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Latinoamérica es un héroe solo yendo a la muerte o reflexiones sobre El general en su laberinto de García Márquez por Julio Barco

«Latinoamérica es un héroe solo yendo a la muerte» o reflexiones sobre El general en su laberinto de García Márquez por Julio Barco

     Hace años que no leía nada de García Márquez. Después de almorzarme en menos de una semana su Cien años de Soledad, y seguir con El amor en los tiempos del cólera, Crónica de una muerte anunciada y Memoria de mis putas tristes me alejé de la obra del nobel colombiano. Lo que cuento supongo que no resulta nada raro en muchos adolescentes que siguieron el mismo itinerario y después de una borrachera de realismo mágico saltaron a otros autores. Sin embargo, recién ahora pude leer el hermoso libro El general en su laberinto y reencontrarme con la voz de García Márquez en una fluida diafanidad. El libro en cuestión trata sobre los últimos días del Libertador, Simón Bolívar, y es, en su intensa trama, una metáfora del poder en América Latina, donde el caos y la incertidumbre son los sellos de nuestra partida de nacimiento. Vivimos en un continente liberado hace apenas 200 años del yugo español y desde entonces en constante revuelta sobre cada pedazo del antiguo virreinato. La figura de Bolívar es icónica al pensar en este continente: tanto por la leyenda y sus contrastes, como por el actual uso de su figura en diferentes políticas regionales, podemos admitir que se trata de una vida brillante que no deja de alimentarse en cada generación. Y es que nadie duda de la importancia de las revueltas y batallas que desataron la independencia de muchos países de nuestra región. García Márquez dice que la idea de la novela la leyó primero en unos cuentos de Álvaro Mutis y, después de diez años, le pidió permiso para usarla.

Puede ser una imagen de libro y texto que dice "Gabriel García Márquez EL GENERAL EN SU LABERINTO Novela"

Así, nació esta novela cuyo tema podría ser de corte realista mágico, pero es un testimonio de la dureza y calor de la vida de nuestra región; no es casualidad que el realismo mágico surja en un continente de vidas exageradas. Si bien el origen de la Literatura y la Historia, al ser narrativas, es similar, hay una clara intención estética en la primera que aleja el mero recuento de fechas y acontecimientos y la interpretación que sugiere. García Márquez usa todos los documentos históricos para dar verosimilitud a su personaje, dotándolo de la gracia del fracaso que significa su último viaje, adjurando a la presidencia de Colombia para morir en la soledad más hostil. Si en Cien años de soledad la soledad era representada en la familia Buendía, en El general en su laberinto el peso de la cruz cae en los hombros del libertador. Vallejo, que supo de la soledad, la expresó de modo muy certera en aquellos versos de “con todo mi camino a verme solo”. ¿Por qué nos causa empatía el libertador? Es un hombre que acaba de perder sus últimos sueños, su revolución se desata, no tiene el mando de antaño, observa a su alrededor las burlas de la población y las futuras divisiones del poder: observa, en suma, que todo se hace agua. Se despide del que quizás fue su mayor amor, Manuela Sáenz, ¿Qué es el poder y la gloria entonces? Nada; y, claro, el gran poder literario de García Márquez puede hacernos palpar todo el largo itinerario fúnebre del personaje, un personaje tan desmesurado, tan quijotesco, que sin querer ya había inventado el realismo mágico.

El Bolívar de la novela es inestable, sobreprotegido, con un pensamiento interno muy fuerte, tenaz, obsesivo, inteligente, con una inteligencia capaz de operar desde diferentes ángulos, con tino y seguridad, con ardiente pasión amatoria; oscilante, lector, inestable; tan temperamental como vivo, se observa a sí mismo en diferentes circunstancias, como cuando ve un bote que lleva su apelativo, o cuando un niño se acerca a la ventana de su habitación y le pregunta si lo quiere… Es, en suma, la decadencia de la gloria. García Márquez nos reserva un puesto privilegiado en el viaje final de un hombre que no termina de causar asombro, por exagerado, idealista y contradictorio; y que sigue siendo clave para reflexionar sobre un tema inherente a la propia literatura latinoamericana: el poder.

Lima, 2022

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