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Silencio de Sheily Fernández (Lenguaje Chiclayo)

Silencio

Silencio, los perros ya no ladran, las aves de corral ya no se escandalizan, mi familia duerme, pero silencio que mi mente va gritando en un mundo de sordos.

Silencio, no vaya ser que la tristeza despierte, silencio que ana y mia hace meses que no vuelven, silencio que las ansias que da están dopadas, silencio que no tengo ningún método suicida bajo la manga.

Silencio, para que griten los que poco hablan, silencio para los seres de silencio, que estando en silencio han gritado y han dicho todo sin decir nada.

Silencio, oídos observen cada una de las palabras, ojos escuchen en mi grito el eco de mi alma.

Silencio, silencio, silencio ya basta, silencio y grita como un ave, no te cohíbas, no te intimides, no te autoengañes.

Silencio, grita con voz de trueno que el silencio ensordece, aunque no queramos escucharlo.

De la Rosa

Biografía por la misma autora:

Sheily Antuanet Fernández Pérez (15 de noviembre de 1999. Nací en José Leonardo Ortiz, Chiclayo, Lambayeque, Perú. Luego mis padres Italo Fernández Millán y Rosa Elvira Perez Troyes, me trasladarían  al centro poblado de Pachapiriana distrito Chontalí, provincia de Jaén, departamento de Cajamarca, lugar de mi infancia, y gran parte de mi adolescencia.

Estudie inicial en la I. E. I. “N°” 093 Pachapiriana. Primaria y secundaria lo realice en la I.E. “16116 Manuel Gonzales Prada”. En el 2016, termine el colegio, y me traslade a la ciudad de Chiclayo para continuar estudios de medicina humana en la casa superior de estudios “Pedro Ruiz Gallo”. No obstante estar en ese ambiente casi aproximadamente tres años, me hizo darme cuenta que no era lo mío, que mis horas de estudio de ciencias se volvieron insignificantes ante las horas a las que me entregaba a la literatura, a las letras, a escribir poesía.

Me costó,  tres años, tomar la decisión, de abandonar el sueño de estudiar medicina humana, para estudiar derecho, decisión que en un inicio  no fue apoyada por mis padres, quizá por eso mismo es que me costo tanto decidirme  estudiar y no es que derecho me robase tanto el sueño, pero eso era lo mas próximo, a lo que mi corazón me decía que debía optar, aunque a decir verdad hubiese preferido estudiar literatura, o simplemente escribir, viajar y conocer personas, como digo ahora, me hubiera gustado ir por la vida  conociendo personas mientras viajo escribiendo. La decisión no fue facil, pero el sino me traería a Chachapoyas Amazonas, a estudiar Derecho y Ciencias Políticas, a despertar mas sueños ardientes de poetiza, que de abogada. Y aquí estoy escribiendo tras un ordenador en una tarde fría y cálida a la vez, desde este segundo piso, desde una habitación aledaña a mi casa de estudios Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza.

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