observa el uso del lenguaje con fines de liberación mental y un claro sentido de referencialidad.  

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